• Trinchera Cultural

La palabra fragrante: entre la magia y la poesía.

Nuestro amor por la poesía nos lleva hoy a esta entrevista. En Trinchera Cultural, hemos querido hacer un salto espacial y acercarnos a una tradición lingüística prácticamente desconocida en nuestro país: la poesía y los cantos de un pueblo maya, los tzeltales, que viven en el Estado de Chiapas, México. Y lo haremos de la mano de Pedro Pitarch.


El profesor Pedro Pitarch es catedrático de Antropología de América por la Universidad Complutense de Madrid; ha dedicado buena parte de su vida al estudio de la cultura y el pensamiento de los tzeltales.


Los tzeltales son indígenas que descienden de los mayas. Originarios de la zona montañosa de Chiapas, México, su lengua es el Tzeltal. En la imagen: Templo de las Inscripciones, Chiapas (México). Construido en el año 683 d.C., es uno de los vestigios de la cultura maya.


¿Dónde se encuentra la frontera entre la palabra y la magia? ¿Dónde está el lugar donde la palabra se convierte en fuente creadora, donde la palabra es el fruto que el poeta ofrece, solo por estar anclado con sus raíces en la tierra?


A lo largo de los siglos y de los milenios, las conexiones entre lo divino y lo terrenal han tenido la palabra como vínculo. Muchas religiones creen que el mundo fue creado cuando un dios o ser superior les puso nombre. Así, el mero hecho de nombrar las cosas es el acto de crearlas.


El poeta no hace sino eso: crear aquello que ve y siente, que penetra a raudales en su ser para renacer de sus labios o su pluma; el poeta, cuando escribe, parece que tiene una comunicación, una condición de la existencia; el canto mismo, la palabra, se convierte en el eje de la realidad. El camino entre lo tangible y lo sobrenatural.


Más allá de los clásicos, nos acercaremos a una tradición lingüística prácticamente desconocida en nuestro país: la poesía y los cantos de este pueblo del Estado de Chiapas, México.


Chiapas es uno de los 32 estados de México. Limita por el norte con los estados de Oaxaca, Veracruz y Tabasco, y con Guatemala en su parte sur. Su costa pertenece al Pacífico.

La palabra fragante. Cantos chamánicos tzeltales. Pedro Pitarch. Editorial Libros de la Espiral. México, 2013. En 2014 recibió el premio de Bellas Artes de México, como Premio Nacional al mejor libro de Poesía.

El profesor Pedro Pitarch ha trabajado de manera ininterrumpida entre los tzeltales y los tzoltiles desde 1988; el foco de su investigación ha sido, tal y como dice en la biografía que nos ha ofrecido, las cuestiones de Cosmología, persona y corporalidad en las culturas mesoamericanas. Además ha dedicado el tiempo al estudio de los rituales y cantos chamánicos. Consecuencia de ello es la publicación de varios libros, entre los que destacan La cara oculta del pliegue y Modernidades indígenas.


En el transcurso de sus investigaciones sobre la concepción de cuerpo y alma en este pueblo fue recopilando y estudiando los cantos chamánicos como una especie de guía; con el paso de los años, llegó a recopilar una enorme cantidad de los mismos. Producto de ese esfuerzo, fue la publicación del libro La palabra fragante. Cantos chamánicos tzeltales (2013).


Entrevista al Profesor Pedro Pitarch

(A cargo de Alberto Moreno, coordinador del Espacio Poético)



ALBERTO: Buenos días, Pedro.


PEDRO: Buenos días.


ALBERTO: El motivo de la entrevista es que, hace cinco años publicaste un libro en el cual recogías un conjunto de cantos chamánicos tzeltales. En esta obra recoges una tradición oral cuyas palabras están enfocadas a la magia.


