• Trinchera Cultural

Un repaso por la historia del movimiento LGTBI+

Actualizado: jul 14



DE STONEWALL A CHUECA

UN REPASO POR LA HISTORIA DEL MOVIMIENTO LGBTI+


Cada 28 de junio tiene lugar la celebración del Día Internacional del Orgullo LGBTI+, [*] una jornada de actos festivos y reivindicativos que se suceden a lo largo y ancho del mundo para conmemorar las victorias del colectivo y defender sus derechos. Pero, ¿por qué el 28 de junio? ¿Qué ocurrió en esta fecha para que haya sido tomada como hito fundacional del movimiento LGBTI+? Hoy en La Cápsula del Tiempo hablaremos de los orígenes del Día del Orgullo y de su desarrollo posterior, desde los disturbios de Stonewall de 1969 en Nueva York hasta las celebraciones del World Pride Madrid 2017 en Chueca; una Historia llena de grandes conquistas y avances sociales pero también de no pocos desencuentros dentro del propio colectivo y alarmantes retrocesos en los últimos años.


Manifestación LGBTI+ ante el Ayuntamiento durante el World Pride Madrid 2017, CromosomaX.

El 28 de junio de 1970 tuvo lugar el Gay Liberation Day parade en Nueva York, cuyos manifestantes recorrieron las calles del barrio de Greenwich Village, en Manhattan, hasta llegar a Central Park. Entre 3.000 y 15.000 personas participaron en la marcha según los reportes de la época, muchas de las cuales se unieron de forma espontánea conforme avanzaba la multitud. [1] También hubo actos similares en otras ciudades de Estados Unidos como Los Ángeles y Chicago. Era el origen de lo que posteriormente sería conocido como la marcha o desfile del Orgullo, palabra que ya podía leerse en algunas de las pancartas que se emplearon entonces junto con otros lemas en favor de la igualdad y la liberación del colectivo LGBTI+. [2]


Davies, Diana: manifestantes con una pancarta en el Gay Liberation Day parade, 1970, The New York Public Library.

Su celebración coincidía con el primer aniversario de los disturbios de Stonewall, iniciados en la madrugada del 28 de junio de 1969. Esa noche la unidad antivicio del Departamento de Policía de Nueva York había organizado una de sus habituales redadas en el Stonewall Inn de Greenwich Village, uno de los pocos locales de ocio nocturno de la ciudad en el que eran admitidos gais, lesbianas, drag queens u otros miembros de la comunidad LGBTI+. La policía identificó a los clientes que se encontraban bebiendo y bailando esa noche y procedió a desalojarlos del local. La situación fue tensándose progresivamente hasta que, finalmente, varios agentes trataron de llevarse detenida a una mujer lesbiana, momento en el que el resto de clientes comenzó a lanzar piedras y botellas contra la policía, que no tuvo más remedio que refugiarse en el interior del local. Fuera, cientos de personas se congregaban en torno al lugar. Al poco tiempo llegó la policía antidisturbios y los enfrentamientos se recrudecieron. La noche siguiente una multitud aún más numerosa volvió a congregarse en torno al Stonewall Inn y los altercados se repitieron por las calles de Greenwich Village, que durante varios días fueron testigos de violentos disturbios. [3] Las protestas se saldaron con un total de 21 detenidos, amén de los numerosos heridos que se produjeron entre policías y manifestantes. La única víctima mortal fue un taxista que se vio envuelto en los disturbios y sufrió un ataque al corazón. [4]

La policía trata de llevarse detenida a una mujer lesbiana tras desalojar el Stonewall Inn, 1969, KPBS.

No era la primera vez, sin embargo, que la comunidad LGBTI+ estadounidense se enfrentaba a la represión policial. Ya en 1959 se había producido un episodio similar en la cafetería Cooper’s Do-nuts, en Los Ángeles, al cual seguirían los del restaurante Dewey’s en Filadelfia (1965), la cafetería Compton’s en San Francisco (1966) o la taberna Black Cat, también en Los Ángeles (1967). Y es que, a pesar del relativo clima de aperturismo que se vivió en el país durante la lucha por los derechos civiles en los años 60, la situación del colectivo LGBTI+ seguía siendo de absoluta marginación y acoso por parte de las autoridades. En 1953 el gobierno de Eisenhower había promulgado la Orden Ejecutiva 10450 por la cual se prohibía a gais y lesbianas trabajar para cualquier agencia del gobierno federal, dando así comienzo a un período de persecución de la comunidad LGBTI+ conocido como el Terror Lavanda y frecuentemente comparado con el Terror Rojo desatado contra los comunistas estadounidenses por el senador Joseph McCarthy. [5] Para finales de la década de los 60 aún no existía ninguna ley que protegiese a gais o lesbianas contra la discriminación. [6] Las relaciones entre personas del mismo sexo eran ilegales en todos los Estados del país salvo en Illinois, y los homosexuales tenían vetado el acceso a una gran cantidad de profesiones como la medicina o la abogacía. [7]


