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Perdiendo el norte con las TIC: el sector de la Educación


Hoy me cuelo en Profesores en Trinchera para tratar uno de los temas que mayor impacto han sufrido dentro del panorama educativo español: la incorporación de las TIC en el aula.


La Educación es uno de los sectores que más se había resistido a la incorporación natural y progresiva de las tecnologías. Algo comprensible considerando que los recursos con los que cuenta son alarmantemente escasos, y más aún si conjugamos todo esto con una coyuntura de crisis a nivel general, particularmente agresiva durante los últimos años.



Se me viene a la cabeza cómo hace algo más de 15 años (¡qué rápido pasa el tiempo!) la dotación TIC era prácticamente inexistente en el instituto público al que asistía: tan solo un aula con unos 10 ordenadores que apenas se utilizaban para las optativas de informática (muy cotizadas, por cierto). Ni siquiera se estilaba el que las aulas tuvieran un sistema de proyección y mucho menos que los docentes tuvieran asignado un ordenador para trabajar.


Por aquella época éramos mayoría los que teníamos uno o incluso dos ordenadores en casa. Usar la enciclopedia Encarta era algo frecuente a la hora de realizar los trabajos, así como los chats, el programa de mensajería Messenger, descargar música mp3, los videojuegos, etc. Los propios hogares se encontraban a años luz de aquella ínfima dotación de los centros públicos.


Pocos años después, observaría cómo aquel centro al que yo había acudido se convertía en uno de los primeros 15 institutos de Innovación Tecnológica de la Comunidad de Madrid, situando a esta región como un referente nacional en la introducción de la enseñanza digital en las aulas de Secundaria. Tal fue la repercusión que la entonces presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, junto con el Vicepresidente de Microsoft, Orlando Ayala, visitaron el instituto, mientras que la cadena Telemadrid documentaba el evento.


La presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, acompañada de Lucía Figar (consejera de Educación) y Orlando Ayala (vicepresidente de Microsoft España) visitaba en 2010 el Instituto madrileño Gran Capitán, situado en el barrio de Imperial y elegido Instituto de Innovación Tecnológica.

De repente, aquel instituto se había convertido en un referente nacional en cuanto a tecnología. ¿Qué había cambiado?


En efecto, la nueva dotación informática permitía al centro una nueva forma de concebir las TIC. Sin embargo ¿estaban los docentes preparados? ¿quién se haría cargo de la gestión y del mantenimiento de todos aquellos equipos? ¿Cómo asegurar un buen uso de los ordenadores? Y, lo más importante: ¿hasta qué punto resulta fundamental hacer un uso masivo de las TIC a la hora de impartir una asignatura?


Muchas preguntas de difícil respuesta, ante una situación que se asemeja al a entrada de un elefante en una cacharrería. La incorporación de las TIC debe ser siempre de forma gradual y adaptativa.


En efecto, la nueva dotación informática permitía al centro una nueva forma de concebir las TICs. Sin embargo ¿estaban los docentes preparados? ¿quién se haría cargo de la gestión y del mantenimiento de todos aquellos equipos? ¿Cómo asegurar un buen uso de los ordenadores? Y, lo más importante: ¿hasta qué punto resulta fundamental hacer un uso masivo de las TIC a la hora de impartir una asignatura?

Libros de texto digitales, modelo "1 tablet por alumno", multiconectividad, pizarras digitales, dispositivos BYOD... En menos de una década el sector de la Educación se ha visto sometido a una auténtica revolución tecnológica. Y lo ha hecho sin paños calientes. Sumidos en una coyuntura en la que lo económico brilla por su ausencia, colegios e institutos se han dado de bruces con un imponente reto que en unos casos bien (y en la inmensa mayoría regular tirando a mal), han tenido que afrontar, irremediablemente.



Si bien la casuística es muy variada, las necesidades en cuanto a las TIC son básicamente las mismas para todos.


Que los tiempos cambian es un hecho, y que hay que adaptarse a las nuevas tecnologías es algo que inevitablemente tendremos que aceptar. No se trata de quedarse en la prehistoria digital, pero sí conviene preguntarnos si gran parte de todo este "boom" tiene el sentido que le supone.

