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Soñando desde el silencio: Camino Muñiz-Alique



Si tuviera que definir a Camino Muñiz-Alique (León, 1993), no podría hacerlo desde la imparcialidad: a ella me unen años de amistad, una amistad en la que he podido aprender lecciones enormes.


Pero, volviendo a la cuestión que nos ocupa, si me pidieran definir a Camino, lo primero que se me vendría a la cabeza sería decir que ella es como cualquier otra joven de su edad: esa generación que ha de enfrentarse a una sociedad en la que por desgracia, muchos solo pueden soñar. Las cosas están difíciles para todos y todas, pero a ellos les ha tocado sin duda la peor parte. Camino es trabajadora, risueña, divertidísima, amiga de sus amigos y con ganas de pasarlo bien.


Y con esto terminaría mi definición. Sin embargo, hoy en esta entrevista no podemos pasar por alto un "pequeño" detalle: Camino padece hipoacusia profunda: Camino es sorda.


En España, son más de un millón de personas las que padecen algún tipo de sordera, ya sea total o parcial. Según datos recogidos por el Instituto Nacional de Estadística, esto representa un ocho por ciento de la población.


Con esta entrevista pretendemos desmitificar algunos prejuicios sobre la discapacidad auditiva, así como acercar a los lectores al mundo de la comunidad sorda.




ENTREVISTA A CAMINO MUÑIZ-ALIQUE



Trinchera Cultural: Buenos días Camino. En primer lugar, quiero agradecerte tu colaboración con Trinchera Cultural. Háblanos un poco de ti.


Camino Muñiz-Alique: Mi nombre es Camino, tengo 26 años y soy una chica de León, aunque actualmente estoy residiendo y estudiando en Salamanca. Me animé a venir a esta ciudad para cursar Psicología, ya que en mi ciudad natal no imparten ese grado.


TC: ¿A qué edad fuiste diagnosticada con sordera? ¿Cómo reaccionó tu familia cuando supo de tu situación?


CM: Poco antes de los nueve meses, siendo un bebé, ya que a esa edad empecé con la “atención temprana” (conjunto de intervenciones, dirigidas a la población infantil de 0-6 años, a la familia y al entorno, que tienen por objetivo dar respuesta lo más pronto posible a las necesidades transitorias o permanentes que presentan los niños con trastornos en su desarrollo o que tienen el riesgo de padecerlos).


Su reacción fue ponerse rápidamente manos a la obra y empezar a consultar a especialistas para que mi desarrollo fuese lo más normal posible; al ser mis padres también sordos sabían mejor qué hacer y qué era lo mejor para una persona sorda, sobre todo esforzarse para que no tuviese una educación precaria.


TC: ¿Qué tipo de discapacidad auditiva tienes? ¿En qué consiste?


CM: Es una hipoacusia neurosensorial profunda bilateral. Eso quiere decir que tengo sordera profunda. Apenas tengo restos auditivos, los cuales he aprovechado con audífonos durante muchos años y actualmente con el implante coclear, con lo que mi audición ha mejorado bastante.


TC: Háblanos de los inicios de tu educación. ¿Fuiste a un colegio especial? ¿Fue necesario recurrir a algún tipo de apoyo?


CM: Me llevaron a una guardería puesto que los profesionales que trabajaban conmigo en la atención temprana consideraban que era importante adentrarme en el “mundo de los oyentes” lo más pronto posible. De esta manera podría comenzar a desarrollar las capacidades de relacionarme aunque fuésemos muy pequeños. Hicieron especial hincapié en la importancia de la estimulación, en el sentido de que tenía que percibir todo y tener el día a día como cualquier niño normal en la guardería: jugar, comer, dormir, relacionarme, etc. Eso era mejor que estar en casa sin hacer gran cosa.


Más tarde me llevaron a un colegio ordinario, ya que era importante que me integrara en un entorno en el que tendría que desenvolverme durante toda mi vida: con los oyentes. Este centro disponía de aulas de apoyo para trabajar con niños con necesidades especiales, además de logopedas que nos ayudaban a seguir desarrollando tanto el lenguaje oral como escrito, que es un elemento esencial para la población sorda. En mi caso iba a las clases con todos mis compañeros oyentes (yo era la única sorda) y luego asistía a algunas pocas clases de refuerzo en esas aulas de apoyo para poder mantenerme al mismo nivel que el resto.