Se me vienen a la mente las palabras de Vicente Aleixandre, cuando recogió el Nobel: “Con los dos pies hincados en la tierra, una corriente prodigiosa se condensa, se agolpa bajo sus plantas para correr por su cuerpo y alzarse por su lengua. Es entonces la tierra misma, la tierra profunda, la que llamea por ese cuerpo arrebatado. Pero otras veces el poeta ha crecido, ahora hacia lo alto, y con su frente incrustada en un cielo habla con voz estelar, con cósmica resonancia, mientras está sintiendo en su pecho el soplo mismo de los astros. Todo se hace fraterno y comunicante. La diminuta hormiga, la brizna de hierba dulce sobre la que su mejilla otras veces descansa, no son distintas de él mismo”.


Es en este mundo, donde la magia y la poesía se condensan, que quiero preguntarte. En tu libro dices que la palabra de los cantos procede no del mundo ordinario, sino del mundo sobrenatural; ¿a qué te refieres con esto?


PEDRO: Los indígenas -sobre los que está centrado el libro- son los indígenas de los altos de Chiapas, los cuales hablan una lengua maya: el tzeltal. Estos indígenas, en realidad los especialistas rituales, los chamanes, no componen los textos que ellos imaginan; son textos que proceden del mundo de los espíritus, que ellos sueñan cuando son jóvenes, cuando son niños, y que reproducen para poder curar.

Quizás lo primero que debiera decir es que estos no son textos de carácter estético; es decir, para ellos la búsqueda de estos textos no es estética sino eficaz: de lo que se trata es de curar enfermedades con estos textos.


Ahora bien, ellos también reconocen que son textos hermosos; la mayoría de ellos están dirigidos a convencer y persuadir a los espíritus, de modo que tienen que tener un lenguaje formal, elegante y refinado para poder persuadir a los espíritus.


ALBERTO: Entonces, ¿Estas sociedades no se consideran autoras de sus propios cantos?


PEDRO: No, es decir, los especialistas no consideran que estos cantos sean algo producto de la actividad humana, de la responsabilidad humana, sino que son un don, un regalo que contiene cierto veneno de los espíritus que deciden, que eligen a determinadas personas para que sean capaces de enunciarlos.



Cuando son jóvenes, los chamanes (especialistas rituales de la tribu) sueñan con textos que vienen del mundo de los espíritus. Más adelante, los reproducirán con el objetivo de curar enfermedades. No tienen un carácter estético sino funcional. Se dirigen a los espíritus y usan por ello un lenguaje formal, refinado y elgante.

Esto sucede cuando son niños, cuando tienen entre diez y catorce años; estos niños y niñas comienzan a tener una serie de sueños donde se les aparecen ciertos espíritus, algunos con forma de jaguar o de otros animales, o bien tienen aspecto de seres europeos de tez blanca y armados, los cuales les dicen que van a ser capaces de rezar, de enunciar estos cantos, y generalmente después de una serie de sueños, acaban aceptando el hecho de que van a tener esta misión.


El canto es enviado por los espíritus en forma de libro. Digo curiosamente porque se trata una tradición oral; estas gentes no saben leer ni escribir ni en tzeltal ni en español. Son gente iletrada en el sentido estricto; pero les llegan estos textos en forma de libro, libro “imaginario” que queda depositado en el corazón de cada chamán, y cuando los enuncian de mayores, se supone que en realidad no son ellos los que están cantando, sino que es el libro dentro del corazón el que se abre y sale, hasta los labios y la boca, y los enuncia.


Los indígenas de Chiapas no saben leer ni escribir; los textos les llegan en forma de libro "imaginario" que queda depositado en el corazón de cada chamán. - Pedro Pitarch.

ALBERTO: ¿Qué valor les dan a los cantos, ¿cuál es el papel que estos cantos tienen en esta sociedad?


PEDRO: Es el valor de la eficacia curativa, de la eficacia terapéutica: son utilizados para curar; pueden ser más o menos efectivos, su valor se establece según su eficacia.


