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Enuma Elis

Actualizado: 15 de dic de 2019

Conocida por los griegos como Mesopotamia, literalmente “tierra entre dos ríos”, este territorio, perteneciente al actual Estado de Irak, ha sido considerado, con justicia, la cuna de la Humanidad.


Situado entre los ríos Tigris y Éufrates, aquí nació la escritura, la rueda, el arado e incluso la primera plasmación escrita de leyes (el famoso código de Hammurabi). También fue el lugar donde surgieron algunas de las civilizaciones más importantes de nuestra era.

Hacia el siglo VI a.C, la ciudad de Babilonia se convirtió en una de las ciudades más pobladas del planeta. Sus jardines colgantes o su enorme zigurat, así como su biblioteca, asombraron a los miles de visitantes que acudían cada año a visitar esta ciudad entre dos ríos. Esta tierra fue, también, un lugar donde florecieron unas riquísimas prácticas religiosas.



Javier Robles (Madrid, 1988), doctorando de cultura sumeria por la Universidad Complutense de Madrid, nos trae hoy un brillante artículo sobre un poema babilónico, el Enuma Elish, que trata sobre el origen de la Humanidad.



Artículo Enuma Elish:


El Enuma Elish es un poema babilónico que narra el origen de la Humanidad. Enûma Elish (en acadio: «cuando en lo alto») son las dos primeras palabras del poema. Está recogido en unas siete tablillas de arcilla halladas en las ruinas de la biblioteca de Asurbanipal (669 a.C.- 627 a.C.), en Nínive. Fue recuperado por Austen Henry Layard en 1849 y una forma del mito fue publicada por primera vez por George Smith en 1876; la investigación activa y las nuevas excavaciones llevaron a la finalización de los textos y mejoraron la traducción. Cada una de las tablillas contiene entre 115 y 170 líneas de caracteres cuneiforme datados del año 1200 a. C. El poema está constituido en versos de dos líneas, y la función del segundo es enfatizar el primero mediante oposición, por ejemplo:



Etemenanki o Zigurat de Babilonia, construido en el siglo VI a.C, y dedicado al dios Marduk. De este edificio nació el mito cristiano de la Torre de Babel.

“Cuando en lo alto el cielo no había sido nombrado, no había sido llamado con un nombre la tierra firme de abajo”.

Según este mito, antes de que el cielo y la tierra tuviesen nombre (no tener nombre equivalía a no existir), la diosa del agua salada, Tiamat y su esposo, el dios del agua dulce, Apsu, engendraron una familia de dioses con la mezcla de sus manos, y estos a su vez a otros dioses. Estos nuevos dioses le disgustaban a Apsu, quien decidió destruirlos. Aunque uno de ellos, Ea, se anticipó a los deseos de Apsu haciendo un conjuro y derramando el agua sobre él, para luego comerlo. Ea, o Nudimmud (el que crea y procrea), junto a Damkina, engendró a Marduk, el dios de Babilonia. Al tiempo, Tiamat resentida por la muerte de su esposo decide tomar venganza y rebelarse, le da mucho poder a Kingu, su nuevo esposo, y le entrega las tablillas del destino.


Marduk es nombrado por los dioses para enfrentar a Tiamat, accede con la condición de que se le invista con el poder absoluto sobre todos los dioses, finalmente vence a Tiamat, le mata y con su cuerpo crea el cielo y la arena. Luego a Kingu le arrebatan las tablas del destino. Marduk, exultante, planea realizar obras estupendas y las comunica a Ea: “Amasaré la sangre y haré que haya huesos. Crearé una criatura amable, 'hombre' se llamará. Tendrá que estar al servicio de los demás dioses, para que ellos vivan cuidados por el hombre”. Kingu es condenado a morir por ser el jefe de la rebelión, y, con su piel, Ea crea a la humanidad. En honor a Marduk se construyó el Esagila (templo de la ciudad de Babilonia en honor a Marduk, el dios principal en época de Hammurabi) en el Etemenanki (zigurat, construcción escalonada de siete pisos, donde arriba del todo está el Esagila).


Para dejar clara la diferencia entre el poema creador sumerio y el cristiano católico, vamos a proceder a estructurar las distintas visiones que se tienen de ambos:


  1. El Génesis es monoteísta. El Enuma Elish es indudablemente politeísta.

  2. El Enuma Elish es mitológico, pero el Génesis no sólo no es mitológico sino que es anti-mitológico. Es una polémica contra la mitología pagana. El Génesis deja claro que las cosas que la Humanidad adora como dioses son creaciones de un mismo Dios, Yahvé.

  3. En el Enuma Elish, así como en casi todos los mitos creacionistas del Cercano Oriente, la creación es llevada a cabo por medio del conflicto y la guerra con mucho ruido. Sin embargo, en el registro del Génesis encontramos un profundo sentido de paz y quietud. Lo opuesto de la guerra y el conflicto puede ser visto en el ejemplo de obediencia instantánea de la divina orden: “Y dijo Dios…” seguido por sus actos creativos, “…fue…y fue así”.