El instituto al que fui también era un centro ordinario con aulas de apoyo. Allí me asignaron un intérprete de lengua de signos, pero no me cubría todas las clases, lo cual repercutió negativamente en mi rendimiento académico. Sobre todo en el bachillerato: al haber más alumnos y pocos intérpretes no cubrían a todos y por ello tarde más en acabarlo.


TC: ¿Cómo fue tu experiencia en la educación secundaria y bachillerato? ¿Qué dificultades tuviste que sortear?


CM: Como dije anteriormente, la falta de intérpretes al llegar al instituto hizo que me costara bastante más seguir estudiando. Debido a eso tuve que realizar los dos años del bachillerato en cuatro, acabó siendo una etapa agotadora y difícil. Hay que destacar que las condiciones de los intérpretes contratados por Educación son bastante precarias y el número de profesionales no cubre las necesidades de todos los alumnos que requieren sus servicios.


Otro hecho a tener en cuenta es que los compañeros de clase tampoco ayudaban demasiado. Muy pocos se molestaban en informarme de las cosas que tal vez yo me había perdido. Había quienes, por desconocimiento, ni siquiera se atrevían a hablar conmigo como si se tratase de una compañera más... Con lo fácil que es vocalizar un poco, yo me encargo de leerles los labios y ¡ya está! Todo ese cúmulo de circunstancias fue decepcionante, desde entonces hasta la universidad me he dado cuenta de que pocas personas son realmente “valientes” (por llamarles de alguna forma) para tratarme como a cualquiera más, sin hacer distinción de ningún tipo, ni cambios de comportamiento.


Presenciar ese tipo de actitudes hacen que se disipen las ganas de interactuar. Este tipo de cosas agotan mentalmente que no veas. Y emocionalmente a veces afecta bastante, pero cuando sucede tanto llegas a un punto en el que simplemente lo ignoras y ya está, porque no hay otro remedio. Acabas haciendo caso solamente a las personas a quienes realmente no les importa mi “condición”, que te tratan como a una más y eso sí que es realmente agradable.


TC: Camino, una de las cosas que más me sorprendió al conocerte es darme cuenta de la cantidad de ideas preconcebidas en torno a la discapacidad auditiva. Personalmente, no entendía muy bien por qué pudiendo recurrir al castellano escrito gran parte de la comunidad sorda utilizaba el LSE (Lengua de Signos Española) como forma de comunicación. ¿Podrías explicarnos por qué una parte significativa de los sordos tienen dificultades para utilizar la forma escrita del castellano como medio de expresión?


CM: Esta es una pregunta muy interesante. La Lengua de Signos Española, efectivamente es una lengua (y reconocida por la Ley 27/2007 ) y es la forma de comunicarnos que tenemos las personas sordas porque es algo visual. Ya que el oído nos falla, utilizamos la vista para todo. La lengua oral no es visual, aunque exista la lectura labial eso no es lo natural y resulta bastante agotador pues requiere de mucha concentración y no todo el mundo te lo pone fácil. Entonces, lo natural para nosotros es un medio de comunicación visual y por eso “hablamos con las manos”.


La lectura labial es una habilidad. Se puede aprender, pero no todas las personas sordas pueden leer los labios de la misma manera ni todos los contextos son propicios para ello. Es un mito extendido considerar que todas las personas sordas pueden comunicarse perfectamente gracias a unas dotes increíbles para la lectura labial. No es cierto. La lengua oral está concebida para percibirse por el oído y no por la vista. Hay muchas situaciones que impiden o dificultan hacer una buena lectura labial, como la falta de luz, la mala vocalización, posturas y posiciones de quien nos habla, la velocidad, el mayor o menor conocimiento de la lengua oral, etc. Por otro lado, una persona sorda no tiene porqué oír o entender lo que se le dice por mucho que se chille. Extraído de la web de CNSE.

