• Trinchera Cultural

Ellas, protagonistas anónimas de la Historia


“Yo me aventuraría a pensar que Anónimo, quien escribió tantos poemas sin firmarlos, fue a menudo una mujer.”


Virginia Woolf.



Con motivo del Día Internacional de la Mujer Trabajadora, celebrado el 8 de marzo en España y gran parte del mundo, en Trinchera Cultural hemos querido rendir nuestro pequeño homenaje a todas aquellas mujeres cuyos descubrimientos, logros y aportaciones a la humanidad, aunque tan relevantes como los de sus contemporáneos varones, han quedado tradicionalmente excluidos de la Historia y relegados al cajón del olvido. Hoy, desde nuestra sección La Cápsula del Tiempo, pretendemos poner nuestro granito de arena para rescatar algunos de sus nombres y reivindicar el lugar que les corresponde en los libros de texto y la memoria colectiva de nuestra sociedad.

Manifestación del 8 de marzo en Petrogrado (actual San Petersburgo), 1917, Rusia.

Y es que, más allá de las grandes monarcas femeninas que a todos nos resultan familiares –Cleopatra, Isabel La Católica, Catalina La Grande o la reina Victoria– lo cierto es que resulta difícil encontrar nombres de mujeres en los libros de texto y manuales de Historia que utilizan los estudiantes de nuestro país, no digamos ya si hablamos de mujeres ajenas al ámbito aristocrático o burgués o de procedencia no occidental. Según un estudio de la Universidad de Valencia realizado en 2014 (abajo os dejamos el enlace), tan sólo el 7´5% de los referentes culturales que aparecen en los libros de texto de la ESO son mujeres. Su autora, Ana López-Navajas, analizó 115 libros procedentes de 19 asignaturas distintas hasta extraer un total de 5527 personas de referencia citadas en ellos, de las cuales sólo 690 –un 12’8%– eran mujeres. Ahora bien, si se tiene en cuenta el número total de apariciones de cada una de estas personas, la presencia femenina se reduce incluso más hasta llegar al 7’5% mencionado anteriormente. [1]


¿Y qué dicen las editoriales al respecto? Albert Garrido, por entonces responsable del ámbito de libros de texto del Gremio de Editores de Cataluña, se escudaba en su momento afirmando que a lo largo de la Historia las personas más influyentes han sido hombres y que los libros de texto se ven condicionados por este hecho. Así, por lo general las editoriales han defendido que es la propia Historia quien ha relegado a las mujeres y no quienes editan este tipo de manuales [2], sin darse o querer darse cuenta de que son precisamente ellos quienes están contribuyendo a escribir una Historia sin presencia femenina.


¿Pero es posible que tengan razón? ¿Puede ser que las mujeres aparezcan menos en los libros de texto y los manuales de Historia porque sus contribuciones, sencillamente, han sido menores que las de los hombres? Sí y no. Hay que tener mucho cuidado a la hora de abordar esta cuestión porque, como seguramente hayáis podido advertir, se trata de una pregunta trampa. Ciertamente ha habido menos mujeres que a lo largo de la Historia hayan conseguido desempeñar un papel preeminente en la sociedad de su tiempo, si bien estaríamos quedándonos a medias si nos limitásemos a dar esta respuesta y no nos preguntásemos el porqué de esta situación. Porque, evidentemente, si las mujeres no han tenido el mismo acceso que los hombres a las posiciones destacadas que éstos han ocupado tradicionalmente no ha sido debido a un menor empeño o capacidad para ello, sino al hecho de que las culturas y sociedades heteropatriarcales en las que han crecido les han vetado en la mayoría de ocasiones el acceso a las mismas oportunidades de promoción. Sin ir más lejos, en el caso concreto de España, no fue hasta 1910 cuando las mujeres pudieron acceder libremente a la enseñanza universitaria, hasta 1931 cuando obtuvieron el derecho a voto o hasta 1988 cuando lograron ingresar en las Fuerzas Armadas.


Clara Campoamor, una de las principales impulsoras del voto femenino en España, durante uno de sus discursos, 1931.

Pero no se trata sólo de eso. Si las mujeres aparecen menos en los libros no es sólo por las dificultades que históricamente han sufrido para ejercer con libertad sus vocaciones y hacerse un hueco en la Historia, sino especialmente al hecho de que la mayoría de ellas sigue siendo excluida del relato histórico hegemónico, ignorando así su existencia y, en numerosas ocasiones, atribuyendo sus éxitos a sus compañeros masculinos. De un tiempo a esta parte ha sido motivo de polémica el papel que jugó Mileva Marić (1875-1948), matemática serbia y primera esposa de Albert Einstein, en los descubrimientos científicos protagonizados por su marido, quien según sostienen algunas voces se habría apropiado de las contribuciones de Mileva a su trabajo. Fuera de toda duda están los casos de la física austríaca Lise Meitner (1878-1968) o de la astrofísica norirlandesa Jocelyn Bell Burnell (1943), quienes a pesar de sus importantes descubrimientos científicos fueron excluidas del Premio Nobel de Química en 1944 y del Premio Nobel de Física de 1974 respectivamente; un galardón que, en cambio, sí obtuvieron los hombres junto a los que desarrollaron su trabajo.