Ahora bien, ellos reconocen una dimensión estética en los cantos. Los tzeltales reconocen que hay chamanes que cantan mejor que otros, y los propios indígenas evalúan y hacen comentarios sobre la calidad.


En general, cantan mejor las mujeres; son las mujeres las que son capaces de enunciar unos cantos más hermosos, no solo por el texto en sí del canto, sino porque tienen un tono de voz de lamento, que se considera muy elegante.


Las mujeres, en general, cantan ya más mayores, cuando han sido abuelas y han pasado la menopausia y ya pueden dedicarse a curar a las personas; de modo que empiezan más tarde, pero se las considera las mejores chamanes.


ALBERTO: ¿Para ser chamán existe algún tipo de discriminación de género?


PEDRO: No, en este caso no. Aunque las mujeres empiezan más tarde que los hombres a cantar, por lo general gusta mucho su cantos elegantes y bellos. Así que, respondiendo a tu pregunta, no existe una discriminación de género.


ALBERTO: Cuando estos cantos se realizan, ¿a quién se dirigen?


PEDRO: Hay distintos tipos de cantos; la mayor parte están dirigidos a los espíritus. En este caso tienen varias categorías, varios géneros literarios. La mayor parte están dirigidos a distintos tipos de espíritus que habitan en el otro mundo, y que son los que envían las enfermedades.


Estos cantos están dirigidos a negociar con los espíritus el fin de la enfermedad; algunas veces son cantos que se ocupan de casos de secuestro de almas: el alma indígena es abducida, “secuestrada” por algún espíritu que la lleva a su dominio; y lo hacen por razones de interés personal: a cambio del alma, los espíritus quieren una serie de cosas, como ofrendas rituales: aguardiente, incienso, el olor del tabaco, ciertas fragancias de las flores…


Dentro de estas ofrendas, lo más importante es el canto en sí, lo que más quieren los espíritus es el propio canto. En realidad, no están escuchando el canto, sino que lo están oliendo, por eso se habla de estos cantos como una palabra fragrante: porque los espíritus no lo escuchan, sino que lo huelen; aunque nosotros podamos escucharlo, ellos no. Y lo mismo sucede con los demás objetos que se les da como ritual: los espíritus no saborean el aguardiente ni el tabaco, sino que lo huelen. El canto forma parte de una serie de ofrendas olorosas, fragrantes, y eso es lo que quieren los espíritus, en parte porque ellos se alimentan de estas fragancias: forma parte de su dieta.


Los espíritus no escuchan sino que "huelen" los cantos que se les dedican. Los cantos son una "palabra fragrante".

Dentro de estas ofrendas, lo más importante es el canto en sí, lo que más quieren los espíritus es el propio canto. En realidad, no están escuchando el canto, sino que lo están oliendo, por eso se habla de estos cantos como una palabra fragrante...

ALBERTO: Me parece interesantísimo, porque de una manera u otra, estás diciendo que la poesía no solo tiene un origen multisensorial, sino que el fin mismo de esa poesía es destinarlo a algo que no es ni visto ni escuchado, sino olido.


PEDRO: Así es; sin embargo, conviene decir que los tzeltales no pueden “verlos”, ya que no escriben estos textos; son textos orales y por lo tanto no pueden verlos ni leerlos. Los indígenas sí pueden escucharlos, pero los espíritus no; ni tocarlos, ni leerlos, ni verlos, ni escucharlos. Este es el valor del canto desde el punto de vista de los espíritus.


ALBERTO: ¿Existen otros cantos de carácter laico, de carácter menos sagrado?


PEDRO: Estamos hablando de distintos tipos de cantos; hay otros que son menos atractivos desde el punto de vista estético, que están destinados a curar enfermedades que son el resultado de objetos patógenos que penetran en el cuerpo y que también los envían los espíritus. En este caso, estamos también en una especie de metalenguaje: los indígenas están muy preocupados por el lenguaje, hablan siempre mucho del lenguaje, no solo hablan, sino que hablan del lenguaje.


