• Trinchera Cultural

Traición. Harold Pinter

Actualizado: oct 3

Dónde: El Pavón Teatro Kamikaze

Director: Israel Elejalde

Versión: Pablo Remón

Duración: Hasta 4 octubre

El otro día acordó el Senado considerar la Cultura un bien esencial. Muchas gracias a los señores senadores. Pero es como considerar un bien esencial el oxígeno.

En estos tiempos de zozobra, de confusión, de riesgo... las Instituciones parecen afanarse en las tautologías.


Acudimos al teatro, a un espectáculo de Cultura; independientemente de lo que acuerden los senadores seguiremos fortaleciendo estas actividades que ahora adquieren el mismo rango que la Sanidad, la Educación y los Servicios Sociales. Aunque viendo cómo está este triple sector casi deberíamos preferir que la Cultura quedara fuera de dicha consideración.


Y esto viene a colación de la obra que está a punto de terminar de exhibirse en el teatro Kamikaze: Traición.


Las relaciones que se producen entre el hecho escénico y su público son infinitas. El público de Pinter ya sabe que debe ser participante de la acción dramática, no solo con nuestra atención y respeto sino con la reflexión sobre la experiencia individual que le genere.


Hoy intentaremos aportar dos experiencias: de un joven varón, más inclinado hacia el cine que al teatro y la mía (digamos mujer madura y apasionada del teatro).

Asistimos a representaciones en días distintos.


Traición cuenta una historia en orden cronológico invertido entre los años 1977 y 1968. Reconstruye a través de ocho días una historia de adulterios, mentiras y traiciones; comenzando por el final (un reencuentro entre los amantes que ya han roto) y terminando por el principio (su primer encuentro).


En palabras de su director:

La trama se basa en el triángulo amoroso formado por el matrimonio de Robert y Emma, más Jerry, amante de ésta y mejor amigo de aquél. A medida que van trascurriendo los diferentes actos, el espectador va comprendiendo el porqué del comportamiento que ha visto con anterioridad de cada personaje quedando varios detalles abiertos y deberá ser el público quien saque sus propias conclusiones (I. Elejalde)

La guinda la pone un reparto en el que Miki Esparbé lleva el peso principal de la obra, apareciendo en ocho de los nueve actos; Irene Arcos lidera la carga emocional con sus silencios acompañados de ojos vidriosos, ya sea por nostalgia, tristeza, miedo o vacío; Raúl Arévalo, con cuyo personaje empatizas a priori con más facilidad (¿es el perdedor de la historia?) ,aunque en ciertos momentos su cinismo hace que te arrepientas de haberlo hecho; y no querría dejar de mencionar a Lucía Rey, complementando el reparto principal con personajes secundarios puntuales, y poniendo al piano la banda sonora de la obra.

Imágenes Teatro Kamikaze

Dicha historia se apoya en una escenografía minimalista y elegante, donde la voz en off la ponen los mismos protagonistas dentro de escena. La transición entre actos no es abrupta, sino que se funden brevemente unos con otros.

Una tecla de piano aislada sonará con precisión en los puntos de inflexión clave de la curva dramática. Los carteles manejados por el reparto ayudan a situarse en el espacio-tiempo de la obra. Todo nos recuerda a esa búsqueda de "distanciamiento" brechtiana y que sea el juicio crítico del espectador y no sus sentimientos los que nos inviten a la reflexión.


“En la mayoría del teatro que veo, me echa para atrás notar el espíritu del autor planeando sobre la obra, marcándome lo que debo pensar a cada momento. En la medida de lo posible, quiero que el público sea quien opine sobre la función, dejarle que decida si los personajes y las situaciones son divertidas o tristes” H.Pinter

A lo largo de la historia se muestran los hitos fundamentales que se pueden dar durante el ciclo natural de una relación sentimental a tres bandas, y que por su elevada carga dramática destacan el del descubrimiento de la verdad (“la carta”) y la ruptura de la relación entre los amantes.

