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Éric Rohmer y el mejor verano de nuestras vidas

Hoy presentamos nueva sección de Cine.

La coleccionista https://www.themoviedb.org/

Pedro nos propuso hablar de Éric Rohmer y la razón de esta elección:

"... en sus mejores películas siempre es verano. Es el director del verano, de ese tiempo suspendido. Y mi teoría (y supongo que mi deseo) es que ahora, a punto de enfrentarnos a otro mes encerrados, estamos ante el mejor verano de nuestras vidas" (Pedro Moral)

Con lo que no nos pudo parecer mejor iniciativa. Y estrenamos también nuevo presentador. Nadie mejor que un buen amigo (el mejor) para hacerle los honores.


Pedro Moral

Conocí a Pedro cuando ambos teníamos ocho años de edad y comenzamos a ser vecinos, aunque a los pocos minutos descubrimos nuestra pasión compartida (la lasaña) y ahí supe que sería mi mejor amigo.


A día de hoy, aún me asombro de lo certero que estuve.



Estudió periodismo por vocación, y a partir de entonces ha pasado por un buen puñado de experiencias laborales: redactor y fotógrafo en Diario ADN y Hablatumúsica, editor web de MSN, colaborador freelance en la Revista Madriz y en eldiario.es, gestor de grandes cuentas en 2btube y jefe editorial en Orange TV, donde se encuentra en la actualidad.

A lo largo de este tiempo ha podido hacer lo que a muchos nos gustaría: aunar trabajo y placer. En su caso, escribiendo y hablando sobre cine. Y pudiendo entrevistar en varias ocasiones a actores, actrices, directores y directoras que siempre ha admirado.

Cuenta que su amor por el cine se lo contagió su padre desde muy pequeño, y él a su vez es experto en contagiar esa pasión a todos los que estamos alrededor.

Hablando de cine es inagotable (bueno, hablando en general); hay que pararle los pies para que no te destripe una película entera. Además, su carácter entusiasta y “disfrutón” le lleva a ser capaz de calificar cualquier película como “La mejor de…” (tal director, tal año, tal género, tal banda sonora…).


Por tanto, no puedo describir a Pedro Moral de otra forma que El mejor colaborador para la sección de cine que Trinchera Cultural podría tener.

Acabo con la que ya se ha convertido en “nuestra frase”, haciendo referencia a una película de 2014 de los hermanos Spierig que, por cierto, recomiendo ver a todos los lectores y lectoras de Trinchera. Pedro, tú y yo… “Predestination”.

Alex Gautier

Sentados o de pie mirando por la ventana y deseando que a través de los edificios que tenemos delante se abra paso el mar. Ese será nuestro recuerdo de los días que pasamos encerrados en la primavera de 2020. Esperando un verano que no iba a darse prisa en llegar.

Un amigo y yo fantaseábamos con abrocharnos solo tres botones de la camisa para andar por una playa que tenía que ser del Mediterráneo, porque esos días era Serrat quién ponía la banda sonora a nuestras vidas. Entre el cielo y el mar, vagabundear... Dice la canción.

La coleccionista (https://www.themoviedb.org/)

El verano que solo estaba en nuestras cabezas debía ser en la costa, con playa y cuerpos bronceados, vino, libros y mujeres y hombres guapos hablando en una mesa, bailando en una verbena mientras se apretaban y reían... Y una barra para apoyar el codo y pedir algo de beber. Pero el mar no aparecía entre los edificios y el brillo de las fantasías se agotaba. Había que hacer algo; y el otro salvador, después de Joan Manuel, claro, fue Éric Rohmer.

Una nueva era donde una vez al año el tiempo se quedaba suspendido, se olvidaban las rutinas, las obligaciones y uno debía concentrarse en deleitarse con el paso del tiempo sin hacer nada.

Unos 30 años después de que el gobierno del Frente Popular estableciera en Francia las primeras vacaciones pagadas, dando lugar a una nueva era donde una vez al año el tiempo se quedaba suspendido, se olvidaban las rutinas, las obligaciones y uno debía concentrarse en deleitarse con el paso del tiempo sin hacer nada salvo seducir, o dejarse seducir, pensar y descubrirse, quizá enamorarse y cambiar su vida o no cambiar nada y solo vivir, Éric Rohmer estrenó su primera película ambientada en el estío.

Éric Rohmer nació hace cien años, el 20 de marzo de 1920. Este tipo receloso de su vida privada que reflexionaba y contaba historias a través de unos personajes que lo hablaban todo, fue uno de los fundadores de la Nouvelle Vague. Fue en 1966 cuando estrenó La coleccionista, la cuarta entrega de sus cuentos morales.

