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El mago, de Juan Mayorga, un ejercicio de sugerencias

Actualizado: 27 de jun de 2019



El 23 de noviembre pasado se estrenó en la Sala Francisco Nieva del Teatro Valle-Inclán la esperada obra de Juan Mayorga El mago (texto y dirección del autor). Sobre ella nos dice:

"Hace un par de otoños asistí a un espectáculo que se presentaba como Congreso Mundial de Magia. Sin duda era un título excesivo, pero lo cierto es que en él participaban personas de nombres y vestuarios muy interesantes. Al llegar el número de la hipnosis, el ilusionista pidió voluntarios y yo fui uno de los que levantó la mano, por lo que se me invitó, junto a los otros, a subir al escenario. En él se nos sometió, ante el resto del público, a una serie de pruebas para seleccionar a aquellos voluntarios que eran aptos para ser hipnotizados. Las pruebas me parecieron muy fáciles y pensé que las estaba haciendo bien, pero el caso es que fui separado junto a los no aptos y devuelto a mi asiento. Desde allí, viendo lo que sucedía a los voluntarios aptos, se me ocurrió una obra de teatro que empecé a escribir en seguida y que he querido llevar a escena…”

"Todos vamos por el mundo con un cierto grado de hipnotismo" dice un personaje en la obra. Es cierto. La clave está en saber a qué o a quién estamos sometiendo nuestra voluntad mediante la sugestión.




Juan Mayorga nos propone innumerables reflexiones al respecto. ¿Es el autor capaz de hipnotizarnos con un texto? ¿Son los actores quienes nos hipnotizan con la representación de sus personajes? ¿Es el conjunto del hecho teatral? Lo cierto es que los espectadores de la obra pueden participar de esa realidad virtual tanto como su propio poder de concentración les deje.


Mayorga mueve el péndulo del mago delante de nosotros, pero somos nosotros los que decidimos el grado de implicación en el juego, en la ensoñación colectiva. Otra vez el teatro como trasunto de la vida y viceversa. Si estamos constantemente dejándonos sugestionar por espectáculos deportivos, rebajas en centros comerciales, luces de navidad, discursos políticos, convocatorias desde las redes sociales, ¿por qué seguimos pensando que las representaciones teatrales son menos reales?


“Un mago es un actor

Que hace de mago.

Un médico es un actor

Que hace de médico.

Un actor es un actor

Que hace de actor”


Durante noventa minutos formé parte de esa familia, de ese salón comedor. Y todos convivimos en esa habitación en la que el espejo que cuelga en la pared sirve para reflejar el patio de butacas, pero también para ocultar la grieta por la que se cuela la ficción que desmonta la realidad. ¿O es al revés? Lo anuncia Nadia, la mujer hipnotizada por el mago, de vez en cuando: "si cierro los ojos desaparecéis".


Y al final se apagaron los focos y desaparecimos de la Sala Francisco Nieva para creernos que nos incorporábamos al mundo real.



Reparto:

María Galiana, José Luis García-Pérez, Ivana Heredia, Julia Piera, Tomás Pozzi, Clara Sanchis


Equipo artístico: Juan Mayorga (texto y dirección), Curt Allen Wilmer (Escenografía y vestuario), Juan Gómez-Cornejo (Iluminación) y Jordi Francés (Música)


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