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Esperando a Godot (Teatro Bellas Artes)

Obra: Esperando a Godot.

Teatro Bellas Artes

Autor: Samuel Beckett

Dirección: Antonio Simón

Diseño de escenografía: Paco Azorín

HASTA 5 de enero de 2020

Teatro Bellas Artes

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(Silencio)

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(Silencio)

El 5 de enero de 1953 se estrenó en París Esperando a Godot causando un impacto rotundo hasta tal punto que el resto de su obra ha quedado relegado a segundo término. Beckett es el dramaturgo por excelencia de los años cincuenta, una década amenazada por la guerra fría y la posibilidad de la destrucción total del mundo a causa de un holocausto atómico. Sus personajes parecen ser colocados en un mundo en el cual se evidencian los efectos del desastre y en donde se cuestiona la existencia.


A Beckett le interesaba contemplar el significado metafísico de la humanidad. Probablemente, más que ningún otro dramaturgo, expresa las dudas de la post-guerra (Segunda Guerra Mundial) sobre la capacidad del hombre de entender y dominar su mundo.


La pieza absurda surgió a su vez como anti-obra de la dramaturgia clásica, del sistema épico brechtiano y del realismo. Su forma preferida es la de una obra sin intriga ni personajes claramente definidos: el azar y la idea repentina reinan soberanamente.


El teatro del absurdo crea su lenguaje escénico propio como una voluntaria y violenta reacción ante el "convencional" lenguaje del teatro tradicional. Este teatro conoce su apogeo entre 1956 y 1960; con posterioridad a esta fecha, empieza a ser tolerado por la burguesía.

Revista Teatros

Una metáfora de la vida como tediosa espera en una estación junto a unas vías de tren por las que no pasa tren alguno porque las vías no conducen a ninguna parte.

Esperamos a Godot, que sabemos que vendrá, pero que no acaba de hacerlo. Esa espera nos impide actuar con libertad; no podemos abandonar el lugar en el que esperamos por si llega Godot.

No es cómodo pensar que la única razón de la vida es esperar a la muerte. Ambos hechos son inexorables. No hemos pedido vivir, pero vivimos; no queremos morir pero morimos.

Es el absurdo de la existencia humana convertida en tiempo que pasa.

Podemos hacer que la espera sea percibida en términos de duración si buscamos entretenernos o en términos de sucesión de instantes si nos empeñamos en buscar una explicación a ese insondable misterio de la existencia humana. Entonces la espera se hace angustiosa e interminable.


Cualquier recurso parece aceptable para acortar la llegada de Godot: la conversación (por incoherente que sea) entre amigos y los reproches si vienen al caso; la práctica de la humillación o de la solidaridad. Todo vale si la espera se atenúa. Hasta el suicidio es una opción.


Beckett escribe la obra a finales de la década de los 40 del pasado siglo, tras una guerra devastadora que había dejado a la humanidad ante un futuro incierto. Didi y Gogo podían ser soldados perdidos en ese caos bélico, en plena desesperanza porque lo único que les espera es la muerte. Pero también podemos ser cualquiera de nosotros hoy en día, en la encrucijada de una existencia vacía, sin objetivos ni ilusiones, parados en una vía muerta; sin ser ni amos (Pozzo) ni esclavos (Lucky), pero envueltos en la miseria del no compromiso y la indefinición, a la espera de que la muerte nos libere del tedio. Existencialismo nihilista en estado puro.


¿Qué nos queda, pues? Una posible solución nos la ofrece el filósofo Javier Gomá:

“Que resulte manifiesto para el mundo que nuestra muerte constituye un objetivo empobrecimiento del mundo, una destrucción absurda, una clamorosa injusticia. La máxima que guiará nuestras vidas será: compórtate de tal manera que tu muerte sea escandalosamente injusta” Dignidad (Galaxia Gutemberg, 2019)

La obra, a pesar de la frialdad tiene momentos cómicos, algunos que recuerdan el hieratismo de la comedia de Charlie Chaplin o Buster Keaton. Algunas de las escenas que incluían juegos con sombreros fueron adaptadas de los Hermanos Marx, y quizás el número de personajes - cuatro, de los cuales uno es mudo y otro tiene un nombre italiano- podría basarse en lo mismo. Algún crítico ha argumentado que la relación de Vladimir y Estragon está basada en la de Laurel y Hardy (El Gordo y el Flaco).


De todos los autores vanguardistas, el trabajo de Beckett representa el más duro ataque a la tradición realista. Él, más que ningún otro autor, abrió para el drama y la narración la posibilidad de prescindir de las unidades clásicas de tiempo, lugar y argumento, para enfocar la obra literaria como exploración de la condición humana hasta sus últimas consecuencias.

Reparto

Pepe Viyuela

Alberto Jiménez

Juan Díaz

Fernando Albizu

Jesús Lavi


Ficha artística

Autor: Samuel Beckett

Dirección: Antonio Simón

Diseño de escenografía: Paco Azorín

Diseño e iluminación: Pedro Yagüe

Vestuario: Ana Llena

Espacio Sonoro: Lucas Ariel

Ayudante de dirección: Gerard Iravedra

Productor: Jesús Cimarro


Marisol Salazar E-A

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