Cuando defraudamos la confianza depositada en nosotros, traicionamos. Cuando quebrantamos la lealtad o fidelidad que debemos guardar hacia alguien o algo, traicionamos.


Suponemos que en los personajes de Pinter ha existido ese depósito de confianza representado por la formación de dos parejas que, en su día, decidieron iniciar un proyecto de vida en común que incluía el respeto, la sinceridad, la lealtad, la confianza y, claro, el amor. No aparece mucho la palabra amor en el texto. Solo al inicio de la obra cuando Emma duda de que exista amor en su relación con Jerry y en la fiesta en la que, en estado de embriaguez, éste le declara su amor a Emma. Jerry es el único personaje que parece haber actuado en algún momento desde la excusa del amor.

Todo lo demás es el engaño y la hipocresía presidiendo la vida de este trío de intelectualoides esnob, vacíos e insustanciales, perdidos en la vanidad de sus ocupaciones profesionales tan glamurosas (galería de Arte, agente literario, editor) que observan con desdén el "jijijajá" de los latinos, más intuitivos y perspicaces.

Todo un retrato de la falsedad, de la apariencia, de la ocultación a través de un sepulcro blanqueado, de un interior frustrado y descompuesto.


Traición. Como la que vivimos día a día tras depositar la confianza cada 4 años en quienes, ante las necesidades reales de la Sanidad, Educación, Servicios Sociales y la Cultura, volverán a mirar para otro lado.


En este momento de enormes apuros en el gremio de las Artes dada la situación por la Covid-19, todas las miradas están puestas en Christopher Nolan y su película Tenet, de la que se espera sea la “salvadora” de la economía de las salas de cine. Es de sobra conocido el gusto de Nolan por sus jugueteos con la variable tiempo. Lo ha hecho con grandes dosis de espectacularidad ahora en Tenet y ya lo hizo en 2010 con Origen, pero también con mucha más austeridad en el año 2000 con Memento, con una historia contada partiendo del final y acabando por el principio. Menos habitual es encontrar desórdenes temporales en las salas de teatro, aunque al igual que Tenet, deseamos que Traición proporcione muchas alegrías a este gremio tan castigado.

//www.trincheracultural.com/post/traicion-harold-pinter

También recomendamos la lectura de otra reseña de esta obra de Pinter realizada por Mauro Jiménez


https://www.trincheracultural.com/post/traicion-harold-pinter





Alejandro Gautier y Marisol Salazar


FICHA ARTÍSTICA Y TÉCNICA

Harold Pinter

Dirección: Israel Elejalde

Versión y traducción: Pablo Remón

Intérpretes: Irene Arcos, Raúl Arévalo y Miki Esparbé

Pianista: Lucía Rey

Dirección de producción: Jordi Buxó y Aitor Tejada

Producción ejecutiva: Pablo Ramos Escola

Producción: Víctor Hernández

Iluminación: Paloma Parra

Escenografía: Monica Boromello

Diseño de sonido: Sandra Vicente

Técnicos de sonido en gira: Pablo de la Huerga e Iñaki Ruiz

Técnico de maquinaria en gira: Víctor Sánchez

Diseño de vestuario: Sandra Espinosa

Realización de vestuario: Ángel Domingo

Gerente / regidor en gira: Aitor Presa

Maquillaje y peluquería: Álvaro Sanper y Estela Serrano para The Lab Make Up Studio x I.C.O.N Spain by Mön Team

Fotografía: Vanessa Rábade

Vídeo: Pedro Chamizo

Diseño Gráfico: Patricia Portela

Ayudante de dirección: Pilar Valenciano

Distribución: Caterina Muñoz Luceño

Comunicación: Pablo Giraldo

Estudiantes en prácticas: Esther Sanz y Antonio Villalba


38 vistas
LOGO_TRINCHERACULTURAL

¡Síguenos en nuestras redes sociales!

  • Twitter Social Icon
  • Icono social Instagram
  • Facebook icono social
  • Icono social de YouTube
  • ivoox
  • issuu

2018. Creative Commons Trinchera Cultural.