La coleccionista (https://www.themoviedb.org/)

Adrien pasa el verano en una casa en la Provenza. Su prometida está en Londres y él se niega a ir con ella de vacaciones. Quiere dedicar un tiempo a no hacer absolutamente nada…

“Es muy difícil. Se necesita una aplicación y un empeño enormes”, dice su voz en off mientras se esfuerza por seguir una rutina que consiste en pasear todos los día hacia una cala perfecta, tomar el sol, bañarse, leer...

Para él leer es un atajo, una solución para no centrarse en sus propios pensamientos porque pensar es “la cosa más penosa y obsesiva que existe”. Con el libro, sin embargo, piensa en la dirección correspondiente al libro.

Pero sus planes se verán truncados por la presencia en la casa de Daniel, un artista, y de Haydée. Sobre todo por la presencia de Haydée, una joven que aprovecha el verano con salidas nocturnas llevando a sus amantes a la casa.

El propio Rohmer describía la intención de sus cuentos morales (que antes que películas fueron novela) comparándose con un músico, “como el músico, varío el motivo inicial, lo ralentizo o lo acelero, lo amplío o lo reduzco, le doy cuerpo o lo depuro.

A partir de esa idea de mostrar a un hombre interesado por una mujer justo en el momento en el que comienza a relacionarse con otra he podido construir mis situaciones, mis intrigas, mis desenlaces e incluso el carácter de mis personajes”.

Adrian esta enamorado de su prometida pero aparece Haydéen y comienza a reflexionar sobre el juego de la seducción, al principio desde una perspectiva de superioridad, después completamente inmerso en el deseo y la intención de tener algo con Haydéen.

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Ver La coleccionista es experimentar el calor pegajoso del verano, el agua cristalina de una cala desierta, el aburrimiento y también la diversión y tensión de los juegos sexuales..

Es una película exuberante y llena de sensualidad y sin embargo, nada erótica, lo que al final la convierte en un ejercicio inocente donde siempre sobrevuela la perspicaz ironía de Rohmer.

El siguiente cuento moral que se ambienta en la época veraniega y al que hay que lanzarse inmediatamente después es, sin embargo, un juego completamente distinto.

En La rodilla de Clara no hay encuentros sexuales, pero sí un deseo incontrolable cuyo objeto es, claro, la rodilla de Clara.


En esta película es Jérôme el que se va de vacaciones un mes a la casa de su infancia, cerca de unos Alpes que Néstor Almendros, el fiel fotógrafo de Rohmer, convirtió en una versión paisajista muy cercana a Gauguin.

El objetivo de Jérôme es vender la casa para irse definitivamente a vivir a Suecia con su prometida, así que este viaje, este tiempo suspendido, es mucho más pesado.

Allí se encuentra a una antigua amante, Aurora. Ella es una escritora que a Rohmer le sirve para construir la narrativa de esta película en la que primero vemos cómo suceden las cosas y luego nos deleitamos con el relato de esos acontecimientos que Jérôme hace a Aurora. Primero el protagonista intentará seducir a la adolescente Laura y después querrá desesperadamente tocar la rodilla de su hermana mayor, Clara.

Su obsesión por esta parte del cuerpo de la chica le llega a distorsionar su ideal de belleza e incluso su forma de entender el amor.


Pauline en la playa (https://www.themoviedb.org/)

Después de los cuentos morales, que se llaman así porque la acción sólo ocurre en el pensamiento de sus protagonistas, Rohmer comienza con el ciclo de comedias y proverbios.


Su siguiente película de verano pertenece a este ciclo y se titula Pauline en la playa. Aquí todo es más ligero.



Vivir la estación del calor a través de los cuentos morales de Rohmer es volver a vivir la fascinación por los cuerpos en verano, los halagos, el coqueteo, la sensación de poder pasar a la acción, de ejecutar tu poder sobre el otro y sin embargo, no hacerlo.

Quedarte en el deseo no consumado. Las comedias y proverbios son otro tipo de evasión.

Con Pauline en la playa sí que hay deseos que se traducen en cuerpos desnudos semi arropados en habitaciones con las ventanas abiertas que están en casas muy cerca de la playa. Esta película de 1982 se centra en los enredos amorosos de los adultos. Pauline tiene 15 años y pasa unos días con su prima mayor en la playa. Su prima será perseguida por dos hombres y elegirá al más aventurero, al más atractivo y, por supuesto, al más canalla, dando lugar a varias situaciones donde el engaño, los trucos, el sexo a escondidas y las promesas románticas llenan cada conversación y cada refriego de los cuerpos. Pauline asiste a estos juegos tan típicos de la juventud hedonista de los 80. La adolescente observa y también es manipulada por los adultos, pero aprende.

