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España y el Sáhara Occidental. Historia de una deuda no saldada



Hace unas pocas semanas las portadas de la prensa española se llenaron de titulares acerca de la llegada masiva de inmigrantes a Ceuta. Las autoridades marroquíes, en un claro acto de represalia hacia el gobierno de España por la acogida de Brahim Ghali en nuestro país, permitieron desde el lunes 17 de mayo la entrada de al menos 8.000 personas, dando lugar a una crisis humanitaria que ha dejado duras imágenes para el recuerdo. Pero, ¿quién es Brahim Ghali, y por qué su estancia en España ha suscitado la ira del gobierno marroquí? Brahim Ghali es el secretario general del Frente Polisario y actual presidente de la República Árabe Saharaui Democrática, ocupada ilegalmente por el régimen alauí de Marruecos. Hoy en La Cápsula del Tiempo hablaremos del Sáhara Occidental y de sus vínculos con nuestro país; explicaremos por qué sus habitantes aún hablan castellano, cómo su territorio llegó a ser una provincia española más durante el siglo XX y las oscuras circunstancias en que el gobierno de España finalmente los traicionó, contrayendo así una deuda histórica con el pueblo saharaui que, a día de hoy, aún no ha sido saldada.


Nazca, Jon: Migrantes frente a soldados españoles en la playa ceutí de El Tarajal, 2021, RTVE.

Para comprender de qué estamos hablando debemos remontarnos a 1884, año en el que España inició la colonización de los territorios de que actualmente conforman el Sáhara Occidental. Por aquel entonces las Islas Canarias reclamaban la ocupación del lugar donde había estado la fortaleza de Santa Cruz de Mar Pequeña -erigida a finales del siglo XV- con el objetivo de poder establecer un enclave comercial y pesquero que ayudase a paliar la difícil situación económica que afectaba al archipiélago y, al mismo tiempo, evitar la incipiente presencia británica en la zona. [1] El 7 de diciembre, mediante la promulgación de un real decreto, el gobierno de Cánovas del Castillo proclamaba el establecimiento de un protectorado español sobre la franja de la costa africana comprendida entre Bahía del Oeste y Cabo Bojador, y tres semanas después la decisión era oficialmente comunicada a nivel internacional. [2]


Las autoridades españolas no pusieron demasiado empeño en explorar el interior del territorio, y en su lugar trataron de llevar a cabo con los indígenas una política de “penetración pacífica”, la cual consistía básicamente en la compra de voluntades entre los nativos. [3] El estado de estancamiento en que se encontraban los puestos costeros españoles en el Sáhara provocó las primeras voces críticas con la política colonial seguida por Madrid, y aunque la dictadura de Primo de Rivera (1923-1930) procuró dar un lavado de imagen a la acción española en el lugar lo cierto es que para cuando llegó la Segunda República en 1931 la situación no había cambiado mucho. [4]


Con el estallido de la Guerra Civil las posesiones españolas en África pasaron rápidamente a manos de los sublevados. Tras varias reestructuraciones en la administración del territorio la dictadura franquista creó en 1946 el África Occidental Española, dependiente de la Dirección General de Marruecos y Colonias y, en última instancia, de la Presidencia del Gobierno. Este cambio administrativo se tradujo en un incremento de la presencia militar española pero también en un paulatino despertar económico gracias a las inversiones realizadas en el sector pesquero y a los primeros estudios efectuados sobre la explotación de fosfatos, [5] un abundante recurso en la región cuya existencia había pasado inadvertida hasta entonces.


Mapa del África Occidental Española, 1951-1952, Instituto de Estudios Africanos y Dirección General de Marruecos y Colonias.

En este estado de cosas llegamos a 1958, año en el que se produjo otro cambio fundamental en la administración del África Occidental Española, que a partir de entonces quedó dividida en dos provincias: Ifni, al norte, y el Sáhara Español, al sur. Así lo estableció un decreto promulgado el 10 de enero por la Presidencia del Gobierno, que justificaba su decisión de dividir el territorio aludiendo a sus “características naturales y políticas diferentes” y su separación por “distancias considerables”, a lo que sumaba “su extensión superficial, las costumbres bien distintas, la organización social de sus habitantes y hasta la índole de sus fronteras.” [6] El Sáhara Occidental se convertía de esta forma en la “Provincia Número 53” de España.


