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Las referencias de un pintor.

EXPOSICIÓN: Santiago Ydáñez. Las caricias del coloso.

UBICACIÓN: Galería Javier López & Fer Francés, calle Guecho 12 B.

DISPONIBILIDAD: Hasta enero de 2021.

Siempre es interesante prestar atención a las exhibiciones de las galerías madrileñas.

En este caso, he disfrutado del privilegio de asistir al edificio excepcional diseñado por el estudio de arquitectura Vicens y Ramos para la sede de la galería Javier López & Fer Francés. Entorno esplendido, en la Florida, mimetizándose con las bellas arquitecturas de la zona y con la extensa zona vegetal.


Se presenta la primera exposición individual (bajo el título de Las caricias del coloso) de Santiago Ydáñez en la galería, aportando obras recientes.

Como dice el profesor Francisco Javier San Martín, después de décadas de ismos en un caos incomprensible de medios, actitudes, objetos, ideas, etc, lo único que se puede hacer para poner orden es atender a lo que al final siempre queda: la posición del artista frente al mundo y en relación a la tradición del arte.

En Ydáñez, hay un mundo rico y complejo que se entremezcla en su obra con su particular manera de revisar y reconstruir la tradición artística. Las caricias del coloso, hace directa referencia a la obra de Goya, que aparece de forma explícita en dos maneras de recrear la tradición: renovando una temática imperecedera como la de la muerte en los conflictos armados, pero insistiendo en la impersonalidad de la máquina de matar a base de presentar exclusivamente las siluetas de los soldados franceses que disparan. Una pintura “inacabada”; igual que la agresividad humana.

Al mismo tiempo, es capaz de dulcificar la tradicional riña a garrotazos del pintor aragonés, en un cuadro de enorme formato, sustituyendo a los protagonistas de la reyerta por dos paisanos de su pueblo natal, Puente de Génave, en Jaén, en actitud más lúdica que beligerante (esa es la caricia del coloso)

El propio autor confesaba en una entrevista hace dos años, que sus fuentes de inspiración eran múltiples: la infancia, el pueblo y su entorno de animales, las sierras cercanas, cualquier objeto encontrado que le inspire, su gente, los ritos tradicionales, la literatura, el cine, y, por supuesto, la gran tradición del Arte desde las pinturas rupestres hasta las instalaciones actuales como las de Roman Signer.


No falta en la muestra un homenaje concreto a la obra de otro pintor admirado como es Fantin-Latour.

Lo hace mediante la naturaleza muerta. Una forma de posicionarse técnicamente como un pintor enormemente dotado, concentrándose en los valores cromáticos y eliminando los elementos simbólicos.

Quizás lo más reconocible de nuestro pintor sea su forma de abordar el retrato.

Algunos de ellos se hicieron merecedores de excelentes críticas en las muestras de ARCO. En esta exposición dominan por número, sobre todo si incluimos en el género de retrato sus magníficas poses de animales. Veamos un ejemplo que ilustra lo dicho: sería difícil establecer un orden en relación al valor expresivo de una mirada si nos atenemos a estas tres obras.

Es la prueba de la importancia emocional que para un artista tiene lo que ama. Es capaz de conferir alma de sufrimiento animal a las personas e inteligencia humana a los animales.

Las frecuentes estancias en Berlín de nuestro artista, han debido de proporcionarle una visión atormentada propia del Expresionismo centroeuropeo. No aparecen aquí los retratos más sugerentes al respecto, pero sí podemos establecer, salvando las distancias, un paralelismo entre un retrato de la Muestra y un busto de Franz Xaver Messerschmidt, gran maestro del gesto en el barroco alemán.

Es por eso por lo que la tradición del arte es un referente para poder establecer criterios de interpretación de las obras.

Quizás, el escultor alemán no haya tenido una influencia consciente en Ydáñez, pero la iconografía trasciende el tiempo y no somos conscientes del enmarañado complejo de orígenes que tiene.


Hay dos cosas que llaman la atención en la obra que se expone. Por una parte, el enorme tamaño de algunos cuadros, aun cuando el propio pintor dice que pinta muy rápido (como si fuera “pintura a domicilio” en el caso de algunos encargos).

Esta imagen de la planta primera de la galería puede darnos una idea al respecto.


Por otra parte, resulta llamativo el hecho de que prácticamente todos los cuadros están trabajados con absoluto predominio de los colores procedentes de la mezcla de primarios y secundarios incluso de estos entre sí: bermellones, ámbar, lima, turquesa, violeta, grana, etc, que confiere una delicadeza y una elegancia que invita al reposo de la vista. Si unimos tamaño y color, entenderemos la habilidad en el uso de la brocha una vez conquistada la mezcla cromática.


Veamos detalles de dos de las obras de gran tamaño que aparecen en la planta sótano: el retrato de anciano y la jauría de perros.

Escasísima variación cromática y aplicación del brochazo amplio con fuerte empaste de pintura buscando que sea el color y no la línea quien configure la forma.


En suma, un resumen de parte de los intereses que ocupan a Santiago Ydáñez que tenemos la oportunidad de valorar in situ en el marco incomparable de la Galería que Javier López y Fer Francés abrieron hace poco tiempo.



Heraclio Gautier.

Noviembre 2020

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