La película es la historia de su iniciación y para nosotros el regreso a los picores adolescentes…

Lo cuenta Pedro Vallín en un CinExín:


“Ese talento insólito (el de relatar escozores ajenos para ser vividos por el espectador con la condescendencia con la que se rememoran los propios pecados de juventud) añade nuevas virtudes a los atributos del cine de Rohmer porque lo hace próximo y emocionante, y abjura de cualquier pretensión de intelectualidad erudita que pudiera achacársele a quien escribe películas en las que los personajes no cesan en su afán de hablarlo todo, que no es sino pensarlo todo.”

Hablar de los proverbios que acompañan a cada una de las películas que forman este ciclo sería romper el hechizo, pero lo que sí comparten Pauline en la playa y la siguiente cinta veraniega de Rohmer, El rayo verde, es la capacidad del director para evitar el humor y el drama, exponiendo las situaciones sin condicionar al espectador. Uno puede terminar igual de feliz o triste viendo Pauline en la playa o El rayo verde, siendo ambas películas de un tono completamente distinto.

La capacidad del director para evitar el humor y el drama, exponiendo las situaciones sin condicionar al espectador
"El rayo verde" (https://www.themoviedb.org/)

Con El rayo verde Rohmer improvisó parte del rodaje, si estaba en París rodaba en París, llamaba a varios amigos y amigas e improvisaban una escena.

Es su película más personal y se llevó el Oso de oro en el Festival de Berlín.


Delphine es la protagonista, una maravillosa Marie Rivière, y su problema es que se ha quedado sin planes para las vacaciones. Hace tiempo que ha sufrido una ruptura y no lo ha superado, así que se siente muy sola. Para aplacar esa sensación se arrima a varios planes ajenos pero nunca está satisfecha. Es la película de Rohmer que mejor retrata la soledad y al mismo tiempo la frustración que conlleva las grandes expectativas que ponemos en el verano.

Es una película incómoda que se apoya en un suceso atmosférico, el rayo verde que aparece justo antes de la puesta del sol y que muy pocos han conseguido ver de verdad.

La búsqueda de Delphine es también la nuestra, la del amor romántico que necesariamente tiene que aparecer en verano. Nos da igual que sea un amor profundo o uno ligero.


Y con esa misma insatisfacción de Delphine en El rayo verde convive también el protagonista de la que será la última y la más existencialista de las películas de Rohmer ambientadas en el estío, Cuento de verano.


Cuento de verano (https://www.themoviedb.org/)

Esta película de 1992 ya no pertenece a las comedias y proverbios, es parte del último ciclo del director, los cuentos de las cuatro estaciones. Al igual que Adrien, el protagonsita de La coleccionista, un joven llamado Gaspard llega a la Bretaña francesa para pasar unos días de no hacer absolutamente nada. Es un joven sin compromisos, de vacaciones absolutas, un hombre que Paula Arantzazu Ruiz definiría como “vacante”.

Gaspard va de vacaciones a la playa con la sóla intención de encontrarse con una novia ausente que cree que pasará por allí en algún momento del verano. Sentado en la arena conocerá a Margot con la que entablará una buena amistad y sin embargo será con otra chica, Solene, con la que tendrá una frugal relación.

Gaspard vive un verano de eterna indecisión donde expresa constantemente sus equivocadas ideas sobre el amor, para el que cree que es necesario fingir, no ser como se es… Sus ideas equivocadas del ideal romántico lo llevan a tomar una serie de decisiones erróneas mientras el espectador, sin embargo, lo ve todo muy claro.


Cuento de verano es una película triste, pero es una tristeza tan ligera como lo es el amor en esa época.

Una manera bella de acabar un ciclo de Rohmer compuesto por sus películas estivales, todas disponibles en Filmin.

Mientras, seguiremos mirando por la ventana a ver si aparece el dichoso mar, aumentando nuestras expectativas por el que será el mejor verano de nuestras vidas.

No sabemos cuándo llegará, pero de lo que estamos muy seguros mi amigo y yo es que, cuando lo haga, nos dedicaremos al placer nihilista de no ocupar nuestro tiempo con nada que no sea dejarnos tres botones de la camisa abrochados, sentarnos mirando una playa mientras los bañadores y los biquinis se suceden y entretanto, por supuesto, hablamos de las películas de Éric Rohmer.


Pedro Moral

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