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Tempestad. Días de lluvia (LÉnfant Seul)

"Para empezar un nuevo año escolar y con el fin del verano acercándose cada semana más para que llegue el otoño, comparto un poema contenido en mi poemario Poesía bipolar, que me he puesto a mejorar. Tiene una estética muy romántica puesto que, como en el Romanticismo la naturaleza es el reflejo del estado de ánimo del sujeto, aquí es el temporal el que refleja la pena de la voz poética. Hay entonces toda una correlación entre el estado de la ciudad y el del Yo, además de una descripción sensorial de los días de lluvia. Después de todo, como el epígrafe del poema reza, «Mi ser es una ciudad que asolan / Los azares de la tormenta y del tormento: / En pesares los diluvios se correlacionan / Y en el tiempo se proyecta el sentimiento.» (LÉnfant Seul)


Tempestad

Días de lluvia


Hoy sobre Madrid un mar aéreo llueve

Como una perla lenta cae sobre mi lente;

Mi ventana el optimismo del cielo no ve

Puesto que húmedo se encuentra mi ente.


La pesada lluvia golpea el cristal:

Es la tristeza que, fuera, me exhorta

A abrir mi ventana al cielo invernal

Para venir abrazarme, si acaso reconforta.

Conectando lo terrenal con lo celestial,

Las gotas son perlas que el hilo de la lluvia porta,

Triste ducha purificadora que lava el mal

En mi ciudad de suciedades, en mi vida corta.


Los olores ahí impregnados transportan

De los recuerdos de antaño la fragancia:

Tardes bajo las que hubo paseos, que se alejan

Como se aleja su aroma en la distancia.

¡No sabía que los recuerdos olor tuvieran!

El olor de la melancolía en abundancia

Parece que en el aire las gotas sustentan.


La atmósfera inspira melancolía

Y el éter contiene ideas enamoradas,

Pensamientos emotivos, flotante sensiblería…


Es como si el temporal para las pasiones viudas

Pesara en la consciencia. En esta temporal avería

Incluso el cielo es un gris tejido de dudas.


Los acuosos suicidios y del fluido el clamor

Llegan a las calles en donde me ahogo,

Náufrago en la tempestad del desamor,

En la inundación de la ciudad en cuyo mar bogo.


Mas los días pasan, aunque intranquilos,

Y las lágrimas celestes cesan sus quejidos.

El sol vuelve para secar la ciudad,

Pero, frágiles sentimientos, cuidad

Que la sequía no reemplace la tempestad.


Con el sol en la atmósfera lucha

La humedad sobreviviente tras la ducha.

Hace pensar el efecto de sus finos nublares

Que quizás el calor y la felicidad solares

Nunca vuelvan del todo por estos lares

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