Documento Nacional de Identidad de una mujer del Sáhara Español.

No obstante, su situación estaba lejos de ser la de una provincia española más. En 1961, siguiendo lo estipulado por la Carta de las Naciones Unidas, España reconocía que el Sáhara Occidental era un “territorio no autónomo”, es decir, una colonia instaurada con anterioridad a la fundación de la ONU en 1945. [7] La Carta establecía en su Artículo 73 el deber de las autoridades coloniales no sólo de promover el bienestar de los pueblos colonizados, sino también de desarrollar su autogobierno. [8] Las presiones internacionales generaron divisiones en el régimen franquista, pues mientras Carrero Blanco -por entonces subsecretario de la Presidencia del Gobierno- optaba por mantener la presencia española en el Sáhara, Fernando María Castiella -ministro de asuntos exteriores- se mostraba partidario de la descolonización de acuerdo con la ONU, [9] que en 1965 habló por primera vez del papel de España como “potencia administradora” del territorio en su Resolución 2072. [10]


Pero España no era el único país con intereses en el Sáhara. Tanto Marruecos como Mauritania, que habían obtenido su independencia en 1956 y 1960 respectivamente, reclamaban la soberanía de la región. De hecho en 1971 el embajador mauritano en Libia llegó a proponer a su homólogo español un plan de partición del Sáhara Occidental entre España, Marruecos y Mauritania, [11] y en 1972 era el propio Hasán II, rey de Marruecos, quien hacía la misma propuesta a España. [12] En este clima de crecientes amenazas externas fue fundado el Frente Polisario, cuyo nombre completo es Frente Popular por la Liberación de Saguía al-Hamra y Río de Oro -las dos principales demarcaciones en que estaba dividido el Sáhara Occidental. Surgido en 1973, se trata de una organización político-militar cuyo principal objetivo era lograr la independencia.

Escudo del Frente Polisario.

En 1974 España se comprometió a realizar un referéndum de autodeterminación en el cual el pueblo saharaui podría votar entre continuar bajo soberanía española o constituirse como un nuevo Estado independiente. [13] Marruecos, como era de esperar, no reaccionó bien ante la noticia, y reclamó una vez más el control de la región. Ello obligó a la ONU a solicitar en diciembre de ese mismo año una resolución a la Corte Internacional de Justicia de la Haya, que el 16 de octubre de 1975 emitió un dictamen en el cual aseguraba que 1) en el momento de su colonización por parte de España el Sáhara Occidental no era un territorio sin dueño, y 2) no existían lazos de soberanía sobre dicho territorio por parte de Marruecos y Mauritania, con lo cual sus reclamaciones territoriales quedaban desestimadas. [14]


Nada de esto importó a Marruecos y Mauritania, que hicieron una lectura inversa de la resolución de La Haya. Tanto es así que Hasán II, incluso, llegó a dar un discurso televisado en el que anunció que el tribunal internacional había dado la razón a Marruecos en sus reclamaciones sobre el Sáhara. [15] El régimen alauí no se detuvo ahí, y el 6 de noviembre de 1975, aprovechando la debilidad de un Franco ya muy enfermo y las divisiones internas de su gobierno, el monarca marroquí lanzó la famosa Marcha Verde, [16] que bajo la apariencia de una marcha civil sobre el territorio supuso a la postre su ocupación militar. Ahora bien, ¿por qué las tropas españolas que aún permanecían en la región permitieron esta invasión por parte de Marruecos?

Participantes de la Marcha Verde con ejemplares de El Corán, banderas marroquíes y retratos de Hasán II, 1975, EFE.

