• Trinchera Cultural

Shock 1 (El Cóndor y El Puma)

Actualizado: may 31

Dónde: Teatro Valle-Inclán

Texto: Albert Boronat, Juan Cavestany, Andrés Lima y Juan Mayorga.

Dramaturgia: Albert Boronat y Andrés Lima

Dirección: Andrés Lima.

HASTA 13 de junio (22–23 y 29–30 MAY, 5–6 y 12–13 JUN 2021 a las 12:00h)

Cartel e imágenes del CDN

La Historia es lo que ha pasado. Lo que ha pasado es fruto de interpretación por quienes lo vivieron y los que no; desde ahí, se nos cuenta lo que pasó.

Pero los documentos, los datos, los hechos, son tozudos. Acaban emergiendo permitiéndonos separar la insidia informativa, la mentira y la interpretación malintencionada que solo buscan ocultar o blanquear actos criminales, para dejar que resplandezca la verdad con todos sus matices.

En 1973 oía por televisión la noticia del golpe militar de Pinochet, como si fuera éste el salvador necesario para acabar con el caos económico y la tensión social provocados por la gestión del socialista Allende. Eran los servicios informativos de la España franquista, claro.

Poco a poco y con cuentagotas, fueron llegando horribles historias de desapariciones y torturas que el nuevo gobierno chileno negaba. También empezaron a llegar las sospechas de que el gobierno Nixon, a través de la CIA, había tenido bastante que ver en la gestación del golpe y con los apoyos económicos que una acción de ese tipo necesitaba.


Shock 1 (El Cóndor y El Puma) es una recreación de acontecimientos que condujeron a golpes de estado en Chile y Argentina en la década de los 70 del pasado siglo.

Con un exquisito montaje (escenario circular giratorio, proyección sobre pantalla, luces y música grabada y en directo), el texto de Cavestany, Mayorga, Boronat y Lima, dramatizado por lo dos últimos, es interpretado con un tremendo derroche de energía por un elenco actoral magnífico.


Desde que en 1823 el presidente Monroe dijo aquello de “América para los americanos” ante el temor de que las monarquías legitimistas europeas quisieran recuperar el espacio colonial perdido en América, se ha tendido a interpretar sesgadamente la posteriormente llamada “doctrina Monroe”. Lo que inicialmente fue una advertencia sobre el derecho a la autodeterminación de los pueblos iberoamericanos (que entre 1811 y 1821 habían alcanzado su independencia), se fue transformando en la afirmación de un pretendido derecho de intervención del gigante norteamericano en los asuntos del continente. Se trataba de garantizar el negocio de las empresas USA que operaban en estos espacios; para ello convenían regímenes políticos autoritarios que garantizasen “la paz social” para que el beneficio multinacional fluyera desde estos países hacia Estados Unidos. El temor se disparó cuando Castro impuso en 1959 su dictadura filocomunista en Cuba acabando con la dictadura de Batista y estimulando el contagio hacia el resto de Latinoamérica. La administración estadounidense propició desde entonces el apoyo a golpes que, con los precedentes de Stroessner, Castillo Armas, Somoza o Alencar Castelo, se perfeccionaban con Pinochet, Videla y Banzer.

Porque cuando el capital se ve amenazado utiliza las armas más sofisticadas para imponerse. Por ejemplo, como plantea Naomi Klein, mediante el shock, el desastre planificado o la crisis provocada. Hay que hacer “tabula rasa” y reeducar tal y como pretendían algunos experimentos de electroshock.

El capitalismo sin control auspiciado por el neoliberalismo es intrínsecamente malo. Confía la resolución de los problemas a la actuación libre de un mercado al que ni el que compra ni el que vende acude jamás en igualdad. Y si alguien pretende regularlo o intervenirlo con el fin de promover el Estado de Bienestar, será objeto del ataque sofisticado de las “sanciones económicas” y el desprestigio informativo internacional hasta llegar a la intervención directa con sus secuelas de destrucción, muerte, desapariciones y torturas hasta acabar con la dignidad de quienes se oponen.


Quienes acudimos al espectáculo teatral sabemos que todo es una representación. Que el desgarrador relato de la tortura se compensará con momentos impagables de humor. Porque aunque es imprescindible que el teatro te haga reflexionar (a veces para recordarnos que vivimos en un cubo de basura enmascarado por realidad virtual), también es cierto que esperamos que la magia combinada de actores, autores, dramaturgos y escenógrafos, actúe como bálsamo de una herida que Shock I produce necesariamente.

Heraclio Gautier

REPARTO

Antonio Durán "Morris" (Salvador Allende, Augusto Pinochet y Coro),

Natalia Hernández (La Payita, Lucía Hiriart, Miss Korry, La desmemoriada, Mujer uruguaya, Chicago Girl, Secretaria de Nixon y Coro),

Esteban Meloni (Richard Helms, Mr. Langley, Elvis Presley, Jorge Rafael Videla, Víctor Jara, Marito Kempes, Adolfo Scilingo, Chicago Boy y Coro),

María Morales (Periodista, Miss Washington, Margaret Thatcher, Chicago Girl, Momia indignada, Hebe De Bonafini y Coro),

Paco Ochoa (Mr. Korry, Manuel Contreras, Un paco, Chicago Boy, Mr. Washington Big Fish, Intérprete chileno y Coro),

Guillermo Toledo (Richard Nixon, Locutor de radio y Coro)

Juan Vinuesa (Milton Friedman, Ewen Cameron, Henry Kissinger, El mocito, Chicago Boy, Intérprete inglés y Coro)


EQUIPO ARTÍSTICO

Texto de Albert Boronat, Juan Cavestany, Andrés Lima y Juan Mayorga

Dramaturgia; Albert Boronat y Andrés Lima

Dirección: Andrés Lima

Escenografía y vestuario: Beatriz San Juan

Iluminación: Pedro Yagüe

Música y espacio sonoro: Jaume Manresa

Videocreación: Miquel Àngel Raió

Caracterización: Cécile Kretschmar

Fotografía: marcosGpunto

Tráiler: Paz Producciones

Coproducción: Centro Dramático Nacional y Check-in Producciones

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