• Trinchera Cultural

"Nunca más. Otra vez NO" por Belen Vieyra Calderoni

"Escribí este artículo el pasado 25 de febrero. La guerra ya había comenzado, la fosa humana ya había sido cavada. Se veía venir, porque los conflictos bélicos son voluntarios, porque nacen a partir de sacarle a otro su porción de tarta. Y el resultado es muy triste, entre la ambición de unos y las armas de los otros, toda una población está en medio intentando no ser asesinada. El resto, miramos, gritamos, intentamos acoger, tratamos de sembrar, evitamos llorar...

Otra vez, los sinnadie, los sin-identidad, los despojados, los muertos... seguimos siendo nosotros."

NUNCA MÁS. OTRA VEZ NO.


«Nuestras tragedias nos han vuelto sabios y despiadados,

más preparados para encarar el horror.

Buscamos la paz porque hemos conocido demasiadas guerras.»

Umberto Eco


Marzo acaba de llegar y ya le estoy escribiendo. Supongo que para advertirle de las desgracias, de la guerra que busca monedas y de la muerte que ni siquiera puede ser recordada. Ahora que sólo comprendo el mundo a través de las páginas de los libros, no soy capaz de concordar con estos tiempos, ni siquiera con los de ayer. Pero sé que debo trabajar por los que vendrán, no desistir ante la vorágine del odio y la indignación como modus operandi de respuesta. La vida es más que defensa y llanto, también es más que respirar tranquilo. Me compadezco de mi propia sonrisa por la ternura que aflige en la culpabilidad y por la desazón que significa desechar las armas, aunque eso suponga entregar la existencia al horror inútil que mata pensando en engrandecerse.

No alcanzo a imaginarme el océano mañana, con su vaivén de olas y su algarabía, no lo imagino continuando como si nada ocurriese. Pero así estará mañana, impasible a la insignificancia humana. La palabra dignidad nos queda tan lejos, hemos construido una historia tan errada que hemos maltratado el concepto sencillo de vivir. Antes no rezaba, tampoco soy de ruegos, pero “mamita mía” estoy muerta de miedo por nuestro afán de destrucción. El dedo acusador sabe bien la dirección y la resistencia también es consciente de cuál es su función. Valor y recuperación. La vida es otra cosa muy distinta a lo que estamos haciendo con ella. Así que, lo tengo claro, me voy a recuperarla. Tengo un bando al que rendirle memoria, tengo una historia que pintar para el porvenir y, sobre todo, tengo un día que vivir hoy, en esta noche.


«Lloro porque sí. […]

Lloro por mí y por cualquiera. Por nada y por todo. […]

Por los que van a la guerra. Lloro por Dios,

por la raza humana perdida en las estrellas.

Lloro por lo que pude ser, por lo que fui,

por lo que no seré nunca.

Por los que no nacieron aún,

por los vivos, por los muertos. […]

Lloro por los que nunca tendrán una mano que

les lave la frente con su amor.»

Miguel Labordeta


Me encontrarán tras la barricada del vencido y en la trinchera de la soledad.

Me encontrarán tras la barricada del vencido y en la trinchera de la soledad.

Tomando la mano de cada desconocido que necesite complicidad y haciendo de cada grito ajeno mi propio pensamiento. Me hallarán en el terror colectivo y en la calma sosegada del ermitaño. También en la lejanía del origen y en la perdición de la búsqueda de un destino. La guerrilla será una familia y la verdad el plato en la mesa. La rendición solo será cuando no se quiera vivir más. Así que, estoy sembrando aunque falte para la primavera, riego por el fruto que comerán nuestros hijos, por honrar la tierra que labraron mis padres y caminaron cada uno de mis antepasados. No quiero morir sola, pero dicen que así es como también nacemos, por eso es que entonces, sé que se ha de vivir en comunidad, con fraternidad, solidaridad y compañía.


Belén Vieyra Calderoni (marzo 2022)




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