• Trinchera Cultural

Copenhague (teatro de la Abadía)

Teatro de la Abadía

De: Michael Frayn

Dirección: Claudio Tolcachir

Hasta 14/07/2019

Durante mucho tiempo los humanos creímos en el principio de certeza, dominados por una cultura religiosa en la que la Verdad era un valor absoluto pero indemostrable. El Positivismo pareció dar carta de naturaleza a esa creencia, pero la Teoría de la Relatividad y el Principio de Incertidumbre dieron un paso de gigante en la Física y en nuestra manera de proceder y de entender el mundo que nos rodea.


Las reflexiones de Bohr y Heisenberg, a veces explicadas por Margrethe, como si de un coro clásico se tratara, apuntan a la complejidad de la física humana, porque los seres humanos somos la mejor prueba de que la certeza no tiene cabida a la hora de buscar explicación a nuestros actos.

Somos impredecibles, generosos y egoístas, humildes y vanidosos, quizás, porque la incertidumbre habita en el corazón de las cosas.
Imágenes teatro Abadía

La obra parte de un suceso real. En 1941 tuvo lugar el encuentro en la capital de Dinamarca, ocupada por las tropas nazis, entre dos físicos judíos, el gran científico danés Niels Bohr y su ex alumno Werner Heisenberg, representante de los estamentos nazis y enemigos por la situación de sus dos países durante la II Guerra Mundial.


El texto invita al espectador a empatizar con el conflicto interior de ambos protagonistas y a entender las diversas razones de su comportamiento; solicitan nuestra comprensión y, en cierta medida, nuestra absolución.

Imágenes teatro Abadía

Se trata de dos mentes brillantes, conocedoras de la matemática que rige el universo, pero también conscientes de la fragilidad de esta cuando pretende explicar las reacciones humanas que son función de infinitas variables.

Entre medias, la relación que los une en la que se trufan la admiración mutua, el cariño, el temor, la envidia… No importa mucho saber con “certeza” lo que ocurrió en el encuentro de Bohr y Heisenberg en 1941. Importa más el encuentro de dos seres humanos con sus fragilidades y talentos; profesor y alumno, experiencia y rebeldía, reflexión y atrevimiento.


Con un estilo “bizantino” de “no espacio y no tiempo”, nos aparece un decorado fijo a lo largo de toda la obra, en el que se mezclan naturaleza y arquitectura intemporales por la que deambulan los personajes desarrollando una acción trufada de «flashbacks»

Y no olvidemos la lectura actual que debemos hacer: el conflicto ético que se plantea ante el avance de la Ciencia y los desajustes que su aplicación puede provocar si se administra sin control; el vértigo del progreso tecnológico no discurre a igual velocidad que el fundamento moral que lo sustenta. Habrá que decidir si invertimos más en fabricar armas que en salvar vidas.


Con respecto a la interpretación nos quedamos con las palabras del director:

“No se puede soñar un elenco mejor para llevarlo a cabo” (Claudio Tolcachir)

El británico Michael Frayn recibió en el año 2000 el Premio Tony a la mejor obra de teatro por “Copenhague”, una de las piezas más premiadas y representadas de los últimos años.



REPARTO Emilio Gutiérrez Caba Carlos Hipólito Malena Gutiérrez

FICHA ARTÍSTICA Autor: Michael Frayn Dirección: Claudio Tolcachir Escenografía y vestuario: Elisa Sanz Iluminación: Juan Gómez Cornejo Producción ejecutiva: Olvido Orovio Dirección de producción: Ana Jelin Distribución: Producciones Teatrales Contemporáneas, S.l.

21 vistas
LOGO_TRINCHERACULTURAL

¡Síguenos en nuestras redes sociales!

  • Twitter Social Icon
  • Icono social Instagram
  • Facebook icono social
  • Icono social de YouTube
  • ivoox
  • issuu

2018. Creative Commons Trinchera Cultural.