Quizás hablar de todos los galardonados con el Premio Nobel sea hilar demasiado fino, aunque seguramente cualquier estudiante de bachillerato al que se le pregunte pueda citar de corrido los nombres de gran cantidad de científicos y pensadores desde la Antigüedad hasta el siglo XX. Por el contrario, es probable que tenga no pocas dificultades para recordar el de alguna mujer que haya desempeñado esas mismas ocupaciones. Y no es que no se conozcan los nombres de estas mujeres, ¡claro que se conocen! Lo que pasa es que, sencillamente, no aparecen en los libros. Seguimos estudiando a los grandes autores del pensamiento clásico como Tales de Mileto, Pitágoras, Aristóteles, Euclides o Arquímides, pero apenas oímos hablar de figuras como Hypatia de Alejandría (ca. 355-370 – ca. 415-416), filósofa, matemática y astrónoma del Imperio Romano de Oriente y a menudo considerada la primera mujer científica de la Historia. Sabemos perfectamente quién fue Neil Armstrong, primer hombre en pisar la superficie lunar en 1969, pero ignoramos que fue Margaret Hamilton (1936) quién desarrolló el software de navegación de la misión del Apolo 11 sin el cual Neil Armstrong y su tripulación no hubieran podido realizar su viaje.


Margaret Hamilton posando con el código del software de navegación del Apolo impreso en varios libros, 1969.

Lo mismo ocurre en otros ámbitos como la literatura, el teatro, la música, la pintura o, en general, el mundo de las artes. Por ejemplo, al estudiar los principales literatos del Siglo de Oro cualquier alumno de instituto oye hablar largo y tendido de autores como Miguel de Cervantes, Góngora, Quevedo, Lope de Vega o Calderón de la Barca, mientras que grandes figuras femeninas de la literatura barroca como Ana Caro Mallén de Soto (1590-1646) –poetisa y dramaturga española–, María de Zayas (1590 - ca. 1661) –novelista española– o sor Juana Inés de la Cruz (1648-1695) –religiosa, escritora, poetisa y dramaturga hispanoamericana– tendrán como mucho tres o cuatro líneas dedicadas a ellas en sus libros de texto.


Cabrera, Miguel, Retrato de sor Juana Inés de la Cruz, ca. 1750, óleo sobre lienzo, Castillo de Chapultepec.

Y así con cientos, miles de ejemplos a lo largo y ancho del mundo, a través de todas las épocas y en los más diversos ámbitos profesionales. Pero, como bien apunta Mary Nash, fundadora del Centro de Investigación Histórica de la Mujer en la Universidad de Barcelona en 1982, releer la Historia en clave femenina, introducir una perspectiva de género en la historiografía, no es sólo rescatar del olvido a aquellas mujeres cuya participación en la esfera pública las ha hecho más conocidas; es también considerar la importancia que ha tenido el ámbito privado en el desarrollo histórico y el papel que han jugado las mujeres en dicho ámbito. [3] Tendemos a pensar que la Historia lo es sólo de los grandes acontecimientos políticos, militares y económicos del pasado, de aquello que disponía un reducido grupo de personas, en su mayoría hombres, mientras que las mujeres, recluidas en el hogar y consagradas al cuidado de los hijos, estaban escribiendo de forma paralela su propia Historia. Una Historia que durante mucho tiempo ha permanecido soterrada y que sólo en las últimas décadas, a partir de los estudios de género surgidos entre los años 60 y 70, ha comenzado a examinarse con la atención que merece.


Queda aún mucho camino por recorrer, no sólo a la hora de rescatar del olvido a aquellas mujeres que a lo largo de los siglos han sido protagonistas anónimas de la Historia, sino también de reconocer la labor de aquellas otras que vienen trabajando desde hace años por recuperar su memoria. Aunque es una tendencia en vías de superación es un hecho innegable que la mayor parte de los autores citados en artículos y trabajos académicos siguen siendo hombres, o que a pesar de que actualmente la mayor parte de los universitarios españoles –el 54’4%– son mujeres, [4] y que éstas finalizan sus estudios con mayor nota media que ellos, tan sólo el 21% de las cátedras de nuestras universidades están ocupadas por ellas. [5]



El 8 de marzo es una buena fecha para poner el foco de atención sobre todas estas cuestiones y, a la par que celebrar los avances conseguidos gracias al feminismo, seguir reivindicando el lugar que le corresponde a las mujeres tanto en los libros de texto y manuales de Historia como también fuera de ellos.


Álvar Muratel Mendoza.


REFERENCIAS:


1. Rodríguez, Pau, “¿Dónde están las mujeres en los libros de texto?”, eldiario.es (08 de marzo de 2014 [consultado el 04 de marzo de 2020]): disponible en https://bit.ly/2TrNNHj


2. Id.


3. Boix, Montserrat, “La historia de las mujeres, todavía una asignatura pendiente”, Mujeres en red. El periódico feminista(julio de 2005 [consultado el 04 de marzo de 2020]): disponible en https://bit.ly/3cDOS6z


4. “Radiografía de los universitarios españoles, en 9 gráficos”, europapress (12 de septiembre de 2017 [consultado el 07 de marzo de 2020]): disponible en https://bit.ly/336mxl2


5. Gama Cubas, Marina, “La universidad española lejos de la paridad en las cátedras”, El Mundo (27 de septiembre de 2017 [consultado el 07 de marzo de 2020]): disponible en https://bit.ly/2vDZstL



PARA SABER MÁS:


  • Ferrer Valero, Sandra, “Libros que hablan de ellas”, Mujeres en la Historia (consultado el 04 de marzo de 2020): disponible en https://bit.ly/39xBWNn

  • López-Navajas, Ana, “Análisis de la ausencia de las mujeres en los manuales de la ESO: una genealogía de conocimiento ocultada”, Revista de Educación, vol. 363 (2014), pp. 282-308. https://bit.ly/2PVfE0x

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