Para responder a esta pregunta tenemos que retroceder unos pocos meses. Según han revelado diversos documentos desclasificados por la CIA el gobierno español no sólo estaba al corriente de los planes de Hasán II en el momento de producirse la Marcha Verde, sino que ya había acordado previamente la cesión del Sáhara con Marruecos y Estados Unidos. El 6 de octubre de 1975 los servicios de inteligencia españoles informaron a Franco de un proyecto secreto de la CIA para arrebatarle a España el Sáhara Occidental, un territorio de gran valor geoestratégico, y entregárselo a su aliado Marruecos. Ante la incapacidad del dictador debido a su enfermedad el por entonces príncipe Juan Carlos de Borbón se hizo cargo de la situación, asumiendo la jefatura del Estado en funciones el 31 de octubre. Sin embargo, para cuando esto sucedió Juan Carlos llevaba ya tiempo manteniendo contactos en secreto con Estados Unidos, con la intención de obtener su apoyo una vez fuese coronado tras la muerte de Franco. El 2 de noviembre el futuro rey viajó a El Aaiún, capital del Sáhara Occidental, donde aseguró a los saharauis que España respetaría su derecho a ser libres. Estaba mintiendo, pues ya había pactado previamente con Estados Unidos y Marruecos la entrega del Sáhara Occidental. [17]


El príncipe Juan Carlos de Borbón en su visita a El Aaiún, 1975.


Tras la Marcha Verde se produjo la firma del Acuerdo Tripartito de Madrid, que tuvo lugar el 14 de noviembre de 1975. Mediante este pacto España aceptaba el establecimiento de una administración conjunta con Marruecos y Mauritania en el Sáhara Occidental de carácter transitorio, pues la intención del gobierno español era renunciar a sus responsabilidades como potencia administradora y abandonar el lugar antes del 28 de febrero de 1976. [18] A raíz del acuerdo de Madrid la Asamblea General de la ONU aprobó la Resolución 3458 A y la 3458 B, las cuales venían a declarar la nulidad del mismo y seguían considerando a España como potencia administradora del Sáhara Occidental, [19] al tiempo que reafirmaban el derecho inalienable del pueblo saharaui a la autodeterminación. [20] España hizo caso omiso a la ONU, y el 26 de febrero de 1976, dos días antes de lo previsto, las autoridades españolas pusieron fin a su presencia en el Sáhara. Ante esta situación, y descartada ya toda opción de lograr la independencia de forma pacífica, el 27 de febrero el Frente Polisario proclamó la RASD (República Árabe Saharaui Democrática), [21] que según establecía su carta de independencia quedaba constituida como “un Estado libre, independiente y soberano, regido por un sistema nacional democrático, árabe de tendencia unionista, de confesionalidad islámica, (y) progresista”. [22]


Bandera de la República Árabe Saharaui Democrática.

Inmediatamente tras su proclamación la nueva república saharaui entró en guerra con Marruecos y Mauritania, que el 14 de abril de 1976 firmaron un Tratado sobre Fronteras Estables en el que establecían el reparto y anexión del Sáhara Occidental entre ambas potencias. [23] El conflicto con Mauritania se prolongaría hasta 1979, cuando dicho país firmó un acuerdo de paz con el Frente Polisario por el cual renunciaba al territorio saharaui y reconocía oficialmente a la RASD. [24] El enfrentamiento con Marruecos, sin embargo, aún estaba lejos de resolverse, y no sería hasta 1991 cuando se firmase un alto el fuego. Ese año se creó la MINURSO (Misión de las naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental), con el objetivo de celebrar un referéndum de autodeterminación en el cual los saharauis pudiesen elegir entre su anexión a Marruecos o la independencia. A día de hoy el régimen alauí aún no ha permitido la celebración de dicho referéndum, [25] y mantiene una situación de ocupación militar y bloqueo del Sáhara Occidental mediante 6 muros que dividen el territorio entre la parte costera, controlada por Marruecos, y el interior, bajo administración del Frente Polisario junto con los campamentos de refugiados saharauis asentados en Argelia. [26]

Evolución de las fronteras entre los territorios del Sáhara Occidental controlados por Marruecos y el Frente Polisario. http://bitly.ws/ecxA


