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Artículos sobre el #8M

Actualizado: 10 de mar de 2018


Continuando con nuestra suma a las reivindicaciones del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, desde Trinchera Cultural queremos compartir un par de artículos que han escrito nuestros colaboradores Sara, Amaya y Álvaro. En este caso, los tres son adolescentes y es para nosotras muy importante poder conocer de primera mano cómo perciben ellos cuestiones principales como la brecha de género.


Amaya hace una reflexión sobre la figura de la mujer en entornos como la ciencia, el deporte y la educación; Álvaro por su parte nos muestra su visión particular sobre un tema tan delicado como la violencia de género. Por último, Sara, realiza un crítica constructiva sobre lo que debería reivindicarse en este Día Internacional de la Mujer.


DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER

Autora: Amaya

La discriminación está presente en muchos ámbitos de la vida de la mujer. Podemos empezar por la laboral. Entre el 30% y 35% de los mandos medios son mujeres y al ir ascendiendo en la importancia de los cargos disminuye el número de mujeres en ellos. También cabe destacar otro asunto: el permiso de maternidad. Resulta que es posible que la madre acorte, comparta o transfiera este permiso al padre, en cuyo caso estaría expuesta a un sinfín de críticas sobre su integridad o su instinto maternal; en cambio, si el padre hiciese esto mismo se vería totalmente normal. Curioso ¿no?


En cuanto a la divulgación deportiva, los medios de comunicación hablan de muchos deportes como el fútbol (masculino), tenis (masculino), baloncesto (masculino) y muchos deportes más, pero ¿qué pasa? ¿es que las mujeres no practican ningún deporte? Claro que lo practican, pero una vez más casi nadie sabe de su existencia.


Proseguimos con la divulgación científica. Es evidente que la mayoría de la población sabe quién es Isaac Newton, Albert Einstein, Galileo Galilei… sin embrago a muy poca gente le sonará Lise Meitner, Ada Lovelace, Rachel Carson… he aquí otra prueba de la discriminación.


Por no hablar de los estereotipos a los que “deberíamos” ajustarnos, la forma en la que determinados géneros musicales se refieren a la mujer y nuestro supuesto rol familiar. Aun estamos muy lejos de conseguir la igualdad. A pesar de los grandes avances realizados en décadas anteriores, en la actualidad hay un estancamiento peligroso, a veces, incluso retroceso, por lo que queda mucho camino por recorrer. Debido también a las diferentes culturas y religiones, en algunos casos existe una inquietante tolerancia con respecto a la desigualdad de género.


Aunque aparentemente la mujer es libre, la desigualdad por pequeña que sea o escondida que esté, la condiciona y delimita en muchos aspectos de su vida.


A pesar de que ante la ley (en nuestro país) hombres y mujeres son iguales, la brecha de género sigue existiendo.


(Hedy Lamarr, ilustración de @RoseChinchilla)


Mientras no haya una revolución de pensamiento en cuanto al género, seguiremos arrastrando las tradiciones machistas. El feminismo no debe tomarse como un ataque a los derechos de los hombres sino como un ataque a la injusta desigualdad.


La humanidad no avanzará en el progreso hasta que hombres y mujeres contribuyan por igual en todos los ámbitos de la vida.


VIOLENCIA DE GÉNERO

Autor: Álvaro


El pasado año 2017, 99 mujeres fueron asesinadas en España por razón de su sexo. Entre 365 días, la cuenta resulta en una media de una mujer asesinada por un hombre cada 5 días. Y tan solo estamos contabilizando las muertes, pero hay que tener en cuenta que en la práctica totalidad de los casos estas muertes venían siendo anunciadas desde hacía ya mucho tiempo, en forma de violencia, física o verbal, de abusos psicológicos, de comportamientos controladores y celosos. Sí, estas 99 muertes llevaban largo tiempo gestándose, del mismo modo que hoy se están gestando los feminicidios del futuro.


El 25 de noviembre es el Día Internacional contra la Violencia de Género

Es evidente que, en nuestra sociedad, hay algo que no funciona, y que tenemos la obligación moral de actuar para solucionarlo. No es concebible que, en pleno siglo XXI, aún haya un amplio número de hombres que se consideren superiores al 50% de la población mundial exclusivamente porque tienen genitales externos y un cromosoma Y. La declaración universal de los derechos humanos, ratificada por todos los países del mundo, dice en su primer artículo: “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos.” Pero esto no se cumple y el hecho mismo de que no se cumpla debería ser una vergüenza para todos nosotros, componentes de una sociedad esclava de la desigualdad.


