• Trinchera Cultural

El precio de la inocencia. Reseña por JM.Ariño


Después de leer la última novela de Susana Aguilera, se plantea el lector una serie de preguntas que en algunos casos tendrán como respuesta el silencio. Porque en Juegos entre cenizas, subtitulada El triunfo de la inocencia sobre la adversidad, la escritora granadina afincada en Madrid nos lleva de la mano de Dora, la protagonista del relato, a los meses más duros del inicio de la guerra civil, con los intensos bombardeos sobre la capital, y la miseria y el hambre como compañeros de viaje. Cuarenta años después de la contienda, Dora evoca esos años infantiles que marcaron su paso de la niñez a la adolescencia y le transmite a su nieta todos los avatares de esos meses que han quedado marcados para siempre en la historia de España.


Los paseos de la abuela con la nieta por el parque del Retiro enmarcan un relato que se divide en dos partes complementarias y aparentemente antitéticas: los primeros meses de la guerra en el frente de Madrid y la huida de la capital al pueblo conquense de Villora en plena retaguardia. Son dos caras de la misma moneda: la cara trágica de los bombardeos, la muerte y las luchas fratricidas, y la cara amable de la vida en el campo, sosegada, aunque con sobresaltos, lejos de los bombardeos y represalias. Tiene especial relevancia en la novela la vida cotidiana de una familia modesta, alterada por el ruido de las sirenas y de los aviones de combate. En este ambiente hostil la mente infantil de Dora, de sus hermanos y amigos se recrea jugando entre los escombros o soñando con ser héroes o milicianas. Pero la realidad es tan cruel que, como dice la protagonista, “ningún asesinato está justificado”. Aunque aparentemente intentan mantener los hábitos cotidianos –ir al cine o al Rastro los domingos–, en el fondo se inventan actividades macabras como el juego de ir a descubrir a los muertos en el combate.


Tras un accidentado y arriesgado viaje en tren desde Madrid a Cuenca, Dora y su familia, excepto su padre, parecen resurgir de sus cenizas y vivir unos meses de relativa, aunque engañosa, libertad. Porque la vida en el campo durante año y medio transcurre entre sobresaltos, temores, ausencias y el rumor cercano de la muerte. A este pueblo de la serranía de Cuenca llegan las noticias del bombardeo de Guernica o de la sangrienta batalla del Ebro. Dora se acerca a la adolescencia, comienza a enamorarse y comprueba día tras día cómo ese mundo que la vio nacer se ha convertido en cenizas. Unas cenizas que seguirán escampadas después de la guerra y que serán campo abonado para represalias, venganzas y ajustes de cuentas.


La novela Susana Aguilera nos deja un sabor agridulce y plantea una situación paradójica: la esperanza se despereza a duras penas después de casi tres años de miedo y destrucción. El horizonte se mantiene gris y el futuro incierto. Porque lo que está claro y ha quedado grabado en la mente de la nieta de Dora es que las guerras son un fracaso para todos, ya que en ellas siempre muere gente inocente.


Desde el punto de vista formal, hay que valorar en la novela el estilo ágil, el lenguaje transparente y los capítulos breves. También son importantes las ilustraciones que encabezan cada uno de los capítulos, dibujadas por la propia autora. Una novela que nos ayuda a reflexionar y nos recuerda hechos ya lejanos, que no se deberían volver a repetir.


José María Ariño Colás

Doctor en Filología Hispánica


Sobre la autora


SUSANA AGUILERA SÁNCHEZ nació en 1973 en Granada (España), pero de niña su padre fue destinado a Madrid; por lo que lleva casi toda la vida en esa ciudad que adora, ya que le parece abierta y acogedora. Por eso siempre dice aquello “de Madrid al cielo”. Aunque, por supuesto, la luz de Andalucía siempre está en su corazón.



Su Andalucía siempre la acompaña. Escribe y pinta desde siempre. En el colegio y en el instituto ganaba concursos de redacción, pero se apartó de las letras al llegar a la universidad porque se le daban muy bien las matemáticas y acabo estudiando una ingeniería. Aunque también echó la matricula en la Universidad de Bellas artes. ¡Tenía un buen lío en la cabeza!


Actualmente trabaja en el sector de las telecomunicaciones, sin embargo, la creatividad le sale por todos los poros de la piel por lo que volvió a la escritura contando en las redes sus desventuras como madre trabajadora, luego comenzó a publicar sus historias en un blog y por último se animó con su primer libro, muy autobiográfico. Tras ese libro llegaron otros cinco hasta el momento. Ahora reparte su tiempo ente ser ingeniera, madre y escritora.




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