• Trinchera Cultural

Georgia O´Keeffe. Interiorizando el mundo.

EXPOSICIÓN:

Georgia O´Keeffe. Interiorizando el mundo.

UBICACIÓN:

Museo Nacional Thyssen Bornemisza. Paseo del Prado 8, Madrid.

DISPONIBILIDAD:

Hasta el 8 de agosto 2021.

Como todos los grandes artistas, Georgia O´Keeffe decidió, una vez terminada su formación básica, que no estaba dispuesta a dedicarse a imitar o copiar los procedimientos de los maestros cuyas obras había estudiado.

Supo pronto que quería pintar su paisaje, el que ella forjaba en su interior.

También quedaba claro que el análisis de las corrientes estéticas de su época, no le eran ajenas: Neoimpresionismo, Fauvismo, Futurismo, Simbolismo, Cubismo y Abstracción conformaron el bagaje con el que interiorizar el entorno y representarlo bajo la originalidad que confiere la emoción.


Prueba de ello son estas primeras obras ejecutadas en fechas anteriores y posteriores al inicio de su trascendental relación con el fotógrafo Alfred Stieglitz, en una época en la que vivía dando clases como profesora de Arte.


Comenzamos con Dentro de la tienda de campaña durante la estancia en la Universidad de Virginia, óleo sobre lienzo de 1916, Serie 1 nº 3, óleo sobre tabla de 1918 y Lucero de la tarde nº VI, una acuarela sobre papel de 1917.

Predominio de sinuosas curvas evocadoras del mundo femenino (y de las esculturas de Brancusi) desde variados soportes (tela, madera y papel) con aparición de la uve invertida y la forma espiral que tanto utilizará la pintora. Transcripción emocional desde una variada gama cromática que nos aproxima a la abstracción del Expresionismo y especial conciliación entre línea y color.

Esta tendencia a la no figuración llevó a O´Keeffe a experimentar con carboncillo sobre papel buscando la huida de la copia de los elementos del entorno. Alguno de estos dibujos llegará a manos de Stieglitz, que no dudará en exponerlos en la galería 291 de la Quinta Avenida.

La búsqueda de la reducción a las formas más simples es patente en Líneas negras, una acuarela sobre papel de 1916.


A partir de 1917 se consolida la relación íntima y profesional entre el fotógrafo y la pintora, que se trasladará a vivir a Nueva York para dedicarse casi exclusivamente a pintar.


Georgia era una mujer de carácter fuerte, libre e independiente en medio de una profesión de hombres en la que era difícil romper los estereotipos asociados al mundo femenino.

Quizás por eso, la crítica haya querido ver una alusión frecuente a la oposición entre lo masculino y lo femenino y una tendencia a homenajear el sexo de la mujer, sus formas redondeadas y sugerentes en muchas de sus obras, si bien, ella negó siempre este pormenor.

Algo de ello podemos encontrar en la primera de estas tres obras: Serie I, formas de flores blancas y azules, un óleo sobre tabla de 1919; Serie I desde las llanuras, un óleo sobre lienzo de 1919 y Música azul y verde, un óleo sobre lienzo de 1919/21.


Para entender esas pinturas, podemos relacionar el modo de concebir el trabajo de O´Keeffe con el de Miró: ambos artistas sienten una especial relación con la naturaleza traducida en paseos sin descanso (en los que recogen todo aquello que llama su atención) por los lugares que luego aparecen en su obra; y lo que aparece es fruto de una identificación emocional que les permite asociar formas y colores con la música, la poesía y con su propia visión espiritual del entorno.

Por último, los dos reflejaron los efectos de la línea modernista imperante en su primera etapa. Así ocurre con el mugido de las vacas cuyo persistente y monótono sonido aparece tras las formas angulosas y redondeadas en Desde las llanuras o en la relación entre lo recto y lo orgánico (con referencias a la obra de Kandinsky) de su Música azul y verde.


La década de los veinte viene marcada por la relación formal con Stieglitz en Nueva York y las estancias veraniegas en Lake George. A través de su pareja, nuestra pintora absorbe el influjo del Pictorialismo en los fotógrafos de la Foto-Secesión y traslada los efectos de la luz natural o artificial, diurna o nocturna, tamizada por las nubes o la niebla, en sus famosas vistas de Nueva York.

Comenzamos destacando la influencia que su maestro Arthur Wesley Dow, espléndido xilógrafo, pudo tener en la futura concepción plana del color (al estilo del sintetismo francés y de la pintura japonesa) y en la libertad creativa de nuestra artista.

La primera de las obras es The Clam house, grabado sobre madera de 1892, de Wesley, que situamos junto a Mi cabaña, Lake George, óleo sobre lienzo de 1922 de O`Keeffe. Las líneas rectas se oponen a las curvas y la tendencia a la mancha cromática plana en un ambiente de luz muy sugerente, más interior que real, aparecen ya de forma marcada.

Pero serán sus vistas de la ciudad neoyorquina, paralelas a la ejecución de sus primeras grandes flores, árboles y plantas, lo que destaque en este periodo.

Incorporamos cuatro óleos sobre lienzo de los años 1924, 1925, 1926 y 1927 respectivamente. El Castaño gris, Calle de Nueva York con luna, El Hotel Shelton con manchas de sol y Abstracción blanca.

Hay una evidente relación entre ellas. El castaño aparece a contraluz como el gran símbolo fálico entre dos formas redondeadas que sugieren los pechos de una mujer. Una de sus ramas parece formar parte de la calle neoyorquina iluminada a la luz de la luna y de la farola en forma de corazón con aureola blanca.

