• Trinchera Cultural

Rusos y rusas en el arte de vanguardia. De Chagall a Malévich el Arte en Revolución

Actualizado: 18 de feb de 2019

Heraclio Gautier, nuestro coordinador de Trinchera con Arte, visita la exposición "De Chagall a Malévich el Arte en Revolución. ¡No os la perdáis!


EXPOSICIÓN:

"De Chagall a Malévich el Arte en Revolución"

UBICACIÓN

Sala de exposiciones Recoletos Fundación MAPFRE

ENLACE:

bit.ly/2T15iPe

DISPONIBILIDAD:

Hasta el 5 de mayo de 2019.



De Chagall a Malévich el Arte en Revolución


La respuesta a la pregunta ¿cómo se pasó de la pintura figurativa a la abstracción? tiene su particular versión en De Chagall a Malévich el Arte en Revolución, título de la muestra que presenta la fundación Mapfre en la sala Recoletos de Madrid.


Acudí a ella en un día invernal que anticipaba la primavera, con su luz y fresca temperatura. Dejé el metro en Alonso Martínez y descendí por la calle Génova dejando a la derecha el límite del Madrid Central. Al llegar a las inmediaciones del Tribunal Supremo menudearon los viandantes hablando catalán que portaban lazos amarillos en la solapa. Las medidas de seguridad implantadas por el juicio a los políticos presos del independentismo catalán, me parecieron excesivas por la limitación del acceso a peatones a las calles adyacentes, pero no me impidieron llegar a la Plaza de Colón.


Una vez allí me detuve en la contemplación de la Mujer con Espejo de Botero mirando indolente hacia la Plaza, mientras la estatua de Colón parecía señalar con su mano izquierda la enorme blanca cabeza de la Niña Julia de Jaume Plensa. Giré por el Paseo de Recoletos pasando bajo la Rana de la Fortuna de Eladio de Mora, pensando que por ahí deberían pasar todos los días los actuantes en el juicio del Supremo para que les diera suerte.


Antes de entrar en la exposición rodeé el Palacio de la duquesa de Medina de las Torres del arquitecto Ortiz de Villajos, sede de muestras de la Fundación Mapfre. Es un edificio de atemperado Neoclasicismo, sobrio y elegante, construido en la madrileña combinación de ladrillo y piedra.


Una vez dentro, comprobé que hay muchas circunstancias que influyen en la selección de obras para este tipo de muestras. Por ejemplo, la representación de Chagall es muy pobre y pone en tela de juicio el propio título de la exposición.


Sin embargo, resultó muy agradable ver cómo las artistas rusas aparecían en casi todos los movimientos representados y creo que habría podido hacerse un monográfico sobre estas mujeres de vanguardia.
Ya va siendo hora de dar visibilidad a las artistas más allá de su función de modelos, amantes o esposas de los pintores.

Antes de entrar en algunos pormenores, me parece interesante destacar que lo que hay que valorar es que los componentes estéticos de la vanguardia rusa se forjaron tras superar a gran velocidad el Impresionismo y Postimpresionismo bajo la raíz rusa del Neoprimitivismo.


De ahí las coincidencias en la representación de la tradición rural con los colores que adornaban las paredes de las viviendas en el campo, la concurrencia en las referencias a los antiguos iconos y en el cromatismo de los tejidos, cerámicas y maderas tradicionales.


Los artistas que no conocieron directamente, en sus viajes a París o Berlín, la obra de Cézanne, Monet, Seurat, Gauguin o Van Gogh, de los fauves y los expresionistas, lo hicieron a través de las exposiciones organizadas por los grandes coleccionistas rusos.


Fruto de todo ello son obras como el Desnudo Rojo de Chagall de 1908 con evidentes influencias del Desnudo Azul de Matisse, la impronta de los bodegones de Cézanne en Still Life de Malévich (1911) o El Segador del mismo autor y año, Neoprimitivismo y homenaje a los iconos al servicio de la monumentalización.



Esta rápida asimilación se completó con la incorporación del Cubismo y el Futurismo que hacia 1910 alumbró el Cubo-futurismo ruso con obras tan señaladas como Air, Man, Space de Lyubov Popova en 1912.



Ahora son la fragmentación en facetas triangulares y elementos tubulares (típico de Léger) y la economía del color los recursos que la pintora pone al servicio de la creación de un espacio dinámico.


Alguna de estas artistas buscó sintetizar Modernismo y Futurismo en representaciones como El velocipedista de Natalia Goncharova (1913) que recuerda a Ramón Casas y Pere Romeu en un tándem, del propio Ramón Casas en 1897.



Para todos estos artistas, Picasso ejerció el mismo papel que Masaccio en el siglo XV: abrir las puertas para que por ellas se adentrase la necesidad de formulación de un nuevo lenguaje que derivará en este caso en las primeras propuestas de un arte sin objetos. Este deseo de innovación tendrá la carga conceptual de la Filosofía y de la Física al relacionar los descubrimientos sobre la estructura atómica de la materia (con sus campos magnéticos y sus cargas eléctricas) con la necesidad de alumbrar una nueva realidad más allá del mundo de la apariencia visible.