Se trata de que ciertos espíritus envían una serie de discursos, una serie de palabras que se introducen en el cuerpo de la víctima y los chamanes tienen que extraer estas palabras. ¿Cómo las extraen? A través de otros textos que ellos introducen en el cuerpo del paciente: pelean, luchan, teatralizan y dramatizan en los cantos y extraen estas palabras intrusas: este es otro estilo.


ALBERTO: Me parece fascinante, porque según esta perspectiva, la enfermedad está ocasionada por la palabra, y es la palabra la vía que salva a estas personas de la enfermedad. En un mundo como el actual que considera las palabras como algo vacuo, con lo que se puede jugar, resulta muy interesante ver cómo estas culturas le dan un papel tan poderoso a la palabra y tan sagrado.


Quería preguntarte, relacionado con esto: nosotros vivimos en una cultura que siempre se ha creído en la potestad de enseñar a los demás; hemos creído que teníamos la cultura y que debíamos “culturizar”, a través del colonialismo y del imperialismo a los otros pueblos “sin cultura”. ¿En qué medida crees que estas sociedades nos pueden enseñar a nosotros?


PEDRO: Esta es una pregunta muy difícil. Depende de a lo que estemos dispuestos a aprender, a ser enseñados. Depende de la apertura de cada sociedad y de cada persona. Yo creo que hay que evitar la “romantización” de estas sociedades: son sociedades complejas, difíciles: la vida no es fácil, no sólo porque son sociedades con pocos recursos, sino porque la vida social es intensa y es difícil. Pero sí, desde mi punto de vista, encuentro que hay cosas que tienen mucho valor: esto que me estabas mencionando, el valor de la palabra, me parece que es algo de lo que podemos aprender mucho, de lo que podemos prestar atención acerca de lo que nos dicen.


No creo que, en nuestro mundo racionalista, occidental y moderno, haya poca palabra. Hay mucha, demasiada, pero como tú decías, es muy vacua. Lo que podemos aprender de los grupos indígenas es: el valor de la palabra, que la palabra es algo valioso en sí mismo y no sólo un medio de comunicación, sino que tiene un valor en sí mismo, y ellos lo reconocen. Y por otra parte, precisamente porque es un recurso valioso, debe ser administrado con cuidado: son culturas donde no se puede “hablar por hablar”; alguien que habla por hablar, que simplemente enuncia un discurso repetitivo y sin valor es una persona despreciable; aquellos que son considerados respetados son aquellos que administran la palabra con cuidado, como si fuera un recurso precioso.


Lo que podemos aprender de los grupos indígenas es: el valor de la palabra, que la palabra es algo valioso en sí mismo y no sólo un medio de comunicación, sino que tiene un valor en sí mismo. - Pedro Pitarch.

ALBERTO: ¿Qué fue lo que te llevó a plasmar por escrito estos cantos? Has mencionado antes que esta es una tradición oral, que se transmite, que de una manera u otra viene del pasado pero que se reformula constantemente. ¿Qué te llevó a escribir este libro? ¿Qué ventajas o desventajas crees que puede haber ocasionado haber plasmado por escrito estos cantos?


PEDRO: En un principio yo no estaba interesado por los cantos chamánicos. Yo empecé a registrarlos desde 1989, al comienzo de mis investigaciones. Cuando empecé yo estaba más interesado en las cuestiones de Cosmología, en las cuestiones de persona, en cómo ellos conciben el cosmos y la relación de la persona y con el cosmos; este era el tema de mi tesis.


La Cosmología es una parte de la astronomía que estudia las leyes generales, el origen y la evolución del universo.

Pero los cantos chamánicos me proporcionaban una especie de entrada para comprender estas cosas; yo grababa a los chamanes, los transcribía y podía preguntarles, ¿por qué dice esto, por qué dice aquello? En estos términos los cantos me servían como una herramienta.


