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Más allá del paraíso (crítica literaria de "Unicornios", de Paula Díaz Altozano) por José M. Ariño

Actualizado: oct 6


¿Estamos sepultando el paraíso? ¿Vuelven la renacer los sueños y quimeras de antaño? ¿Nos aferramos a la poesía como tabla de salvación? ¿Es el amor el salvavidas en los momentos de zozobra? Estas y otras reflexiones nos sugiere la lectura de los versos de Unicornios, el último poemario de Paula Díaz Altozano.

Estimados amigos de Trinchera Cultural:


Hoy queremos presentaros a un nuevo colaborador: José María Ariño Colás.



Ariño es doctor en Filología Hispánica y hasta 2018 ha ejercido como profesor de Enseñanza Secundaria. Es escritor y crítico literario. En 2007 publicó su tesis doctoral: Recuerdos y bellezas de España. Ideología y estética, en la Institución Fernando el Católico. Colabora además en Heraldo de Aragón, en el periódico Aragón Digital y en la revista cultural TURIA. También escribe artículos en la revista literaria Aprender a pensar y en otras publicaciones digitales.


En esta ocasión, Jose María nos ofrece una crítica literaria de Unicornios, el último poemario de Paula Díaz Altozano, poeta muy conocida para nosotras:


Paula Díaz Altozano (Madrid, 1990). Becaria de Doctorado en Comunicación Audiovisual por la Universidad Complutense de Madrid, con una tesis de fotografía artística. Licenciada en periodismo y grado profesional de música (piano). Máster en Comunicación Política (UCJC). Becada por el programa Erasmus + prácticas para residir en París y por Acciona para estudiar el máster de la Escuela SUR de Profesiones Artísticas, con sede en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Ganadora del primer premio del VIII Certamen Literario de Relato Alonso Zamora Vicente (Universidad Nebrija) y finalista del IX Certamen universitario de relato corto Jóvenes Talentos Booket-Austral. Autora de los poemarios A orillas de París (Ediciones En Huida, 2018) y Ríos de carretera (Bajamar, 2019). Admitida en el Graduate School of Arts and Sciences de la Universidad de Harvard para hacer una estancia el próximo curso.


MÁS ALLÁ DEL PARAÍSO


¿Estamos sepultando el paraíso? ¿Vuelven la renacer los sueños y quimeras de antaño? ¿Nos aferramos a la poesía como tabla de salvación? ¿Es el amor el salvavidas en los momentos de zozobra? Estas y otras reflexiones nos sugiere la lectura de los versos de Unicornios, el último poemario de Paula Díaz Altozano.


La poesía es para Paula un contrapunto para este mundo acelerado y desnortado, un acto de liberación, un refugio secreto donde aún se puede aspirar a ser feliz.

Después de la publicación de A orillas de París (Ediciones en Huida, 2018) y Ríos de carretera (Bajamar, 2019), la poeta madrileña se adentra en el mundo de las nuevas tecnologías e intenta rescatar ese paraíso que, aparentemente, ha desaparecido de la faz de la tierra. Cada uno de los poemas que componen esta nueva antología nos ofrece una visión personal del mundo y una crítica de la sociedad contemporánea. Como ya lo ha demostrado en sus anteriores poemarios, la poesía es para Paula un contrapunto para este mundo acelerado y desnortado, un acto de liberación, un refugio secreto donde aún se puede aspirar a ser feliz.


El simbolismo del unicornio –imaginación, fantasía, sueños, ilusiones, libertad– constituye la espina dorsal de cada uno de los poemas. Unos poemas que nos llevan de la mano desde el paraíso tecnológico de Silicon Valley hasta el París más impresionista, pasando por un Buenos Aires silenciado por el lastre del confinamiento.


La vena vanguardista alienta en cada uno de sus versos y el eco de Poeta en Nueva York de Lorca resuena con fuerza bajo un ritmo cadencioso y musical. Hay paraísos falsos, hay memorias que afloran debajo de la tierra, hay cementerios más vivos que nunca, hay mujeres pioneras que no se resignan al olvido. Esto y mucho más aparece en Memorias de Silicon Valley, una apuesta por la vida de las nuevas generaciones –“rezad por vuestro hijos / que no sucumban al éxito y a la robótica”–, por la fuerza del amor –“solo queda sitio para el amor”– y por una poesía que perdura más allá de los sorprendentes avances de la ciencia: “quiero que mi poesía se funda / con el metal de los raíles”. Es, además, una reivindicación del papel de las mujeres en la sociedad actual.


Uno de los refugios secretos que nos desvela Paula son las islas, reductos míticos, y fantasmales, solo presentes en la imaginación. Desde la Isla de Thule a la de San Brandán, se dibuja un proceso de identificación entre esos enclaves solitarios y el ser humano como fuente de placer y de inspiración: “Avistaré tu cuerpo como se avista una isla”. “Soy una isla, un barco ebrio de sal”. Ese entorno soñado e irreal sirve de estímulo para crear una poesía ajena a los intereses del capitalismo: “Los hombres de negocios, ¿Qué saben de poesía?”. Pero donde la autora se desenvuelve con soltura y vuelve a descubrir el murmullo secreto que surca lo más recóndito de la ciudad es en la parte “In god trust”, que evidencia con excelentes metáforas de corte surrealista – “El metro es un gusano atroz” o “El aire es un estallido de primavera”–. Paula regresa a París, como en su anterior poemario, y comprueba cómo el azul modernista se va agrisando y cómo “la ciudad se desmorona ante sus habitantes”.


Ese color azul rubendariano se refleja de nuevo en ese “Retrato de un hotel de Buenos Aires”, en pleno confinamiento por la pandemia que ha alterado todos los esquemas. El sonido de la campana de los Recoletos, la hora del toque de queda o el murmullo del metro alimentan una poesía más íntima y ensoñadora. Unos versos que evocan ese mítico Paraíso Perdido y que son como un espejo más o menos deformado de una realidad soñada y anhelada: “La poesía es un caballo azul de madera”. Todo confluye en el abrazo secreto del amor y en la cruel ironía ante un final imprevisible: “Sonriamos: el día del fin del mundo ha llegado”.


No podía ser de otra manera: el broche de oro de estos excelentes poemas son los siete cantos, bajo el epígrafe “Unicornios”. Son, en definitiva, siete invocaciones colectivas con una fuerte dosis de crítica social a favor del advenimiento de “un nuevo mesías / una quimera”, una nueva apuesta por la poesía más auténtica –bajo los auspicios de Bolaño, Södergran o Keats– y un lamento: “Nadie se toma la vida / demasiado en serio”. Tendrá que ser un animal fabuloso, un nuevo y renaciente unicornio el que, cual profeta bíblico, anuncie y pronostique una nueva era:


“Más allá de nosotros hay un mar, un cielo que toca a rebato y nos espera / en este tiempo de unicornios”.

José María Ariño

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