• Trinchera Cultural

La actitud del profesorado ante los problemas educativos



Es un gran honor para nosotros presentar en PROFESORES EN TRINCHERA a Joan Vaello, psicopedagogo, orientador, profesor y prestigioso autor de una serie de libros que toda biblioteca escolar debería tener para uso de los docentes.


A ver si somos capaces de ser breves.


"A Joan lo conocí siendo alumna de COU; él me introdujo en el desconocido (y por desgracia ninguneado por la Administración) mundo de la Filosofía. Así que conoce sobradamente lo que se cuece en las trincheras de las aulas.

Pasados todos estos años, sigue siendo mi maestro: en mi labor docente me propongo ser una profesora emocionalmente competente y lucho por conseguir llevar a mi terreno a los QNQ: los que no quieren. No siempre lo consigo...pero me vigilo".

(Marisol Salazar)


"Joan y yo coincidimos dos años como profesores. Éramos jóvenes y recién estrenados en la profesión. Luego cada uno marchó por su lado, pero recuerdo siempre su templada manera de abordar conflictos, su sentido del humor y, sobre todo, su posición siempre positiva. Compatibilizó la tarea docente y directiva con la elaboración de libros sobre los actores del aprendizaje y sus conflictos y con la participación en charlas y conferencias. Su idea de la tarea docente va más allá de la mera instrucción y coloca al profesorado en el centro de la responsabilidad educativa"

(Heraclio Gautier)


Joan Vaello es autor de una serie de libros que toda biblioteca escolar debería tener para uso de los docentes.

Con él os dejamos. Y con un artículo (que esperamos no sea el último) sobre las actitudes del profesorado. ¿Qué actitudes tenemos ante los problemas educativos que se nos plantean?

Joan Vaello Orts


La actitud del profesorado ante los problemas educativos


"A Marisol y Heraclio,

por la alegría de reencontrarnos

después de tanto tiempo…"


DEL “ES QUE…” AL “PODRÍAMOS…”


La actitud con que se afronta una situación es un aspecto clave de la situación.


A lo largo de muchos años de formación del profesorado, al preguntarles a los profesores y profesoras asistentes qué problemas tenían en su desempeño profesional, destacaban cuatro problemas por encima de todos los demás:


  1. Alumnado que no se comporta.

  2. Alumnado desmotivado.

  3. Falta de trabajo en equipo del profesorado.

  4. Alumnado que no puede (por falta de capacidad, de base o de técnicas de aprendizaje).


La actitud con que se afronta una situación es un aspecto clave de la situación.

En este breve trabajo, intentaremos argumentar la importancia que tiene la actitud del profesorado, distinguiendo cuatro actitudes ante los problemas educativos:


  • Profesorado de culpas ajenas. Se caracteriza por mirar al pasado (actitud reactiva), focalizando en lo que no hacen o hacen mal los demás (actitud externa). Suelen utilizar argumentos y frases que empiezan por “ES QUE… ("no estudian, no se comportan, las familias no educan a sus hijos…") Es una postura cómoda y exculpatoria, que libera al profesorado de hacer nada por remediar la situación y resolver los problemas. Es una actitud bastante extendida en los claustros, improductiva y altamente tóxica, pues genera malestar y desánimo entre el profesorado que sí se implica. Es el principal proceder a combatir, pues aparece solo, se incuba fácilmente y es complicado de extirpar, pero cuya erradicación aporta claros beneficios a la eficacia docente y a la satisfacción del profesorado.


  • Profesorado de culpas propias. Se caracteriza por mirar al pasado (actitud reactiva), focalizando lo que hace mal el propio docente (actitud interna). Suelen utilizar argumentos y frases que empiezan por “ES QUE YO…("soy demasiado blanda, no consigo que me atiendan o hagan caso…")”. Es una postura ineficaz y autodestructiva.


  • Profesorado de soluciones ajenas. Se caracteriza por mirar al futuro (actitud proactiva), pero focalizando en las soluciones que deben aportar los demás (actitud externa). Suelen utilizar argumentos y frases que empiezan por “HABRÍA QUE…, DEBERÍAN… ("los alumnos, las familias, la administración…"). Es una actitud pasiva y dependiente de los demás.