A pesar del cese de las hostilidades las violaciones de derechos humanos por parte de Marruecos en el Sáhara Occidental han sido constantes. En 2005 tuvo lugar la llamada “Intifada Saharaui”, una serie de protestas populares masivas contra la ocupación marroquí y a favor de la autodeterminación que, una vez más, fueron duramente reprimidas. [27] Para tratar de legitimar sus pretensiones Marruecos presentó ante el Consejo de Seguridad de la ONU en 2007 su propuesta de “Tercera Vía”, la cual consistiría en la negociación de un estatuto de autonomía para la región del Sáhara. [28] La iniciativa incluía la celebración de un referéndum, aunque no contemplaba en ningún caso la independencia como una de las posibles opciones a votar, [29] motivo que llevó al Frente Polisario a reclamar al Consejo de Seguridad de la ONU la necesidad de celebrar un verdadero referéndum de autodeterminación. [30]


Por su parte España ha seguido eludiendo sus responsabilidades al respecto y cediendo terreno ante las pretensiones marroquíes. José Luis Rodríguez Zapatero fue el primer presidente en referirse a Marruecos como potencia administradora, lo cual ha sido reiterado por diversos representantes oficiales del gobierno español. [31] En un sentido muy distinto vino a pronunciarse la Audiencia Nacional en 2014, cuando emitió un auto en el que declaraba que “España de iure, aunque no de facto, sigue siendo la Potencia Administradora del territorio”. [32] No obstante lo cierto es que dicho auto no supuso ningún cambio sustancial en la postura de España hacia los saharauis, que incluso tuvieron que ver como en el verano de 2020 el Tribunal Supremo rechazaba la posibilidad de obtener la nacionalidad española por parte de aquellas personas nacidas en el Sáhara Occidental antes de 1975, negando que dicha provincia hubiese formado parte del territorio nacional. [33]


Poco después de aquello, el 14 de noviembre, el Frente Polisario declaraba roto el alto el fuego con Marruecos tras una incursión de fuerzas marroquíes, las cuales pretendían romper el bloqueo de tráfico de recursos impuesto por manifestantes saharauis unas semanas atrás. [34] De nuevo Estados Unidos intervino en el conflicto, y el 10 de diciembre el gobierno de Donald Trump, todavía en la Casa Blanca, reconoció -en contra de los dictámenes de la ONU- la soberanía del régimen de Marruecos sobre el Sáhara Occidental. [35]

Martín Rodríguez, Javier: simpatizantes del Frente Polisario en una arenga en un campo de refugiados saharauis en Argelia, 2020, EFE / Atlas.

Es en este contexto, en el que las relaciones entre el régimen alauí y el Frente Polisario volvían a tensarse, cuando se produce la llegada de Brahim Ghali a nuestro país, que habría entrado en España en abril de este año “por razones humanitarias”, según expresó el Ministerio de Exteriores, para ser ingresado por COVID-19 en un hospital de Logroño. [36] Sobre Ghali pesan no sólo las acusaciones de Marruecos, sino también las de la Asociación Sáhara para la Defensa de los Derechos Humanos, que en 2012 presentó ante la Audiencia Nacional una querella por “genocidio, en concurso con delitos de asesinato, lesiones, detención ilegal, terrorismo, torturas y desapariciones”. [37] Por este motivo el líder del Frente Polisario declaró el pasado 1 de junio ante la Audiencia Nacional, tras lo cual, y al no pesar ninguna medida cautelar sobre él, abandonó España ese mismo día. [38]

Brahim Ghali, STR/DPA.

El conflicto en el Sáhara continúa sin que España asuma su responsabilidad como potencia administradora, tal y como la ONU le ha reclamado en repetidas ocasiones. A efectos de la legislación internacional vigente el Sáhara Occidental continúa siendo a día de hoy un territorio no autónomo -el último que queda en África-, en el que las violaciones de los derechos humanos por parte de las fuerzas de ocupación marroquíes siguen produciéndose sistemáticamente ante la pasividad de la comunidad internacional. Con la reactivación de la lucha armada entre Marruecos y la RASD se abre un escenario de incertidumbre para los saharauis sobre cuyo desenlace los historiadores aún tendremos que esperar un tiempo para poder escribir.


Álvar Muratel Mendoza


REFERENCIAS:


1. Martínez Milán, Jesús María: “España en el Sáhara Occidental: de una colonización tardía a una descolonización inconclusa, 1885-1975”, Anales de Historia Contemporánea, nº 23 (2007), p. 366.