Los disturbios de Stonewall marcaron un antes y un después en la manera en que la comunidad LGBTI+ se organizaba en Estados Unidos. Surgieron destacadas figuras como la activista trans Marsha P. Johnson, y aunque ya existían formaciones como la Mattachine Society -surgida en 1950 en defensa de los derechos de los gais-, o The Daughters of Bilitis -una organización similar para lesbianas constituida en 1955-, la fundación del Gay Liberation Front tras los disturbios de Stonewall supuso un cambio de estrategia en el movimiento, que se politizó y radicalizó a partir de lo sucedido estableciendo alianzas con otros grupos insurgentes como los Black Panthers. Su nombre era un guiño al National Liberation Front de Vietnam [8] -el famoso Viet Cong contra el que combatía Estados Unidos- y, aunque tan sólo unos meses después de su fundación comenzó a desmoronarse, de su desintegración surgiría la Gay Activist Alliance, la cual sumó tanto a gais como a lesbianas a su causa. [9] Al año siguiente Reino Unido vería nacer su propio Gay Liberation Front, y el movimiento se convirtió en un fenómeno de repercusión global. [10]

Marsha P. Johnson (izq.) junto a su amiga y activista Sylvia Rivera (dcha.) en una marcha del Orgullo en Nueva York, 1978.

A pesar de estos tímidos avances en los países de su entorno en España, aún bajo la dictadura de Franco, la situación del colectivo LGBTI+ seguía estando definida por la clandestinidad y, por lo tanto, la dificultad para constituir un movimiento que pudiera alcanzar cierta visibilidad política. [11] El mismo año en el que surgía el Gay Liberation Front en Reino Unido, en 1970, el gobierno franquista aprobaba la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social -vigente hasta 1979-, la cual perseguía a gais, lesbianas, bisexuales, personas trans y demás orientaciones e identidades a las que se catalogaba de “peligrosos/as sociales”. [12] La situación de estos grupos oprimidos, sin embargo, no era la misma. Así, por ejemplo, los gais, aunque también bajo el estigma de la patologización, contaban con una mayor sonoridad pública que las lesbianas -y por consiguiente con mayores niveles de represión por su orientación sexual-, [13] mientras que las personas trans eran incorporadas por el franquismo a una suerte de “cajón desastre” de divergencias sexuales. [14]


A raíz de la tramitación de la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social surgió en España la Agrupación Homófila para la Igualdad Sexual, fundada por Armand de Fluviá y Francesc Francino. Esta primera red asociativa daría lugar en 1971 al Movimiento Español de Liberación Homosexual, un grupo clandestino que buscaba emular al estadounidense Gay Liberation Front y al cual se sumaría en 1975, con Franco todavía vivo, el Front d’Alliberament Gai de Catalunya, fundado también por Armand de Fluviá. [15] Fue esta última organización la que organizó la primera manifestación en favor de los derechos de los homosexuales de España, la cual recorrió las calles de Barcelona el 26 de junio de 1977. Unas 4.000 personas, encabezadas por travestis y trans, marcharon por las Ramblas hasta que fueron violentamente dispersadas por la policía. [16] La experiencia no impidió que al año siguiente volviese a convocarse una manifestación de aquel incipiente Orgullo en Barcelona, que en 1978 se extendió por primera vez a Madrid, Sevilla y Valencia. [17]

Pancarta del Front d’Alliberament Gai de Catalunya en la manifestación de Barcelona del 25 de junio de 1978, Arxiu Fotogràfic de Barcelona, Diari de Barcelona.