  4. En el Enuma Elish, los encantos mágicos son la última fuente de poder, lo que hace que los dioses estén sujetos a la naturaleza o a la magia. En el Génesis, el poder se manifiesta en las órdenes de Dios y es la naturaleza la que obedece sujetándose obedientemente.

  5. Los dioses babilónicos se identifican con la naturaleza, pero Dios, en el Génesis es el creador de toda la creación y por ende, es diferente a lo creado.

  6. El registro del Génesis incluye de forma sistemática todos los reinos de la naturaleza, mientras que el Enuma Elish omite los principales aspectos de la creación, tales como la vegetación, los animales, el sol y la luz, centrándose en la propia Humanidad.

  7. En el Génesis, Dios forma los cielos y la tierra en los primeros tres días. Esto no se lleva a cabo en el Enuma Elish hasta la 4ª tablilla.

  8. En el Génesis, el hombre es creado del polvo de la tierra para que domine sobre la creación. En el Enuma Elish, el hombre es creado de la sangre de un dios para que sean esclavos de los dioses.

  9. Los primeros capítulos del Génesis son claramente una creación épica. Dentro de su contexto histórico, el Enuma Elish claramente, no fue una historia de la creación, sino más bien un canto de alabanza a Marduk. En esencia fue una propaganda mitológica para colocar a Marduk en cabeza del panteón de los dioses babilónicos, para exaltar la ciudad de Babilonia y aumentar el poder de Hammurabi a partir del 1800 a.C.


El poema puede ser visto como la historia de la eterna lucha entre el Orden y el Caos, puesto que muestra el arquetipo del guerrero que lucha contra el Caos, pese a no conseguir derrotarle nunca, por lo que la lucha es constante. Por ello, Marduk, dios de la luz y el orden, debe vencer a Tiamat, quien representa a la oscuridad y el caos. Erich Fromm, psicoanalista alemán, considera el Enûma Elish como la expresión poética de la transformación de la sociedad desde el matriarcado al patriarcado, más precisamente el cambio de paradigma de la fertilidad de la tierra como fuente de la vida y la creación a la razón como fuente de la creación humana.1​ dando el paso desde una sociedad primitiva basada en una autoridad racional a una en que la autoridad está basada en el poder.

. Tablilla cuneiforme con el Enuma Elish. s. VI a.C. British Museum. Londres.

El Enuma Elis contiene numerosos paralelismos con el Antiguo Testamento y ha llevado a una conclusión general entre algunos investigadores de que las historias paralelas del Antiguo Testamento se basaban en el trabajo mesopotámico. Las similitudes generales incluyen: referencia a un caos acuoso antes de la creación; una separación del caos en el cielo y la tierra; diferentes tipos de aguas y su separación durante el proceso de creación, así como la similitud textual indirecta entre el número de tabletas y el número de días de creación, es decir, siete. Sin embargo, en un análisis más profundo (Heidel, 1951) señala muchas diferencias, incluyendo el politeísmo versus el monoteísmo, y la personificación de fuerzas o propiedades en el mito babilónico frente a la creación imperativa por parte de Dios en las historias bíblicas; la permanencia de la materia frente a la creación de la nada; y la falta de cualquier paralelo real para la descripción extendida de las batallas de Marduk con los monstruos.

Relieves del palacio de Asurbanipal en Nínive, construido hacia el 646 a. C

En conclusión, hay que señalar algunos puntos en común con otras religiones, por ejemplo, en un caos acuoso que se encuentra en las obras egipcias, fenicias y védicas; y que el análisis lingüístico de los textos de ambos sistemas de creencias se complica por una raíz semítica común para ambos idiomas. En cuanto a la creación del hombre, existen similitudes en cuanto al uso de polvo o tierra (arcilla) para su creación, pero el propósito del hombre se invierte en los dos textos: en el Enuma Elis el hombre es creado como un servidor de los dioses, mientras que en Al hombre del Génesis se le da más acción; sin embargo, en ambos contiene la "divinidad", ya sea a través de la sangre de un dios en la Babilonia, o se hace "a su propia imagen" en el Génesis; en ambos el hombre es el acto creador final del dios o los dioses. En términos de las siete tablillas y los siete días de cada sistema, los itinerarios numerados en general no coinciden, pero hay algunos puntos comunes en general en orden de ocurrencia, es decir, evento de creación; tema de la oscuridad; luz creada, firmamento creado; tierra seca creada; hombre creado seguido de la inactividad del dios o los dioses para permitir el libre albedrío de la Humanidad.




Bibliografía:


- BOTTERO, J. & KRAMER. S. N., (2004), Cuando los dioses hacían de hombres, Akal, Madrid.


Fig. 1. Tablilla cuneiforme con el Enuma Elish. s. VI a.C. British Museum. Londres.

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