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Las dimensiones secretas de la poesía. Reseña por JM.Ariño


Después de la publicación de Un desastre delicioso (2019), excelente libro de microrrelatos poéticos, Olga RT, graduada en Arquitectura Técnica/Edificación y escritura a partes iguales, nos sorprende con el poemario Geometrías. Poesía en estado sólido. Este original poemario plantea, como afirma la autora, “Un viaje a través de las distintas propuestas poéticas: la analítica, la geometría del espacio, la descriptiva, la plana o la proyectiva”. Estas son las partes en que clasifica sus poemas, que conforman un tapiz surcado de ángulos, de colores, de formas y de puntos de vista creativos. Olga intenta que el dibujo y la poesía se den la mano y que las figuras geométricas conformen un mundo interior lleno de luces y de sombras, de amor y desamor, de sueños y amargas realidades.


Las cinco partes en que se estructura el poemario comparten la palabra ‘geometría’ y sus poemas siguen la pauta de cada uno de los marbetes. Así, en GEOMETRÍA ANALÍTICA, la poeta aplica su punto de vista a “graduar el amor y el dolor” –poema ‘Ventajas’–, a expresar un deseo: “Y seremos poesía, milagro y misterio”, o a interrogarse sobre la cruda realidad de la muerte: “¿Estás muerto o finges o juegas?” –poema ‘Otra muerte’. Son poemas que reflexionan sobre la lucha por la vida, sobre el círculo cerrado de la existencia, dejando siempre un resquicio a la esperanza, como en ‘Comenzamos a curar’: “Abril nos ha dejado muerte / y metamorfosis”. Olga da un paso al frente en GEOMETRÍA DEL ESPACIO, comenzando con un verso machadiano –“Sigo buscando a Dios en todas partes”– y continuando con esa metáfora espacial que abarca desde los recintos del placer hasta la alusión a la poesía, que aparece en el poema ‘Deseaba el amor’ como algo misterioso y sublime: “La poesía se escribe / con desgarros en el alma”. Porque el espacio nos lleva al abrazo, a la circunferencia perfecta, a disfrutar del amor en la distancia.


Pero no todo es disfrutar del amor y abarcar sus manifestaciones. Aparece con frecuencia el desamor y surgen las crisis sentimentales. Así en GEOMETRÍA DESCRIPTIVA, la poeta expresa en ‘Confieso’: “Mi corazón estaba / en otro plano”. Porque en la vida existe la ‘Distancia’ –“Los telones y los abismos que, / irremediablemente nos separan”–, los vaivenes del amor –“El amor va y viene” – y la presencia del desamor –“Soy bisectriz y baricentro / del desamor”– en el poema ‘Deseo y odio con ardor’. El tema de la muerte, tan presente en varios poemas, marca la pauta de GEOMETRÍA PLANA. La ausencia, la cercanía del final, surcadas por un hilo de esperanza –“Hay esperanza en el horizonte”, del poema ‘Tierra’– anticipan sin recato ese final inaplazable –“yo ya estoy muerta”, del poema ‘Ninguna Bala’– tan explícito en el poema ‘Un día cualquiera’: “Pero una noche, de repente / nos abandona la belleza y la juventud”. En algunos versos nos recuerda, incluso, la poesía barroca de Francisco de Quevedo, aunque con un enfoque distinto: “Morir es necesario cada día”, del poema ‘Morir cada día’.


Como colofón del poemario, en GEOMETRÍA PROYECTIVA, la autora bucea en un más allá, en la huella que podemos dejar cuando nos vayamos. Así lo expresa en una breve introducción: “Tras la muerte nos queda la palabra, la verdad y la belleza”. En los poemas de esta última parte, hay una proyección idealizada, casi mágica hacia nuevos y desconocidos horizontes. Utiliza Olga algunos símbolos como la piedra –“Y tú siempre fuiste y serás piedra”, del poema ‘Tropezar– o el tópico tradicional del mar –“Llévame a tu mar”, del poema ‘Un intento’–. Hay una invitación a saludar desde el otro lado del tiempo y a recalar en una patria nueva, llamada poesía. Después de varias alusiones al recuerdo, al fluir heraclitiano del agua, al beso eternizado, cierra el último poema con esa referencia, tan barroca y quevedesca al amor más allá de la muerte: “Y su vida no tuvo fin: / porque quien muere amando nunca muere”, del poema ‘Siempre pienso en este último deseo’.



Un poemario diferente, audaz, original, creativo y capaz de relacionar la geometría con el aliento interior del corazón y de los sentimientos.


José María Ariño Colás

Doctor en Filología Hispánica


SOBRE LA AUTORA:


Olga RT (1976), madrileña residente en Toledo.

Comenzó a escribir a los doce años y no puede dejar de hacerlo cada día. Le interesa todo lo no convencional que respire a libertad. Ama cualquier expresión de arte como la más bella forma de migración de emociones y le encanta el descubrimiento de la poesía de lo cotidiano. Vive a partes iguales de intensidad y fascinación gracias a la ecología emocional que centra su vida en el presente consciente feliz. Afirma que la video-poesía es la poesía del siglo XXI como recurso único donde se fusionan todas las disciplinas.


Ha ganado varios premios desde autonómicos a internacionales, colaborado en varios libros, revistas literarias a ambos lados del Atlántico y realizado entrevistas en distintos medios de comunicación. Han puesto voz a sus escritos personas de reconocido prestigio como actores, cantantes, locutores, escritoras, incluso una directora de cine, y se han podido escuchar cuentos suyos en Radio Castilla la Mancha y Radio Nacional. Ha participado en multitud de antologías poéticas, así como en libros y programas solidarios.


Su primer libro de microrrelatos poéticos: Un desastre delicioso (2019). Su siguiente apuesta, esta serie de 4 libros de poesía titulada Estados (2021) donde se trabaja la poesía desde distintas perspectivas: arquitectónica, social, antropológica, histórica, etc. siempre en conexión con la actualidad y bajo el prisma de lo sólido, líquido y gaseoso.


Todo esto y más lo puedes consultar en su web Principio cero. https://principiocero.es




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