Observamos influencias del Precisionismo en esta mole del hotel Chatham que se yergue orgullosa como emblema de las nuevas catedrales que son los rascacielos. La estructura construida se recorta angulosa para destacar el vacío ocupado por el seminublado cielo azul que sujeta entre nubes una luna que recuerda las imágenes “equivalentes” de Stieglitz. Si esta imagen es nocturna, la siguiente está dominada por el sol que muerde el coronamiento del hotel Shelton en el que residía O`Keeffe. El mismo formato vertical de intención fálica con los destellos de luz que evocan los que se producen en las lentes fotográficas y la misma manera de resaltar el vacío entre los edificios, como si fuesen cañones, gargantas o desfiladeros en el mundo natural.

No importa el detalle sino la experiencia lumínica y sensorial y eso puede tener como punto y final la reducción de las formas (recordemos los paisajes conquenses de Fernando Zóbel) que muestra la Abstracción blanca.

Paralelamente y ante la incomprensión de su pareja, comienza su serie de grandes flores y elementos naturales. Estos tres óleos sobre lienzo del año 1924, asociados al paisaje de Lake George, Desde el lago, nº 1, Hojas de otoño. Lake George. N.Y. y Árboles de otoño, el arce, muestran la versatilidad de nuestra artista.

Una mezcla elegante de composiciones en tonalidades de dominante frío o cálido y una buena prueba de que nuestra artista parece querer disolver los límites entre la figuración y la abstracción.

¿Qué es lo que ve desde el lago? ¿Dónde están las hojas de otoño? ¿Todavía en el árbol? ¿Qué emoción le ha producido el arce para verlo desde la sensualidad de sus formas más que desde el afán descriptivo y volumétrico del Castaño gris anteriormente comentado? La respuesta está en la vía expresiva del arte más que en la constructiva. O´Keeffe pinta lo que siente más que lo que ve.

Y llega su trascendental viaje a Nuevo México en 1929. Sus paisajes, sus edificios y sus gentes inundarán su imaginario a partir de ahora, iniciándose una relación primero compartida con Nueva York y exclusiva tras la muerte de Stieglitz a mediados de los 40. Frente a la exuberancia de la vegetación en Lake George, ahora nuesta pintora, convirtiendo su propio coche en taller, recorre carreteras descubriendo colinas trituradas por la erosión, cárcavas y barrancos seccionando laderas de montañas sin vegetación, cascadas sorpresivas, huesos de animales en el desierto y pueblos construidos en mímesis con el medio natural, habitados por gente sencilla con una cultura milenaria. Se implica con sus habitantes y acaba desarrollando un tipo de vida próxima a la preconizada por el movimiento hippie. Estos dos óleos sobre lienzo realizados entre 1929 y 1934, muestran la invasión de un nuevo colorido y el predominio de la configuración plana del color: Gris claro, Alcalde Hill, y Pueblo de Taos.

El elemento femenino asociado a las formas desnudas de la naturaleza y el homenaje a la vida sencilla e integrada en el medio con un tratamiento compositivo de gran eficacia visual. Georgia era ya una artista consagrada y reconocida y dio rienda suelta a su forma de interpretar los nuevos paisajes que recorría de forma solitaria. Así lo vemos en estos tres óleos sobre lienzo de 1930, 1941 y 1943: Paisaje de Black Mesa, Nuevo Méjico, desde la casa de Marie II, Mi patio delantero, verano, y Pelvis con distancia.

La transcripción de los elementos naturales es precisa, tal y como puede verse en esos lugares de atracción turística actual por haber sido pintados por O`Keeffe. En Black Mesa cambia las escalas enfatizando los colores cálidos de las colinas de primer plano y delineando de forma diferenciada lo situado en el primer plano y los fríos contornos de las montañas del fondo. En 1940 compró El Rancho de los Burros y desde ahí nos deja las espectaculares vistas de la montaña de El Pedernal, con la suave llanura que anuncia las escarpadas elevaciones del fondo, con una asociación de los tonos fresa claros, verdes y azulados para destacar proximidad o distancia. Finalmente una obra asociada a las imágenes óseas que tan famosa la hicieron y que recuerdan algunos planteamientos similares en el Surrealismo o en los paisajes infinitos de la Pintura Metafísica y que aquí se muestra como un estudio de luz y color para enfatizar una forma exagerada en la escala y entendida como sugerente pelvis.

O´Keeffe fijó su residencia en Nuevo Mexico (Abiquiú) pero viajó a Nueva York y a otros lugares utilizando el avión para ello. Como precisa observadora retuvo en su retina las formas que se veían desde las alturas.


Es el caso de Dibujo IX, carboncillo sobre papel de 1959 y Verde, amarillo y naranja, óleo sobre lienzo de 1960. Suficientemente expresivos ambos de una concepción simplificada de cursos fluviales a vista de pájaro.

No obstante siguió interpretando emocionalmente tanto lo más íntimo (su nueva casa) como los paisajes que más la sorprendían.


Así lo vemos en estos dos óleos sobre lienzo de 1952 y 1956, obras con las que terminamos este recorrido: Cascada I y Patio con nube


Lo natural y lo construido, el color matizado o plano, todo ello observado desde la visión intimista en una artista que introdujo las vanguardias en Estados Unidos y que para el movimiento feminista fue la creadora de la “iconografía femenina”.


Heraclio Gautier








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