2. Id.

3. Ibid., pp. 369-370.

4. Ibid., pp. 371-372.

5. Ibid., p. 375.

6. Decreto de 10 de enero de 1958 por el que se reorganiza el Gobierno General del África Occidental Española, Boletín Oficial del Estado nº 12 de 14 de enero de 1958, p. 87.

7. Ruiz Miguel, Carlos: “Las obligaciones legales de España como potencia administradora del Sahara Occidental”, Anuario Español de Derecho Internacional, vol. 26 (2010), p. 310.

8. Ibid., pp. 313-314.

9. Martínez Milán, Jesús María, op. cit., pp. 378-379.

10. Ruiz Miguel, Carlos, op. cit., p. 317.

11. Martínez Milán, Jesús María, op. cit., p. 381.

12. Ibid., p. 382.

13. Moulud Said, Haddamin: “Los derechos humanos en el Sahara Occidental”, Humania del Sur. Revista de Estudios Latinoamericanos, Africanos y Asiáticos, nº 17 (2014), p. 70.

14. Ibid., pp. 70-71.

15. Ibid., p. 71.

16. Martínez Milán, Jesús María, op. cit., p. 383.

17. Teixeira, Juan: “Juan Carlos I, el espía de Washington”, Eulixe (27 de enero de 2020 [consultado el 11 de junio de 2021]): disponible en http://bitly.ws/ebkM

18. Ruiz Miguel, Carlos, op. cit., p. 318.

19. Ibid., pp. 318-319.

20. Martínez Milán, Jesús María, op. cit., p. 383.

21. Moulud Said, Haddamin, op. cit., p. 71.

22. Carta de Proclamación de la Independencia de la República Árabe Saharaui Democrática, 27 de febrero de 1976.

23. Ruiz Miguel, Carlos, op. cit., p. 322.

24. Moulud Said, Haddamin, op. cit., p. 71.

25. Ibid., pp. 71-72.

26. Ibid., p. 73.

27. Moulud Said, Haddamin, op. cit., p. 74.

28. Riquelme Cortado, Rosa: “Marruecos frente a la (des)colonización del Sáhara Occidental”, Anuario mexicano de Derecho Internacional, vol. 13 (2013), p. 216.

29. Ibid., p. 217.

30. Ibid., pp. 218-219.

31. Ruiz Miguel, Carlos, op. cit., p. 325.

32. Auto nº 40/2014 de 04 de julio de 2014, Audiencia Nacional, Sala de lo Penal, Pleno, Rollo 8/2014 de la Sección Segunda, Procedimiento Ordinario nº 80/2013, Juzgado Central de Instrucción nº 2, pp. 7-8. [Consultado el 12 de junio de 2021]: disponible en http://bitly.ws/ech2

33. Sentencia 207/2020 de 29 de junio de 2020, Rec. 3226/2017, Tribunal Supremo, Sala Primera de lo Civil, p. 1. [Consultado el 12 de junio de 2021]: disponible en http://bitly.ws/eche

34. “El Frente Polisario considera roto el alto el fuego en el Sáhara y declara el estado de guerra tras la entrada del Ejército marroquí”, elDiario.es (14 de noviembre de 2020 [consultado el 13 de junio de 2021]): disponible en http://bitly.ws/ecjE

35. “Trump reconoce la soberanía marroquí del Sáhara Occidental y anuncia la normalización de relaciones entre Marruecos e Israel, BBC News (10 de diciembre de 2020 [consultado el 13 de junio de 2021]): disponible en http://bitly.ws/eckd

36. Moreno, Sonia: “El enigmático ingreso hospitalario en España de Brahim Ghali, polémico líder del Frente Polisario”, elDiario.es (23 de abril de 2021 [consultado el 13 de junio de 2021]): disponible en http://bitly.ws/eckH

37. Id.

38. “Ghali abandona España en un avión oficial argelino desde Pamplona”, infoLibre (01 de junio de 2021 [consultado el 13 de junio de 2021]): disponible en http://bitly.ws/ecmh


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