Existe por tanto una clasificación que va en función de la forma de comunicarse de cada uno. Se puede ser oralista o signante. También ambas cosas a la vez. Esta clasificación viene principalmente de la educación, de cómo haya crecido cada uno. Yo crecí entre personas oyentes en un colegio de integración, mientras que otras personas sordas, como mi madre, estuvieron en un colegio sólo de sordos, y por tanto son más signantes que oralistas. Todo depende del contexto y cada persona es un mundo. Ahí es cuando tengo que explicar por qué hay personas con dificultades para usar la forma escrita, mismamente por la educación que han tenido; es muy importante que se trabaje con la persona sorda desde niño, para que se desarrolle adquiriendo todas las capacidades lingüísticas porque de esa manera no tendrían esas dificultades, mientras que, si no se hace eso, claramente las habrá.


"Es muy importante que se trabaje con la persona sorda desde niño, para que se desarrolle adquiriendo todas las capacidades lingüísticas porque de esa manera no tendrían esas dificultades, mientras que, si no se hace eso, claramente las habrá."

Más fácil es aclarar la diferencia entre una persona sorda de nacimiento (prelocutiva) y una persona sorda después de unos años de vida (postlocutiva). La primera es la persona que nace ya sorda y tiene que aprender a hablar sin oír, con ayuda de diferentes profesionales como es mi caso. La segunda es aquella que ha nacido sin problemas de audición, aprendió a hablar como cualquiera persona oyente y después por un motivo u otro acaba perdiendo la capacidad de oír. La diferencia está en la forma que han vivido, en cómo se han desarrollado y en cómo han podido adquirir el lenguaje.


TC: ¿Crees que la LSE debería ser enseñada a otros colectivos, o en general a aquellos que no padecen discapacidad auditiva? ¿Qué ventajas tendría?


CM: Yo creo que todo el mundo debería saber algo de LSE, es una lengua y es una forma de comunicarse con la comunidad sorda. De esa forma también estarían promoviendo la inclusión, que es algo muy importante. Y fomentando también la igualdad entre todos. ¿Ventajas? Habría muchísimas, desde usar la LSE para otros tipos de personas que sin tener problemas de audición no posean la capacidad de comunicarse oralmente. Tal es el caso de personas con TEA (Transtorno del Espectro Autista), personas intervenidas por una traqueotomía, etc. Más ventajas serían, por ejemplo, lo que mencioné anteriormente de la igualdad e inclusión, que la sociedad sea más abierta y que todos nos podamos comunicar sin problema, sin discriminar a nadie.


TC: Cuando hablamos de comunidad sorda, nos referimos a una especie de "gran familia", en la que todos se conocen. ¿Crees que este concepto transciende al simple hecho de poseer un rasgo en común, la discapacidad auditiva, o va más allá? ¿Crees que podríamos hablar de la existencia de una "cultura sorda" como tal?


CM: Sí, efectivamente existe la cultura sorda. Permíteme que me remita a la web del CNSE (Confederación Estatal de Personas Sordas), donde explican muy bien el concepto de esta cultura y sus raíces. "Todo surge de la cohesión del grupo de personas sordas que tienen en común la discapacidad, se apoyan entre ellos, crean su forma de comunicarse, su forma de crear contenido, etc. Cultura en el doble sentido de sistema de creencias, valores, prácticas compartidas y de producciones culturales tales como narraciones, cuentacuentos, humor, juegos de palabras, poesía en lengua de signos; artes dramáticas y mimo; escultura, pintura, fotografía y cine que tratan sobre las experiencias de las personas sordas." La Convención de los Derechos de las Personas con Discapacidad, en su artículo 30, reconoce y protege el derecho a la identidad lingüística y cultural, relacionada con la lengua de signos, de las personas sordas.


TC: Con el auge de las nuevas tecnologías se abren nuevas formas de comunicación. ¿Qué impacto ha tenido esto para las personas con discapacidad auditiva? ¿Podrías mencionarnos algunas aplicaciones que hayan tenido un efecto significativo? ¿Echarías en falta alguna tecnología en concreto?