Ahora bien, con el paso del tiempo, empezaron a seducirme los cantos mismos. Acabó por ser una obsesión personal, ya que a nadie más le interesaba. Durante quince años estuve trabajando con estos textos, en el gusto por escucharlos, por traducirlos; esto me gusta mucho: cómo traducirlos. De esta manera, los cantos poco a poco me fueron atrapando, hasta que llegó un momento en el que tuve que parar porque realmente vivía en el mundo de los cantos chamánicos.


Estos cantos de los que estamos hablando, los de este libro La palabra fragrante son precursores de un proyecto más largo que tenía y tengo, donde quiero traducir todo un corpus de cantos chamánicos; ahora tendré como tres mil páginas de cantos transcritos y traducidos, que en parte tengo que revisar.


Este es un proyecto que está siendo subvencionado por varias asociaciones académicas mexicanas, y va a terminar en un gran libro de textos; aún no está terminado, y no sé cuándo podrá aparecer. La palabra fragrante es una especie de precursor que sirve para dar a conocer no sólo al público mexicano, pero también a los indígenas, ahora que los jóvenes están empezando a leer y escribir.


La palabra fragrante es una especie de precursor que sirve para dar a conocer no sólo al público mexicano, pero también a los indígenas, ahora que los jóvenes están empezando a leer y escribir. - P.Pitarch.

Cuando yo estaba transcribiendo estos textos, estaba trabajando con un chamán que se llamaba Xumpin, que siempre me preguntaba: Pedro, ¿cuándo van a quedar en libro estos cantos? Él no tenía un especial interés en que quedaran registrados en un libro, pero en ese momento estaban emergiendo las iglesias evangélicas en la región, y algunos indígenas se estaban afiliando. Estos indígenas tenían traducida a la lengua tzeltal fragmentos de la Biblia y de doctrinas: circulaban libros en tzeltal con aspectos religiosos protestantes. Él pensaba que, si aparecían en libro estos cantos, estarían en igualdad de condiciones con la competencia evangélica, que hablaba muy mal de los chamanes. Murió en 1997, y nunca pudo ver el libro, y probablemente la mayor parte de los chamanes que grabé nunca lo verán: eran personas mayores cuando las grabé y a muchos no les dará tiempo.


Los cantos tzeltales se transmiten de forma oral. Los indígenas no saben leer ni escribir. El proyecto de Pedro Pitarch consiste en registrar y traducir un corpus de cantos chamánicos. Está subvencionado por varias asociaciones académicas mexicanas.

Para mí el libro sí era una especie de compromiso con la cultura tzeltal, porque era una forma de reconocer el valor de estos textos, no solo para ellos como textos curativos, sino también su valor estético, poético, de los mismos. Este libro, que apareció en 2013, en 2014 recibió el premio de Bellas Artes de México, como Premio Nacional al mejor libro de Poesía; no a mí personalmente, porque no soy el autor de estos textos, sino al libro en sí mismo; y fue un orgullo, ya que era la primera vez que se daba un premio, no específicamente dedicado a lenguas indígenas, sino un premio de poesía general a textos indígenas; y esto fue algo que respaldó la idea que la poesía y la lengua indígena tienen un valor estético fuerte. A partir de ahí varios poetas indígenas me escribieron para decirme que se sentían contentos de que se hubiese publicado el libro.


Para mí el libro sí era una especie de compromiso con la cultura tzeltal, porque era una forma de reconocer el valor de estos textos, no solo para ellos como textos curativos, sino también su valor estético, poético, de los mismos. - P.Pitarch.

ALBERTO: Me parece increíble lo que estás comentando; y efectivamente, este libro ha recibido un premio de poesía. En tus clases has mencionado que algunos de los fantasmas son castellanos; ¿hasta qué punto la presencia española ha impactado en la mentalidad de estos pueblos, considerados “aislados”?