Este deseo de innovación tendrá la carga conceptual de la Filosofía y de la Física al relacionar los descubrimientos sobre la estructura atómica de la materia (con sus campos magnéticos y sus cargas eléctricas) con la necesidad de alumbrar una nueva realidad más allá del mundo de la apariencia visible.

Nuestra percepción del mundo es una ensoñación que nos aleja de lo único fiable: la cuarta dimensión de la emoción, del sentimiento, el plano espiritual de la vida sobre el que teorizó Kandinsky recogiendo algo que ya Hegel postulaba: entre la belleza natural y la artística, la segunda es superior a la primera porque es fruto del espíritu humano siendo conveniente que lo natural esté ausente.


Estas reflexiones vinieron precedidas del cuestionamiento del motivo o tema en la plástica. Los cubistas geometrizaron el motivo, los futuristas lo dinamizaron, los fauves lo colorearon, los expresionistas lo distorsionaron y los dadaístas se burlaron de él. ¿Qué quedaba entonces? Anularlo.

Así surge el brusco salto de la figuración a la abstracción con la obra suprematista de Malévich y otras propuestas rusas (Rayonismo, Constructivismo, Grupo Zorved, etc


Cuando observamos el Cuadrado Negro (1915) de Malévich y su Suprematismo de 1916, deberíamos entender que la simplificación de forma y color no son fruto de un escaso conocimiento sobre materiales y técnicas de dibujo, sino una apuesta consciente por, en palabras del propio autor

"...construir un sistema en el tiempo y en el espacio que, independientemente de cualquier belleza estética o emocional, es más bien un sistema filosófico sobre el color y la realización de nuevos movimientos imaginados" (Malévich)

Otra manera de proponer la encontramos en la Arquitectura Pictórica (1916-17) de Liubov Popova donde los planos se entrecruzan con sugerencia de volúmenes definidores del propio espacio.


Es interesante pensar en el título de esta última obra porque la incorporación de planos sobre el propio plano del soporte nos puede invitar a imaginar eso mismo en tres dimensiones.


Es lo que Rietveld hizo en la Casa Schröder buscando una formulación del Neoplasticismo de Mondrian en arquitectura. En esta exposición podemos ver Suprematismo en tres dimensiones en la obra de Malévich, Gota 2-a de 1923. No hay simetrías ni vanos, no hay ejes organizadores, pero será muy influyente en obras de arquitectos actuales, como en las de la ya fallecida Zaha Hadid.



Hasta aquí mi particular visión profesoral, obligada por cierto prurito académico.


Ahora, voy a expresar lo que siento (haciendo caso a los propios artistas de vanguardia). A mí no me gusta el Suprematismo, ni muchos de los manifiestos de vanguardia en los que los artistas deciden mirarse el ombligo y alejarse del público.

Cuando justifican sus obras (en las que con frecuencia aparecen escasos elementos formales y cromáticos) lo hacen acudiendo a terminologías crípticas y pretendidas emociones subyacentes, como exigiendo a los espectadores realizar el mismo recorrido que ellos pero sin equipaje alguno.


Cierto que desde que los impresionistas se introdujeron en el mundo del arte-ciencia, el gran público tuvo que hacer un esfuerzo para ver obras que ya no le alegraban la vista a través de lo reconocible.


Pero para transitar entre figuración y abstracción me quedo con Kandinsky (escasísima su representación en la muestra). En Dos Jinetes y Figuras Reposando de 1909-10 el expresionista color parece querer estallar más allá de los límites del dibujo buscando la disolución del motivo.



Su posterior viaje a Rusia y el contacto con los constructivistas le llevará a pasar de dicho expresionismo del color, en el que este acabará desbordando la forma, al comienzo de la abstracción geométrica representada aquí por otros autores.


Siempre hay propuestas originales en este universo ruso de la abstracción. Destaco la obra de Pavel Filonov, Fórmula de la Primavera (1927-28) por su carácter miniaturista, por esa imitación de teselas de color que conforman un mundo en horror vacui.



Particularmente, me cautivó menos el interés de la muestra por relacionar esta revolución estética con la Revolución Rusa. Sin duda existió, pero eché en falta obras de Tatlin y me sobró esa visión idílica de Chagall en El Paseo (1917), donde aparece con su mujer volando sobre la ciudad para expresar la alegría del triunfo de los soviets.


Nuestra percepción del mundo es una ensoñación que nos aleja de lo único fiable: la cuarta dimensión de la emoción, del sentimiento, el plano espiritual de la vida sobre el que teorizó Kandinsky recogiendo algo que ya Hegel postulaba: entre la belleza natural y la artística, la segunda es superior a la primera porque es fruto del espíritu humano siendo conveniente que lo natural esté ausente.

Salí de la muestra con necesidad de oxigenarme después de tanta variedad de color y forma.


Quise regresar subiendo por Bárbara de Braganza para coger la calle Orellana, una de mis favoritas para pasear y picar algo, pero me topé de nuevo con las medidas policiales de seguridad que me obligaron a retroceder y repetir el itinerario hecho a la ida.


Hasta la próxima.


Heraclio Gautier

LOGO_TRINCHERACULTURAL

¡Síguenos en nuestras redes sociales!

  • Twitter Social Icon
  • Icono social Instagram
  • Facebook icono social
  • Icono social de YouTube
  • ivoox
  • issuu

2018. Creative Commons Trinchera Cultural.