• Trinchera Cultural

La crueldad del destino, por JM.Ariño

Reseña de la novela De Sidera: corazón de hombre (Lord Kla).


Portada de la novela


Cuando las estrellas nos dan la espalda, cuando la luna se oculta entre las nubes más funestas, cuando la soledad nos acecha en cada rincón del planeta, el afán de sobrevivir, de seguir adelante y de agarrarse con fuerza a los destellos del amor es lo único que nos puede salvar y mantener a flote. Esto y mucho más podemos encontrar en la novela de Sidera: corazón de hombre, escrita por Lord Kla (seudónimo del autor) y traducida del rumano por la escritora Adina Alexandrescu, autora de la novela romántica En busca del amor.



Este apasionante relato, narrado en primera persona, nos presenta las vivencias de Cristian, desde su juventud hasta sus primeros años de adulto. Unas vivencias azotadas por las olas del amor y el desamor. Una vida que quiere ser pauta y modelo para todos aquellos que disfrutan de sus años de juventud y quieren tocar el cielo con las manos. Las primeras palabras de la dedicatoria son profundas y elocuentes: “Dedicado a todos los que saben vivir sonriendo, a los que sepan vivir en profundo amor con todo su corazón”. Una dedicatoria que anticipa todos los caminos por los que va a transitar el protagonista, surcados de episodios de amor, de desamor y ennegrecidos por la amarga presencia de la muerte.


contraportada de la novela


Porque el amor y la muerte se dan la mano a lo largo de la novela. Desde los primeros años como estudiante en la Escuela de Música, cuando descubre el amor a primera vista, hasta las últimas vivencias en un apasionante viaje a París, la vida del protagonista discurre, como los vaivenes de las olas, en un mundo de ensueño que choca continuamente contra los muros de la dura realidad. El ambiente romántico a la orilla del mar y bajo la luz de la luna se ve alterando repentinamente a raíz de un desgraciado accidente. Desde ese momento, la vida de Cristian da un vuelco y se sumerge en un oscuro túnel del que va a intentar salir en busca de la felicidad.


Nuevos amores fugaces aparecen en la vida del protagonista. Las redes sociales lo ponen en contacto con diversas personas y adopta decisiones aventuradas con el fin de eludir la rutina y la monotonía de una vida sin muchos alicientes. Así, superando las dificultades y dando tumbos por la vida, conoce a Lia, a la que bautiza como Aimée, una joven muy atractiva y de fuerte personalidad, que será su definitivo amor. A partir del primer encuentro en Milán, el amor se irá acrecentando y surgirá la pasión. Los viajes en moto, las calles de la gran ciudad, los hoteles y los lugares más emblemáticos de París serán testigos silenciosos de escenas eróticas y de un amor a flor de piel.


Hay que destacar también en la novela un estilo ágil, unos diálogos perfectamente integrados en el relato, además de la incorporación de letras de canciones que realzan y sirven de telón de fondo a una escenificación del amor intensa y muy sensual. Otro detalle importante a tener en cuenta son las expresiones en francés, en inglés y en italiano que realzan el realismo de los diálogos y acentúan más su carácter coloquial. Porque el relato atrapa al lector desde el primer momento y le lleva de la mano hacia un final abierto, que abre las puertas a diversas interpretaciones. Eso sí, la muerte se lleva por delante tanto a los seres queridos como a la propia Lía, y Cristian elige un camino aparentemente sin retorno. ¿Buscará de nuevo otra oportunidad para ser feliz o transitará con su inseparable moto por caminos sin rumbo?


Los versos que sirven como colofón a la novela invitan a la reflexión y sirven de broche de oro a la historia de esta vida efímera en busca de una felicidad imposible: “En mi oración / Yo no escucho las palabras / Sino / Soplo el soplo del viento”.



José María Ariño Colás

Doctor en Filología Hispánica


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