• Trinchera Cultural

Carta-poema al hospital. Montse Momblán


Las palabras no serían nada sino tuvieran un sitio donde ser libres


Querido amigo/a:

Mi nombre es Montse. Escribí un libro hace un tiempo que se llama “Sonríe Vive Respira” a raíz de un accidente muy grave de moto que sufrió mi pareja.


Pensamos que nunca nos va a tocar a nosotros, que los que enferman o les cambia la vida así, de un día para otro, siempre quedan muy lejos de nuestro círculo.

Pero como si estuviéramos en una pesadilla, al final nos damos cuenta y tenemos que aceptar que nadie es susceptible de vivir cualquier adversidad.


De esa experiencia aprendí mucho y me esforcé de una manera que no puedo explicar, por seguir adelante. Creo que en parte lo conseguí, y pude transformar algo tan doloroso en una lucha increíble por continuar.

Estoy segura que tú, también encontrarás las fuerzas para recuperarte y poder ver de esta situación algo simplemente pasajero.

Al final, está en nosotros el poder de transformar en lo que queramos, lo que nos ocurre.

Y como dice Ernest Hemingway, “el mundo rompe a todos, después algunos son más fuertes en los lugares rotos”.


Me despido con un poema (que ahora es lo que más escribo), para mandarte fuerza, coraje y compañía, porque recuerda que no estás solo/a.


Te dejo mi contacto, por si en algún momento te apeteciera escribirme lo que sea, me haría mucho ilusión también leerte a ti: montserratmomblan@gmail.com



Y si la lucha vence a la muerte

Y si la lucha vence a la muerte…

Sí, ¡y quizás para mí la auténtica verdad!,

pues cuántas veces he escuchado hablar de regalos,

de segundas oportunidades,

rebosar las bocas diciendo que a veces la vida nos da…,

otra vida, más tiempo, otra oportunidad.

Entre vivir o morir

hay una fina y delgada línea que a veces rozamos…

Ese día no llegó a amanecer,

no hubo un rayo de Sol ni rocío en las hojas

ni el canto de un pájaro

ni fin en las sombras.

La noche oscura se prolongó…

aguardaba una emboscada,

sangre, dolor,

hasta estrangular la garganta.

Pero los guerreros de sus historias bélicas

cobraron vida en su alma,

lleno de ira, furioso,

recibió la traición para matarla.

La tierra fue su campo de batalla,

su fuerza, coraje y valentía,

sus únicas armas.

Un desafío heroico,

con un corazón que no se para,

robar unos minutos al tiempo

y dar una tregua a la batalla.

Sin rendición ni desfallecimiento,

sin dejarse vencer un segundo…,

reveló a la muerte que esta vez,

no iba a ser ella quien ganara.

Montse Momblán

NOTA DE TRINCHERA CULTURAL: Ojalá que esto no sea más que el inicio y sean muchas las cartas que reciban los hospitales.

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