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Día del Libro 2019. Homenaje a la poesía

Actualizado: 23 de abr de 2019



Hemos querido celebrar el día del libro y en esta ocasión lo haremos desde el género lírico.


La poesía es ese género rodeado de prejuicios que goza de gran presencia en la actualidad. Las redes sociales están sirviendo de plataforma de lanzamiento de nuevos valores; pequeñas editoriales están apostando por nuevos autores…


Esta división nos ha obligado a revisar el concepto clásico; así que, para que no resultase restrictivo sino integrador, elegimos la acepción amplia del adjetivo “clásico” por su alta calidad, por su popularidad y que se convierte en “modelo” (serviría hasta los románticos, pero los simbolistas ya inician la Modernidad).


¡En menudo jardín nos hemos metido!


Aunque yo no soy poeta e intentando irme “de rositas” concluyo con mis dos poemas y pequeña glosa:


Unos versos de Safo (poeta de la que se sabe poco y se especula mucho) en su lengua -una variante del griego eólico- a modo de discurso amoroso afín a las canciones populares, que Rafael Ramírez Torres tradujo en prosa:


“Se ha ocultado la luna. También las Pléyadas. Es la media noche y las horas se van deslizando y yo duermo solitaria”

Y, finalmente, un poema de los años 50 de José Agustín Goytisolo “El oficio del poeta”. El título lo dice todo.

José Agustín Goytisolo © Chema Conesa / EL MUNDO


Carmen (firma Hada solitaria en el Rincón mágico) nos deja estas dos recomendaciones:

“¡Qué decir de la Oda a un ruiseñor,

del escritor romántico KEATS!

La primera vez que leí uno de sus poemas, mi corazón dio un vuelco.

Revolucionó a 1000 por hora y murió de amor

(Hada Solitaria)

Francisca Adame, la poetisa de la Memoria | Público Diario Público

Su segundo poema es de FRANCISCA ADAME. Activista para la recuperación de la memoria histórica y poeta.


"Mujer de los pies a la cabeza. Luchadora, respirando libertad por los cuatro costados. Me encantan sus poemas. Están llenos de libertad y lucha." (Hada Solitaria)



Nuestra estimada Hiedra también elige a los románticos ingleses.

P.Shelley

"Los textos de P. Shelley son profundos, viscerales, trascendentes. Son interrogaciones constantes, retratan la inquietud de las dudas vitales, el frenesí del saber: "Ninguna voz de un ámbito sublime / ha respondido nunca a estas preguntas"dicen dos de los versos de su “Himno a la belleza intelectual"

En desacuerdo con la fe, P. Shelley aboga por la búsqueda espiritual a través de la intelectualidad. Incluso con dos siglos de distancia, sus reflexiones continúan permaneciendo y aguijoneando cerebros nuevos."

(Hiedra de Tinta)



Imagen de Neuman del poemario Fractura

Su segunda eleccción son unos versos del poeta argentino Andrés Neuman. ¿La razón?

"Es de una sensibilidad extraordinaria y una meticulosidad aún mayor y su obra se caracteriza por el máximo cuidado en el detalle".




"Su poesía está teñida de inteligencia. En su último poemario, Vivir de oído, Neuman ha apremiado la técnica poética y la sutileza, buscando en cada ruido, cada murmullo, una mirada diferente hacia la vida que le rodea. Y es precisamente está visión lo que me resulta más estimulante de su estilo, ese salirse de la norma utilizando las reglas para ello, ese aprovechar cada herramienta para construir una escritura particular" (Hiedra)


El poema elegido pertenece al poemario Canción del antílope.

¡Ganan por goleada los románticos!

Ahora incorporo la selección de Álvaro Muñoz (autor de Cuaderno de un Soñador). Nos faltaban Béquer y Lorca.


¿Por qué Béquer? Nos responde Álvaro:

Bécquer es la pasión. Poeta del corazón, sus rimas son como dibujos de los sentimientos puros: miedo, melancolía, hastío, amor. Sobre todo, amor. Porque en los poemas de Bécquer, nada es más real que las mismas emociones, y ninguna emoción es más real que el amor, que alimenta los sueños y ese no-sé-qué que llamamos estar vivos. Por eso, entre sus brumas y sus golondrinas, se vislumbra el fondo del abismo humano (Álvaro Muñoz).

¿Y tiene que existir un motivo para elegir a Lorca?


"Si tuviese que rezarle a algo o a alguien, sin duda sería a Federico García Lorca. Las imágenes lorquianas, sus impresiones sensoriales, tan a menudo símbolos imposibles, describen de forma difícilmente superable lo más indescriptible (y a menudo trágico) de la intensa pero confusa experiencia humana, aportando a su vez una nueva forma de belleza a esa misma experiencia, que se vuelve en sí misma canción.
Creo que el día que descubrí Romancero Gitano fue el día que comprendí plenamente lo que significa la poesía. Después llegó Diván del Tamarit, Poeta en Nueva York... Y me enamoré perdidamente.(Álvaro Muñoz)

Y todos de él ¿no os parece?