No se trataba, sin embargo, de un movimiento homogéneo o bien cohesionado. Las activistas lesbianas, que al principio habían confluido con los gais en estas primeras manifestaciones, se distanciaron posteriormente de los mismos mientras que se acercaban al feminismo, [18] hasta que en la década de los 80 se produjo la fractura del movimiento feminista como consecuencia de los debates introducidos por la Segunda Ola. [19] Ahora bien, no sería sino tras la irrupción del SIDA en España -cuyos peores momentos se vivieron a mediados de los años 90- cuando se activaría de nuevo la alianza entre gais y lesbianas después del distanciamiento de género vivido en la década anterior. [20]


En cuanto a las personas trans, fue en los años de la Transición cuando, al igual que en el caso de las lesbianas, se las empezó a ver como una identidad propia diferenciada de homosexuales y travestis, y no como una suerte de homosexualidad hiperbolizada como hasta en ese momento. Así, mientras gais y lesbianas buscaban la despatologización de su orientación sexual, un sector mayoritario de personas trans luchaba por su inclusión en los servicios sanitarios del país que les posibilitara no sólo acceder a operaciones de cambio de sexo sino también a un proceso de “acompañamiento” y “control” médico que garantizara su salud, para lo cual se hacía necesario una especie de “matrimonio de conveniencia” con el aparato médico. [21] Las operaciones de cambio de sexo no fueron legales en España hasta 1983, si bien ya se venían practicando con anterioridad de forma clandestina. [22]


Poco a poco la sociedad española iba dando muestras de un creciente aperturismo en lo relativo a la cuestión LGBTI+, aunque no deben olvidarse las posturas homófobicas que en los primeros años de la Transición mantuvieron ya no sólo la UCD o Alianza Popular -precursora del actual PP-, sino también el propio PSOE o el PCE que, no obstante, más rápidamente en el caso del segundo con su integración en Izquierda Unida, fueron desapareciendo. [23] Fue de hecho el gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero el que, en el año 2005, aprobó la llamada Ley del Matrimonio Igualitario, convirtiendo así a España en el tercer país del mundo en legalizar los enlaces matrimoniales entre personas del mismo sexo. Ello a pesar del recurso de inconstitucionalidad interpuesto en su momento por el PP ante el Tribunal Constitucional y que finalmente, en el año 2012, fue resuelto negativamente.

Emilio Menéndez y Carlos Baturin, la primera pareja homosexual en casarse en España, el día de su boda, 2005, RTVE.

España se ha convertido en un referente mundial en la protección de derechos LGBTI+ y visibilización del colectivo, proyectando una imagen de respeto y tolerancia a nivel internacional que encontró su punto álgido en la celebración del World Pride Madrid 2017. El evento fue objeto de una entusiasta acogida en la ciudad pero también de numerosas críticas por parte de lo que amplios sectores de la comunidad LGBTI+ consideran una comercialización de su lucha y su utilización por grandes corporaciones o gobiernos para lavar su imagen, práctica conocida como pinkwashing. Ya en 1996 participó la primera carroza esponsorizada en el Orgullo de Madrid, y a partir de ese año el número de asistentes se incrementó considerablemente hasta llegar a más de 1 millón en 2007, cuando la ciudad acogió la celebración del Europride. [24] Por entonces la marcha del Orgullo en Madrid se había convertido en un evento de carácter estatal, cuya espectacularidad, sumada al florecimiento y al ambiente liberal de Chueca, convirtieron a la ciudad en meca del “turismo LGBTI+” desde los años 2000. [25]


Carroza de Instax & Shangay en las celebraciones del Orgullo de 2019, Revista Shangay.

Esta alianza entre el tejido empresarial gayfriendly el activismo LGBTI+ ha sido defendida por grandes figuras del movimiento como el político del PSOE Pedro Zerolo o la FELGTB (Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales), aludiendo a las posibilidades que ofrecían los locales “de ambiente” como espacios de socialización del colectivo o los beneficios de la visibilización de la causa y, con ella, la adquisición de poder social. [26] En contra están quienes argumentan que dichos locales “de ambiente” no constituyen espacios de socialización sino guetos [27] y denuncian la comercialización del movimiento mediante manifestaciones alternativas como la del “Orgullo Crítico” de Madrid, de marcado carácter anticapitalista. [28]


Al margen de estos debates, y aunque es cierto que la visibilización del colectivo LGBTI+ a través de los ambientes festivos del Orgullo conlleva en no pocas ocasiones la construcción de imágenes estereotipadas y la desactivación de su carácter reivindicativo, no cabe duda de los considerables adelantos que se han vivido en España en los últimos años. Son muchas, sin embargo, las problemáticas a las que aún en pleno 2021 ha de enfrentarse la comunidad LGBTI+. Quizás el caso más evidente sea el de las agresiones homofóbicas o transfóbicas, que sólo en Madrid rondan entre los 270 y los 300 casos al año según el Observatorio Madrileño contra la Homofobia, Lesbofobia, Transfobia y Bifobia. [29]