¿Cuál es la solución? Para mí, la respuesta es clara. La solución reside en la educación, porque si seguimos educando a los niños y a las niñas en los mismos roles de género que vienen perpetuándose en nuestra sociedad patriarcal desde hace siglos, nada cambiará jamás. Es necesario que la cultura, la publicidad, los juguetes… eduquen a las mujeres desde la infancia en la consciencia de su poder como seres humanos libres e independientes para que no toleren situaciones incipientes de maltrato como el control o el menosprecio. Pero más importante aún es que los hombres comprendan desde sus comienzos que nada más que un puñado de características biológicas les separa de las mujeres, y que nada justifica el comportamiento violento hacia ningún otro ser humano.


POR NOSOTRAS, MUJERES

Autora: Sara


La historia, la ciencia, el teatro y la literatura no se encuentran ajenos al orden patriarcal que existe en nuestra sociedad. ¿Por qué la mujer ha estado relegada a un segundo plano en estos ámbitos?, la respuesta reside en ello, en lo que nos ha dejado esta cultura patriarcal, por lo que nos encontramos en una situación en la que las mujeres deben vencer obstáculos para que se les reconozca su labor y se sitúe a la altura de los hombres.


La discriminación por razón de sexo tiene un carácter histórico, lo que se refleja con mayor énfasis en el campo de la ciencia, el cual ha sido tradicionalmente copado por hombres. En este androcentrismo (no solo de la ciencia) se da la impresión de que las mujeres apenas han abandonado el ámbito doméstico y que los grandes descubrimientos han sido de carácter exclusivamente masculino, dejando en un segundo plano un gran número de mujeres que han constituido un papel muy importante a lo largo de la historia como Rosalind Franklind, Margaret Hamilton, María Guerrero o Beatriz Galindo, entre muchas otras.


El denominado “techo de cristal” es todavía una realidad en nuestra sociedad y el gran problema reside en el hecho de que a algunas mujeres se les ha hecho creer que ya no existe. Sin embargo las mujeres que se inician en el mercado laboral son las primeras en ser despedidas y tienen más dificultades para volver a encontrar un trabajo. Esto crea una gran frustración y un pensamiento injusto sobre ello ya que están igual o más capacitadas que sus compañeros pero se ven en la tesitura de únicamente poder optar a puestos de menor calidad y menor responsabilidad, cobrando menos y en muchas ocasiones trabajando más.  Por lo general, los movimientos para promover la participación de la mujer en la dirección de empresas no tienen mucho efecto, y esto nos proporciona una idea bastante acertada de la mentalidad de la mayoría de personas en nuestra sociedad.


Las obligaciones relacionadas con la maternidad y las responsabilidades familiares parecen no tener apenas importancia para esta sociedad en la que lo más importante es el beneficio económico de algunos.

Si no se cambian los valores y logramos colocar en el centro de nuestros intereses principales a las personas, nada cambiará o lo hará ligeramente. Las obligaciones relacionadas con la maternidad y las responsabilidades familiares parecen no tener apenas importancia para esta sociedad en la que lo más importante es el beneficio económico de algunos. Los estereotipos hacen que se considere a las madres como trabajadoras en un segundo plano porque “tienen la obligación de cuidar de sus hijos, ocuparse de las tareas domésticas…” mientras que a los hombres no se les permite hacer compatibles sus responsabilidades familiares con las laborales  si quieren seguir siendo considerados trabajadores de primera.


El Día Internacional de la Mujer que el 8 de marzo se conmemora en todo el mundo no debería limitarse únicamente a mostrar los avances que ha logrado el movimiento feminista en su lucha por el reconocimiento de la igualdad de oportunidades y derechos entre hombres y mujeres, sino que además debería servir para que la sociedad se pregunte qué es lo que está fallando cuando ni siquiera las democracias mejor estructuradas pueden lograr algo tan importante como que las niñas que nazcan hoy en día vayan a competir en igualdad de condiciones con los niños de su misma  generación.


Resulta decepcionante esa necesidad que surge de felicitar a compañeras, primas, abuelas, madres, hermanas y conocidas únicamente un 8 de marzo, principalmente cuando se busca día a día reconocer a las mujeres. No hay que olvidar sin embargo, que todavía estamos lejos de ser una sociedad equitativa en la que se respeten los derechos básicos y por eso la lucha debe continuar.


Es necesario que existan días que pongan el foco en los esfuerzos de la sociedad y en un movimiento que, como éste que lucha por la liberación de la mujer y por lograr una igualdad entre hombres y mujeres. Es importante que se dediquen momentos a entender que la lucha ha ido cambiando a través del tiempo, pero el objetivo sigue siendo el de reflexionar sobre cómo vamos y qué es lo que nos falta por hacer para conseguir este cambio que es más que necesario.


El objetivo de este día debe consistir en celebrar un movimiento que busca una sociedad más unida y sobretodo, más justa y en reivindicar los derechos de las mujeres, nuestros derechos y oportunidades y no solo como mujeres, también como personas.

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