PEDRO: No han estado aislados: han estado sometidos al dominio colonial desde el siglo XVI hasta el presente. Es verdad que en la narrativa mitológica está muy presente el mundo europeo de distintos modos: los personajes (el corregidor, el cura), los productos europeos, las instituciones, etcétera. Lo que hacen estos cantos es utilizarlos como una especie de fondo de alteridad: para ellos el mundo de los espíritus poco a poco se ha ido castellanizando, de modo que, no todos, pero sí muchos espíritus tienen rasgos europeos.


Creo que es una forma de tratar con la alteridad, con la diferencia. El mundo de los espíritus es el mundo de los europeos, luego el mundo de los europeos es un mundo de muertos, y esto tiene que ver con la propia idea de escritura para los tzeltales como a otros muchos pueblos a lo largo del tiempo. Y para Sócrates también, la escritura es un lenguaje de muertos: los vivos se comunican oralmente, los muertos se comunican a través de la escritura; la escritura es una forma de hablar con gente que ya ha fallecido.


Para ellos el mundo de los espíritus poco a poco se ha ido castellanizando, de modo que, no todos, pero sí muchos espíritus tienen rasgos europeos. - P.Pitarch.

Están diciendo: la escritura es propia de gentes dominantes; pero también son dominantes porque están en otro plano ontológico, porque están en el mundo de los muertos, y por lo tanto es lógico que aparezcan estos personajes europeos, porque son personajes que remiten al mundo de los muertos.


Pintura maya. Chiapas, México.

ALBERTO: Para terminar, quería preguntarte, porque muchas veces la Antropología ha sido una rama denostada, ha sido considerada como un producto más del imperialismo. Autores como Vine Deloria sufrían, y en parte también, ridiculizaban a los antropólogos: ¿Qué papel tienen los antropólogos, o deberían tener, tanto entre las sociedades que estudian como entre nuestras sociedades?


PEDRO: Hay un abanico muy grande de formas de ejercer la Antropología, o si lo prefieres el conocimiento de los otros. Pero en sí mismo, aparte del hecho obvio de que forma parte de instituciones europeas, creo que el valor de la Antropología es conocer el mundo indígena en sus propios términos, es decir, en términos indígenas. Es un proceso de traducción cultural. ¿Cuáles son sus conceptos, qué sentido dan a la acción social? Y esto permite reconocer o conocer la perspectiva indígena: para mí, éste es el objetivo principal de la Antropología.


Esta mirada puede ser una mirada colonial, pero no tiene por qué serlo. Lo que se produce es una especie de diálogo: de igual modo que nosotros estamos haciendo antropología sobre ellos, ellos están haciendo antropología sobre nosotros: es una mirada recíproca, y a veces es también interesante saber qué están diciendo de nosotros, cuál es su perspectiva. Antes estábamos hablando del lugar de los europeos como productores de escritura: para ellos es lógico que yo escriba, pero esto no tiene por qué ser necesariamente malo.


Esta mirada puede ser una mirada colonial, pero no tiene por qué serlo. Lo que se produce es una especie de diálogo: de igual modo que nosotros estamos haciendo antropología sobre ellos, ellos están haciendo antropología sobre nosotros: es una mirada recíproca. - P.Pitarch.

Ahora bien, en la medida en la que los indígenas están aprendiendo a leer y escribir en su lengua, están apareciendo cosas muy interesantes de poesía indígena, y de escritura. Décadas antes, había una tendencia (que la escritura indígena imitara a la no indígena). Y cada vez más estoy viendo cómo los indígenas no se están dirigiendo a los europeos, sino a ellos mismos.


ALBERTO: Te agradezco de nuevo, por mi parte y por parte de Trinchera Cultural, que nos hayas concedido este tiempo.


PEDRO: Gracias a ti también y a Trinchera Cultural.

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