Pero la batalla contra la discriminación no se limita a las calles, y llega también a la esfera institucional. Tras meses de desencuentros entre la ministra de igualdad, Irene Montero, y la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, recientemente era anunciado que el borrador de la Ley Trans impulsada por el Ministerio de Igualdad llegaría al Consejo de Ministros el 29 de junio. El texto, que finalmente no recogerá algunas de las principales medidas que demandaba el colectivo trans, ha suscitado un amplio rechazo entre ciertos sectores transexcluyentes del movimiento feminista, así como entre las fuerzas políticas situadas más a la derecha. La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha anunciado su disposición a modificar las leyes autonómicas en materia LGBTI+ aprobadas en la etapa de Cristina Cifuentes, tal y como le ha exigido el partido de ultraderecha Vox.


Mar Cambrollé, presidenta de la Federación Plataforma Trans, junto con más activistas y la bandera del colectivo frente al Congreso de los Diputados, 2021

Está claro que, a pesar de los significativos avances conseguidos hasta la fecha, aún son muchas las conquistas que tiene pendiente el movimiento LGBTI+ tanto en España como en el resto del mundo, y que su Historia, lejos de haber concluido, aún tiene un largo recorrido por delante.


Álvar Muratel Mendoza

REFERENCIAS:


* Lesbianas, gais, bisexuales, personas trans e intersexuales. El signo + se viene utilizando recientemente para representar otras orientaciones afectivo-sexuales e identidades de género que en principio no estaban incluidas en estas siglas, como por ejemplo la asexualidad. También es muy frecuente añadir la letra Q en representación de aquellas otras personas que prefieren definirse como queer, término anglosajón cuya definición sigue siendo objeto de debate entre activistas y académicos y bajo el cual pueden englobarse diversas orientaciones e identidades que escapan de los modelos hegemónicos que tradicionalmente han predominado en la sociedad.


1. Geoghegan, Tom: “Stonewall, la histórica noche en que los gays se rebelaron en un bar de Nueva York y cambiaron millones de vidas”, BBC News (28 de junio de 2019 [consultado el 22 de junio de 2021]): disponible en http://bitly.ws/eCr7

2. Villena Espinosa, Rafael: “50 años de orgullo. Un repaso escrito y visual por la historia del movimiento LGTBIQ+ en España”, Vínculos de Historia, nº 9 (2020), p. 476.

3. Geoghegan, Tom, op. cit.

4. Grinberg, Emanuella, op. cit. Grinberg, Emanuella: “Cómo los disturbios de Stonewall inspiraron las celebraciones del Orgullo en todo el mundo”, CNN Español (28 de junio de 2019 [consultado el 22 de junio de 2021]): disponible en http://bitly.ws/eEur

5. Howard, Josh: “April 27, 1953: For LGBT Americans, a Day That Lives in Infamy”, HuffPost (27 de abril de 2012 [consultado el 22 de junio de 2021]): disponible en http://bitly.ws/eGnN

6. Grinberg, Emanuella, op. cit.

7. Geoghegan, Tom, op. cit.

8. Id.

9. Grinberg, Emanuella, op. cit.

10. Geoghegan, Tom, op. cit.

11. Gómez Beltrán, Iván: “La despenalización identitaria y la amnistía política masculina en la España de la Transición democrática: movimiento feminista y LGTB”, ARENAL, vol. 25, nº 2 (2018), p. 428.

12. Id.

13. Ibid., p. 434.

14. Ibid., p. 431.

15. Villena Espinosa, Rafael, op. cit., p. 477.

16. Ibid., p. 476.

17. Ibid., p. 479.

18. Ibid., p. 490.

19. Gómez Beltrán, Iván, op. cit., p. 435.

20. Villena Espinosa, Rafael, op. cit., pp. 488-489.

21. Gómez Beltrán, Iván, op. cit., p. 435.

22. Villena Espinosa, Rafael, op. cit., p. 490.

23. Ibid., p. 481.

24. Enguix, Begonya: “Protesta, mercado e identidad en las celebraciones del Orgullo LGTB en España”, Convergencia. Revista de Ciencias Sociales, nº 73 (2017), p. 171.

25. Ibid., p. 175.

26. Ibid., p. 177.

27. Id.

28. Ibid., p. 167.

Congostrina, Alfonso L.: “Una mandíbula rota y varios dientes menos por ser gay”, El País (05 de junio de

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