Imagen ABC.es

Seguiremos nuestro recorrido con Aloia Mir; Aloia continúa con la tendencia romántica. Pero nos iremos a Galicia con sus dos poemas:

es.wikipedia.org

"Rosalía de Castro es una luz. Un rayo que cruza siglos, edades, geografías y circunstancias y nos une con una manera de entender la vida, este ratito de espacio tiempo en que estamos vivos. Rosalía de Castro es morriña, saudade, nostalgia, pero también garra, rabia, fuerza. Es madre y líder, amiga, maestra, hermana, guerrera, musa, artista, referente. Es toda la complejidad que habita en una mujer sencilla que entendía. Que más que ninguna otra cosa, entendió. Su momento y sus gentes, el dolor y la belleza. Tanto dolor y tanta belleza. Cada uno de sus poemas nos abre la posibilidad de habitar un segundo con ella, de alumbrar la conversación perenne, sostenida. De entender." (Aloia Mir)


cultura.cervantes.es

OLGA NOVO es su segunda elección. De ella nos escribe:


"Olga Novo es una de las voces más lúcidas de la literatura actual. En su voz encontramos verdad, “acubillo”, el sosiego tenso de lo que se estremece en la verdad. Todos sus poemas alumbran, incluso en la desesperación, pero este me gusta especialmente, porque habla del día en que nació, en un SIMCA azul celeste, del día en que empezó a morir, también" (Aloia Mir)







Alberto Moreno (El Mercader de Luz) nos ofrece su selección: Petrarca y Neruda. Vamos con ellos.


Francesco Petrarca (1304-1374) es, quizás, uno de los poetas italianos más conocidos, y uno de los que más impacto ha tenido en la lírica europea, y también española. Humanista florentino, y uno de los mayores exponentes de la lírica cortés, de su prolífica obra, la mayoría escrita en latín, destaca su Cancionero, o “rerum vulgarum fragmenta”.


Esta obra, escrita en dialecto florentino (como nuestro castellano antiguo), consta de trescientos sesenta y seis poemas, la mayoría sonetos, escritos en honor de Laura, dama que Petrarca conoce a los once años y a la que ve en dos ocasiones a lo largo de su vida. Laura, sin embargo, no es un mero amor pasajero, es una constante en la vida del poeta: es el amor imposible que, en la idealización del poeta, se convierte en la vía de salvación; es la conjunción de los poemas religiosos de amor a Dios, y los versos populares de amor.

Laura toma el corazón de Petrarca. Fresco de la casa del poeta, siglo XIV. Arqua Petrarca (Provincia de Padua, Italia).
"Y no, no nos hemos equivocado al contar: el primer soneto, que aquí reproduzco, es la introducción, y, por lo tanto, no forma parte del “cómputo de días” del poeta. En este soneto, el poeta se presenta, y de igual manera se lamenta de una vida de orgullo y vanidad; muchos son los elementos que podemos encontrar aquí: la brevedad de la vida, la inutilidad del orgullo, pero también la humildad de quien se da cuenta que “cuanto le gusta al mundo es breve sueño”. (Alberto Moreno)

La segunda elección de Alberto es la siguiente: Cien sonetos de amor. Pablo Neruda.

Pablo Neruda (1904-1972) es, quizás, uno de los poetas que más influencia han tenido en nuestro tiempo. Poeta del amor, pero también poeta social y comprometido, sus versos traspasaron desde muy pronto las fronteras del mundo hispano, siendo uno de los autores que más se han traducido.


Cien sonetos de amor es una obra que publica en 1959 en honor a su musa y esposa, Matilde Urrutia.

"En estos cien sonetos el autor no canta a una musa imaginaria, no recurre al artificio de la imaginación, ni desea que sus versos suenen “a platería o cañonazo”; son unos versos de madera, hijos de su amor por Matilde, y de su casa en Isla Negra. Estos cien sonetos son un canto de amor construido para una mujer a la que conoce, y a la que ama, muy lejos de los poetas corteses y de sus musas imaginadas".


De una manera u otra, Cien sonetos de amor es la consagración de la poesía de amor del poeta. Un fecundo camino que había iniciado con su primera obra, Crepusculario, y con Veinte poemas de amor y una canción desesperada, pero que durante años se había visto interrumpida por otros libros de carácter más social: Tercera residencia, Canto general o Las uvas y el viento. El autor es consciente de ello, y ese es el motivo de su soneto 57.


Soneto LVII.





Este artículo lo cierra Lidia, compañera de Trinchera, de mente científica y alma de poeta. Para la ocasión nos recomienda dos poemas conocidos por ser muy inspiradores y estar cargados de optimismo:



Os recordamos que podéis descargaros la selección en formato pdf a través del siguiente enlace: Selección poemas 23 de abril.



¡Hasta pronto!

Marisol Salazar (redacción) y Lidia Ameneiro (edición)


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