CM: Es verdad que las nuevas tecnologías se han convertido en un agente facilitador para las personas sordas, porque han contribuido a que estas se acerquen más y estén más en contacto. La creación de redes sociales ha hecho que podamos conocer a más personas a kilómetros de distancia, y aunque esto es en realidad algo positivo para todo el mundo, a nosotros, que somos pocos y nos cuesta unirnos y comunicarnos, nos ha ayudado bastante. Aparte de ello, también motiva a las personas sordas a escribir y leer más, y eso de cierta forma desarrolla la comunicación escrita y es bueno para los que tienen cierta dificultad.


Como aplicación significativa destacaría la videointerpretación, es decir, podemos realizar llamadas online a través de un interprete a quien sea. Eso es el SVisual (www.svisual.org) y es muy importante ya que nos proporciona accesibilidad e independencia a la hora de realizar cualquier llamada.


Otras aplicaciones son los diccionarios de lengua de signos, como por ejemplo la DILSE (fundacioncnse-dilse.org), que es bastante útil para acercar la LSE a todo el mundo.


Y por último, otra aplicación destacable es ListenAll (abilityconnect.ua.es/listenall), que traduce de voz a texto en tiempo real y viene estupendamente para cuando no consigo entender a alguien.


TC: Si bien es cierto que parece que son cada vez más los organismos que se sensibilizan ante las personas sordas, ¿podrías enumerar algunas situaciones que aún se dan en nuestra sociedad y que impiden la integración de una persona con discapacidad auditiva?


CM: Pues hay muchos impedimentos, por ejemplo la falta de señales visuales en el centro médico, nos llaman a gritos y no nos enteramos. Recientemente, con la instalación de pantallas en las que aparecen los turnos de consulta, algo similar a las oficinas del paro, este tipo de situaciones mejoran sustancialmente. Son un buen ejemplo de accesibilidad. Sin embargo no están instaladas en todos los sitios.


Para ir al médico, al banco o hacer diversas gestiones siempre nos vemos obligados a solicitar un intérprete si no tenemos a alguna persona de confianza que nos pueda acompañar (y con quien nos comuniquemos bien, claro). En el tema de las llamadas telefónicas podemos recurrir al intérprete que trabaja en la asociación o bien al SVisual.


TC: Con respecto al acceso a la Cultura, ¿qué barreras siguen existiendo actualmente?


Las barreras están sobre todo en el teatro y en el cine, así como en los museos. Por ejemplo, en el cine siempre hay falta de subtítulos, solo podemos disfrutar de las películas en versión original subtitulada. Este servicio no se ofrece con el cine en español, por tanto no podemos disfrutar de él. Nos toca buscarlo por internet con subtítulos en castellano, algo que normalmente no se encuentra, o bien esperar a que lo echen algún día por la televisión. Casi siempre nos perdemos las películas españolas y es una pena porque hay algunas que son muy buenas. No obstante, sin estar destinadas específicamente para ello, hay que mencionar que plataformas como Netflix o HBO han contribuido enormemente a acercar el cine a las personas sordas, precisamente porque incorporan subtítulos en todo su catálogo.


Caso distinto es el del teatro, cuyas características y puesta en escena no facilitan la incorporación de medidas de accesibilidad. Normalmente no hay intérpretes, y tecnologías como el bucle magnético o de inducción no sirven para la mayoría de los sordos.


En cuanto a los museos, por suerte cada vez son más los que disponen de videoguías, un estupendo recurso que permite visitar las exposiciones acompañándolas de un vídeo explicativo en el cual hay un intérprete signando. También existen algunas actividades específicas para sordos. En León, por ejemplo, en el MUSAC (Museo de Arte Contemporáneo), el primer viernes de cada mes hay un intérprete para acompañar al guía en la visita y las personas sordas podemos disfrutar de todas las exposiciones que haya.


TC: ¿Qué fue lo que te motivó para estudiar Psicología?


CM: Siempre me llamó la atención el ser capaz de entender la conducta de las personas, el poder ayudarles, guiarles de alguna forma. Si además se trata de personas sordas, las cuales no olvidemos también pueden necesitar atención psicológica a lo largo de su vida, nos enfrentamos al problema de que casi no hay profesionales con conocimiento de LSE. Hay entornos, como puede ser la consulta de un psicólogo, donde no es natural ni positivo la presencia de intermediarios, ya sea un intérprete o alguien de confianza. Me gustaría contribuir a acercar, por tanto, este derecho a la atención psicológica a las personas sordas. Aparte de eso también siempre me ha gustado el tema del comportamiento humano, los antecedentes, las consecuencias, y por eso decidí estudiar la carrera.