  • Profesorado de soluciones propias. Se caracteriza por mirar al futuro (actitud proactiva), focalizando en lo que el propio docente y su equipo puede hacer (actitud interna). Suelen utilizar argumentos y frases “COMO... ("no se comportan, no atienden…"), PODRÍAMOS…” Es una actitud activa y creativa, centrada en buscar soluciones dentro de nuestro campo de acción. Es la actitud idónea, por los altos beneficios que aporta, tanto a la eficacia docente como a su satisfacción, pero no se debe olvidar que no aparece sola, sino que hay que trabajarla y mantenerla, pues al menor descuido o bajada de defensas, es absorbida por la cultura de la queja o culpas ajenas.

Uno de los principales obstáculos en el mundo educativo es la cultura de la queja instalada en demasiados centros y equipos educativos, que lleva a rehuir la parte de responsabilidad docente que nos toca.

Para evitar este virus tóxico de los “es que”, podemos recurrir a la cultura de soluciones, consistente en sustituir cada “es que” por un “podríamos”.

La cultura del podríamos o de soluciones propias se centra en pensar y actuar, en vez de quejarse, viendo los problemas como oportunidades de educar e intervenir para mejorar la convivencia y la motivación del alumnado, contribuyendo a crear un mejor clima de clase.

Junto a cada queja paralizante, siempre hay una acción movilizadora.

Esta cultura del “podríamos” se caracteriza por estar guiada por dos principios de actuación:


1. Proactividad: cultura de soluciones.


2. Internalidad: focalización en las soluciones que dependan de nosotros.


A estos dos principios conviene añadir dos principios de actuación más:


3. Economía: búsqueda de la sencillez a la hora de diseñar procesos, evitando complicaciones innecesarias, pues lo complicado no funciona.

Implicarse no es complicarse, sino todo lo contrario. Trabajar en equipo ha de resultar sencillo y cómodo, pero sólo será así si lo hacemos fácil.

Somos nosotros habitualmente los que complicamos innecesariamente procesos que podrían implementarse de forma más sencilla, y somos nosotros quienes tenemos la llave para simplificarlo.

Para ello debemos vigilar la rentabilidad de esfuerzos, procurando centrarnos en procesos simples más que perfectos, sin "michelines" innecesarios.

Trabajar en equipo debería servir para quitar trabajo, o al menos, para no añadirlo de forma superflua.

El principio de economía nos invita a buscar permanentemente estrategias simples que permitan ahorrar esfuerzos individuales y colectivos, haciéndonos la pregunta: “¿no hay nada más sencillo?”. La economía se debe plasmar en la práctica en tres aspectos:

  • Burocracia. Cuantos menos papeles, mejor. Se trata de declarar la guerra a la burocracia innecesaria, manteniendo sólo los papeles estrictamente necesarios para cumplir con la normativa legal y los imprescindibles para garantizar la eficacia en las actuaciones.

  • Tiempo. Resolver los problemas en el menor tiempo posible.

  • Personas. Implicar únicamente a las personas imprescindibles para afrontar un proceso o problema.

4. Cooperación: entendida como confluencia de objetivos docentes, intercomunicación entre los miembros del equipo y apoyos de los profesores que quieren y pueden ayudar a quienes necesitan dicha ayuda.

La combinación de estos cuatro principios de actuación compone un estilo de trabajo que podemos llamar equipos EPIC, caracterizados por ser económicos, proactivos, internos y cooperativos, ganando en potencial y ahorrando en carga de trabajo, además de permitir que se consigan metas inalcanzables para profesores y profesoras en solitario.

Este estilo de trabajo EPIC, basado en la cultura del “podríamos”, se puede aplicar a múltiples procesos educativos, como por ejemplo reuniones de departamento, sesiones de evaluación, claustros o reuniones de la Comisión de Coordinación Pedagógica.


En cualquier reunión, la auto prohibición de los “es que” y su sustitución por frases “podríamos” permite acortar la duración de las reuniones y ganar en creatividad y operatividad. Para ello, conviene que una persona se encargue de moderar dichas reuniones y de reconvertir los “es que” en “podríamos”.


PARA SABER MÁS…


VAELLO ORTS, J. (2009). El profesor emocionalmente competente (Graó).

VAELLO ORTS, J. (2011). Cómo dar clase a los que no quieren (Graó, reediciones).

VAELLO ORTS, J., VAELLO PECINO, O. (2012): Claves para gestionar conflictos escolares (ICE de la Universidad de Barcelona-Horsori)

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