"No podemos obviar que el negocio de las TIC en la Educación tiene tirón. "

No podemos obviar que el negocio de las TIC en la Educación tiene tirón. Realmente se mueve mucho dinero. La infraestructura necesaria para un centro medio no tiene nada que envidiar a la que pueda tener una empresa de un tamaño considerable. Salvando las distancias, por supuesto, el colegio o instituto debe hacer frente a varias necesidades que han aparecido, prácticamente, de sopetón: por un lado la conectividad y por otro la gestión de la ingente cantidad de equipos y recursos digitales asociados. Afrontar esto ha supuesto una reformulación de los presupuestos asociados a materia de TIC (tradicionalmente ajustados) para poder elaborar una estrategia de éxito en la implantación de estas tecnologías. ¿De qué sirve una tablet por alumno si la red a menudo se colapsa o no dispone de los mecanismos de seguridad apropiados?


"... el colegio o instituto debe hacer frente a varias necesidades que han aparecido, prácticamente, de sopetón: por un lado la conectividad y por otro la gestión de la ingente cantidad de equipos y recursos digitales asociados"

Hace unos nueve años, la Junta de Andalucía implantó el modelo "1 ordenador por alumno", adquiriendo para ello algo menos de 400.000 equipos mini-portátiles. El objetivo era que ningún alumno quedara excluido del uso y aprendizaje de las nuevas tecnologías. La inversión, estimada en 134 millones de euros, fue un fracaso ya que los centros no estaban preparados para asumir la gestión y el mantenimiento de dichos equipos. Por otro lado, muchos de esos dispositivos aparecían en páginas de compraventa, algo que era posible gracias a un vacío legal en la cesión.



Nos perdemos lo esencial


A la hora de instruir en las TIC, nos perdemos lo esencial si pensamos que hacen falta excesivos recursos para proporcionar al alumno de una base tecnológica apropiada. Por ejemplo, para aprender a programar no necesitamos un equipo de altas prestaciones, ni siquiera una conexión a internet; y si vamos más allá, podemos aprender las bases de la algoritmia simplemente con un lápiz y un papel, al igual que con cualquier otra materia.


Existe la afirmación (¿infundada?) de que el alumno debe aprender herramientas de última generación o que le acerquen al mundo profesional. Esto constituye una mala creencia, pues las habilidades que deberían estimularse en la docencia de las TIC no son otras que la capacidad de abstracción, la creatividad, la curiosidad, y la solidaridad a la hora de aprender a partir del trabajo de otros. De nada sirve formar a los jóvenes en las tecnologías más actuales si a la hora de la verdad no son capaces de entender sus bases teóricas ni desarrollar una capacidad de adaptación al cambio, esta última fundamental si se quiere desempeñar una carrera profesional dentro del sector tecnológico.


"Las habilidades que deberían estimularse en la docencia de las TIC no son otras que la capacidad de abstracción, la creatividad, la curiosidad, y la solidaridad a la hora de aprender a partir del trabajo de otros."

Owura Kwado impartiendo su clase

Owura Kwadwo, un profesor de Ghana, se ha hecho viral por la forma de enseñar ofimática a sus estudiantes. Ante la escasez de recursos, Owura no duda en hacer uso de su imaginación y utiliza para sus clases un encerado y tizas de colores.


A menudo se incurre en el error de que cambios como pasar de un libro de texto a una tablet suponen un avance en la incorporación de la tecnología dentro del aula. Nada más lejos de la realidad: estamos cambiando de soporte, no de paradigma.


En efecto, la incorporación de las tecnologías dentro del aula ha de afrontarse como lo que es: un cambio de paradigma en el que docentes y estudiantes han de ser capaces de estar en constante actualización y adaptación, perdiendo el miedo que suele haber a lo nuevo.


Debemos ser capaces de ver las TIC como una oportunidad de aprendizaje y no como un reemplazo del docente, quien se encargará de dotar a sus alumnos de las herramientas necesarias para incorporar con éxito las nuevas tecnologías a su modo de vida.


Aquí termina nuestra entrega de hoy en Profesores en Trinchera. En nuestra sección STEM podéis encontrar más artículos sobre tecnología.


¡Hasta la próxima!


Lidia Ameneiro.

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