Implante coclear (recuperado de gaes.es)

TC: La siguiente pregunta es muy personal. Hace unos años te sometiste a una operación de implante coclear. ¿Podrías contarnos cómo fue tu experiencia?


[Para el que no lo sepa un implante coclear es un dispositivo electrónico-médico que transforma señales acústicas en señales eléctricas, con el objetivo de estimular el nervio auditivo. Su implantación se realiza mediante una operación no exenta de riesgos en la que el dispositivo se coloca por partes en el interior del cráneo y en el exterior.]


CM: Tuve la oportunidad de contar mi experiencia con el IC en mi intervención "Soy sordo y puedo" durante la VIII Jornada de Discapacidad Auditiva en el CRMF de Salamanca . Para mí el implante coclear ha sido muy positivo, pues no tenía nada que perder y me vino bien para ganar algo de audición y poder disfrutar de experiencias auditivas al ver películas o al escuchar música.


*Nota de Trinchera: Al final de esta entrevista incluimos un enlace al vídeo.


TC: Para concluir, una última pregunta ¿Existe una integración real de los sordos en la sociedad o aún nos queda mucho por hacer? ¿Qué medidas consideras positivas y cuáles crees que habría que implantar o potenciar?


CM: Para hablar de inclusión aún queda un largo camino, ya que siempre se nos considera a las personas sordas como personas “diferentes”. Yo solo he sentido que hubo inclusión cuando estaba en el colegio, en la etapa infantil y primaria, porque mis compañeros y yo éramos unos niños inocentes que no entendíamos de diferencias entre las personas, veíamos igualdad entre nosotros y mis compañeros percibían la LSE como una forma más de comunicarse conmigo. Muchos aprendieron algunos signos a base de estar conmigo e “imitarme” y lo veían todo más natural, sin prejuicios. Yo era una más y a ellos les gustaba sentirse capaces de comunicarse conmigo sin problema.


No es lo mismo la integración que la inclusión. Para que sea más fácil entenderlo, ya que yo no sabría explicarlo mejor, he extraído esto de una web https://losojosdehipatia.com.es/educacion/integracion-o-inclusion el siguiente texto: "Con un sistema integrador se disfrazan las limitaciones de los alumnos, en cambio en un sistema inclusivo estas limitaciones se convierten en el punto fuerte del grupo-clase. Lo que se pretende con la inclusión educativa es eliminar las barreras que le impiden ser parte activa del sistema educativo y social.

Realmente, la educación inclusiva es un derecho de todos, ya que no debemos mirar la diferencia como una limitación que nos incapacite para pertenecer a un grupo o adquirir los objetivos de la educación, sino la diferencia debe ser vista como un factor de enriquecimiento personal y social, que genere en nuestras escuelas conciencia social sobre la situación de cada una de las personas que componen la comunidad educativa."


En definitiva, la diferencia es que la integración no busca la equidad del grupo-clase, sino tratar las individualidades de cada alumno sin que formen totalmente parte de este grupo. Por esta razón debemos luchar por la inclusión de nuestros alumnos, es decir, entender nuestro grupo como un conjunto lleno de diferencias que nos ayudarán a enriquecernos como personas.



Recuperado de: http://ortopediainse.blogspot.com/2015/03/exclusion-segregacion-integracion-o.html

TC: Camino, ha sido un placer contar contigo para esta entrevista. Y gracias, en mi nombre, por haberme enseñado tanto. Hasta siempre.


CM: Gracias a vosotros por pensar en mí para esta entrevista y por vuestras ganas de conocer más sobre la comunidad sorda. Un placer.



Esperamos que os haya gustado la entrevista. Os dejamos un vídeo con una intervención de Camino Muñiz-Alique en la VIII Jornada de Discapacidad Auditiva en el CRMF de Salamanca. "Soy sordo y puedo" (2016).



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